Cada vez es más común ver esta especie de aves en la capital de Asturias, a pesar de que es una zona de interior
19 may 2025 . Actualizado a las 09:33 h.Cuando una persona se encuentra cerca de la costa no se sorprende por la presencia de gaviotas. Como estas aves suelen vivir próximas al mar, el hecho de verlas deambulando por la playa o en cualquier puerto pesquero no llama ningún tipo de atención. Sin embargo, resulta un tanto extraño avistar estos animales lejos de las zonas marítimas. Por eso, en el momento que están presentes en ciudades como Oviedo, que no tienen litoral, sus vecinos y visitantes no tardan en preguntarse qué hacen allí.
En las últimas semanas se han visto en la capital de Asturias varias parejas de esta especie conocida científicamente como Larus michahellis. Pero, no es la primera vez que estas gaviotas que se caracterizan por tener las patas amarillas surcan el cielo y se adentran en Oviedo. De hecho, su presencia en la ciudad es cada vez más común, especialmente en el casco antiguo. En el centro urbano podríamos incluso decir que forman parte del vecindario porque se avistan con frecuencia.
Pero, ¿por qué Oviedo se ha convertido también en hábitat de las gaviotas? El biólogo David Álvarez asegura que la presencia de estas aves en la capital asturiana es por cuestiones de supervivencia. «Vienen a la ciudad en busca de alimento. Se aprovechan de esas grandes cantidades de comida que nosotros desperdiciamos», explica el profesor de la Universidad de Oviedo. En este punto, el investigador señala que si no se despilfarrara tanta comida y «fuésemos más limpios», probablemente, no se produciría esta situación.
La gaviota es un animal con una dieta variada, capaz de ingerir casi cualquier cosa. Desde materia vegetal y peces hasta pequeños mamíferos, crustáceos, moluscos o incluso carroña. Sus principales fuentes de alimentación son los descartes asociados a la pesca de arrastre, con los que suele coincidir con frecuencia. Pero, sin duda alguna, es en los vertederos donde realmente obtiene la mayor parte de su alimento. Por eso los frecuentan durante todo el año y de forma reiterada.
En la ciudad también encuentran comida, ya que como la mayoría de los cubos de basura no tienen tapa pueden rebuscar y hurgar tranquilamente en las bolsas hasta dar con restos aprovechables. Estos desechos de origen humano son los responsables de que cada vez haya más gaviotas en entornos urbanos, independientemente de si se encuentran próximos a la costa o no. Si a esta oportunidad alimenticia se le suma la gran capacidad de adaptación de esta especie, resulta comprensible que estas aves también prosperen en zonas del interior.
No debe por tanto extrañar que haya gaviotas en ciudades como Oviedo. De igual manera, la presencia de esta especie tampoco debe preocupar a los habitantes de la capital asturiana. Estas aves no suponen «ningún tipo de peligro» para la sociedad. «No atacan a la gente como se dice. Eso es mentira. Una cosa es que vaya a comer el bocadillo de un niño y le de sin querer un aletazo al niño. Pero, no va a atacar directamente», asegura el biólogo asturiano.
Las gaviotas lo «único» que pueden hacer es provocar molestias en el entorno. «Puede que se suban a las mesas de una terraza y tiren varios vasos», apunta el investigador, quien no considera que el sonido que emiten estos pájaros sea un problema significativo. Lo que pasa es que estamos muy mal acostumbrados. «Hay gente que se molesta porque canten los pájaros pero no le importan las obras de la calle. Y eso es porque cada vez estamos más separados de la naturaleza», lamenta.
¿En peligro de extinción?
A su juicio, lo que realmente debería preocupar es el declive de esta especie. «La gente piensa que cada vez hay más gaviotas pero no es así. No hay tanta población como se cree. De hecho, la población de gaviotas patiamarillas, que es la que tenemos aquí, ha caído en picado, con un descenso superior al 80 por ciento en los últimos años. En las colonias marinas, que es donde habita esta especie, y en los puertos pesqueros donde siempre se veían gaviotas, cada vez hay menos», alerta.
En esas colonias naturales de gaviotas, David Álvarez solía ver «cientos de parejas», mientras que ahora solo avista «cuatro o cinco». En las Islas Cíes, por ejemplo, había cerca de 6.000 parejas y ahora deben quedar 500 o 300», dice. Pero, ¿a qué se debe este descenso poblacional? «Son muchas las razones. Desde la falta de alimento hasta el cambio climático. Hay también una enfermedad que las está afectando bastante y está produciendo mortalidades muy grandes», explica el biólogo.
Es, por tanto, «evidente» que las poblaciones naturales de gaviotas están disminuyendo drásticamente: «están cayendo en picado». Lo que no parece tan probable es que esta especie empiece a hacer presencia en las zonas más rurales. «Eso no lo sabemos, pero, si seguimos así, en unos años quizá ya no veamos ninguna», advierte el profesor de la Universidad de Oviedo.