La Barbería de Jose, la peluquería de hombres con más de 40 años de actividad en Oviedo

Esther Rodríguez
Esther Rodríguez REDACCIÓN

LA VOZ DE OVIEDO

Jose Fernández, junto a su hija Patricia. Ambos son los encargados de llevar las riendas de la barbería
Jose Fernández, junto a su hija Patricia. Ambos son los encargados de llevar las riendas de la barbería

La experiencia y el buen trato con el cliente han hecho que este negocio se haya convertido en seña de identidad del barrio de Otero

07 abr 2023 . Actualizado a las 10:56 h.

Antiguamente no existía una escuela oficial de barberos. Tampoco había academias donde se impartiera esta formación profesional. Por tanto, quienes deseaban aprender este oficio debían ejercitarse con aquellas personas que se dedicaban a afeitar, cortar y acondicionar el pelo de los hombres. Para ello tenían que adentrarse en este mundo desde bien niños, puesto que para adquirir las destrezas del empleo era necesario vivir el día a día del mismo. En el caso de José Fernández, se instruyó con su tío, quien le enseñó todos los métodos de trabajo. Tras conocer los secretos, montó su propia barbería en el barrio ovetense de Otero. Un establecimiento que a día de hoy es seña de identidad de la zona.

«Empezó en esto con 14 años. Trabajó con un tío suyo que era peluquero y luego cuando cumplió los 18 decidió crear su propio negocio para desempeñar él solo», cuenta su hija Patricia Fernández, antes de señalar que las puertas de La Barbería de Jose se abrieron en 1981 en un local cercano al que se encuentra ahora, adonde se mudó hace ocho años. «Allí había que hacer reformas y para cambiar un poco de aires cogió este y lo habilitó para adaptarlo a los tiempos», asegura la joven, quien tras estar de paso en varias peluquerías y montar su propio peluquería de señora a día de hoy trabaja codo con codo con su progenitor.

No obstante, no solo se acondicionó el nuevo local, sino que La Barbería de Jose también tuvo que reciclarse profesionalmente hablando. «Al incorporarse la maquinilla la forma de trabajar cambió porque cuando mi padre empezó era todo a base de peine y tijera, pero bueno hay que reconocer que de esta manera el trabajo se hace mucho más rápido. Además en todo este tiempo también cambió completamente el estilo de cortarse el pelo. Ahora se llevan mucho los degradados, las rasuraciones, cuando antes venían más largos», señala Patricia Fernández y resalta que «evolucionamos para bien».

Interior de La Barbería de Jose
Interior de La Barbería de Jose

En La Barbería de Jose a parte de cortar el pelo, se realizan arreglos de barba, afeitados, manicuras y todo lo relacionado con el cuidado del hombre. Un servicio de «lo más completo posible» en todos los sentidos. «Es cierto que nunca llueve a gusto de todos, pero siempre hacemos las cosas como mejor podemos y sabemos. Nosotros queremos que la gente se sienta agusto, que al final es a lo que viene», asevera Patricia Fernández.

Bajo esta premisa la joven reconoce que intentan «que todo sea muy familiar». «Que la gente esté cómoda y los trabajadores también. Venimos a trabajar con ganas porque al final se lo trasmitimos a los clientes. Días buenos y malos los tenemos todos, pero procuramos que sean más días buenos que malos», añade la peluquera, quien señala que su madre también forma parte de la empresa, además de tener contratado a un chico.

Todo ello hace que La Barbería de Jose cuenta con una cartera de clientes «afianzada y fija». «Hay gente que incluso lleva viniendo desde que mi padre empezó con esto y eso es un punto a favor», resalta Patricia Fernández, antes de señalar que también cuentan con un público joven. Es por ello que progenitor e hija se reparten el trabajo. «Él atiende a los que quieren un corte como los de toda la vida y yo a los chicos que quieren estar a la moda. Así llegamos un poco a todo», explica.

Gracias a esos clientes «que siempre vuelven» La Barbería de Jose ha conseguido hacer frente a todas las crisis que se han ido sucediendo en las últimas cuatro décadas, período que lleva de actividad. «Después de tantos años, seguir manteniendo el negocio con un tipo de clientela y tener gente es un privilegio. Es la mejor lotería que nos pudo tocar y el mejor regalo que podemos tener a día de hoy», reconoce orgullosa y agradecida a partes iguales Patricia Fernández.

Aún así pasaron momentos muy complicados. «En la pandemia nos cerraron 40 días, luego nos permitieron abrir porque éramos esenciales, pero ese parón fue muy duro porque por aquel entonces no sabías nada. No me quiero ni acordar cómo lo vivimos», relata la joven, quien admite que la subida del IVA del 11 al 21%, así como el incremento de la tarifa eléctrica, también fue un buen varapalo. «Lo notamos mucho, sobre todo en la factura de la luz que es exagerado», asevera.

No obstante, pese a la crisis económica, La Barbería de Jose mantiene los mismos precios. «Hay quienes los subieron, cada uno es libre de marcar sus normas, pero nosotros no los tocamos porque así nos aseguramos de que la gente venga. Es verdad que dejas de ganar un poco más pero para compensarlo lo que hacemos es aumentar la carga de trabajo y quedarnos una hora más todos los días», declara Patricia Fernández antes de reconocer que la clave del éxito también radica en la formación.

«Aquí al fin y al cabo es seguir aprendiendo porque esto al final es como una moda. Cada temporada tienes que ir a un curso para ver lo que se va a llevar y no quedarte atrás. Se trata de estar al corriente de las nuevas tendencias porque hoy en día la gente está casi más informada que tú y como no estés al tanto no sabes qué te están pidiendo», señala la joven, quien ya cuenta los días para ponerse al frente de la barbería. «A mi padre ya solo le queda un año para jubilarse y mi intención es coger las riendas del negocio», afirma Patricia Fernández.

En el momento que eso ocurra, la hija de Jose mantendrá la misma esencia de la barbería. «Esa es mi idea porque si a mi padre le funcionó esta técnica de trabajo hasta ahora pues yo quiero seguir con ella. A veces cuando cambias las cosas puede acabar todo mal y yo no quiero eso. Sí que meteré algún cambio, pero lo justo», sentencia Patricia Fernández, quien mientras tanto seguirá aprendiendo del maestro. «Para mí es un lujo», apostilla.