La pareja de Canadá que lidera un grupo de running en Oviedo: «Aquí no dejamos nadie atrás»
LA VOZ DE OVIEDO
Judit y Brett han creado este club para generar comunidad en la capital del Principado, ciudad a la que se han mudado recientemente
01 jun 2025 . Actualizado a las 11:05 h.El deporte es uno de los grandes motores que mueve el mundo. Es también un lenguaje universal que permite conectar a las personas. En el caso de Judit y Brett fue esa pasión que sienten por la actividad física la que los unió. Cuando se conocieron por primera vez, hace ya 15 años, se dieron cuenta que una de las cosas que tenían en común era esa imperiosa necesidad de estar siempre en movimiento. Comenzaron a entrenar juntos y mientras que mejoraban su estado físico se dieron cuenta que lo suyo era más que amistad. Empezaron, por tanto, a escribir su historia de amor, sin dejar ni un solo momento de hacer ejercicio.
Ella es zamorana y él canadiense pero ambos se criaron y crecieron en el país americano. De bien jóvenes se adentraron en el mundo del deporte porque entendieron que moverse era una forma de cuidar su salud y sentirse mejor consigo mismos. De forma paralela desarrollaron sus vidas hasta que el destino quiso que sus caminos se cruzasen. Desde entonces no se han separado y unen sus esfuerzos para generar vínculos sociales a través de su pasión por la actividad física. Para perseguir este objetivo han fundado We Run Astur, un grupo de running con el que están creando comunidad en Oviedo, ciudad a la que se han mudado recientemente.
Judit y Brett llegaron a la capital de Asturias el pasado mes de agosto con el propósito de establecerse y desarrollar su vida aquí. Él nunca había pisado el paraíso, pero ella sí. Ya había estado antes y, enamorada de nuestra comunidad, quiso regresar para empezar una nueva etapa. Por circunstancias familiares, la zamorana se vio obligada a volver a España, país al que hasta entonces solo acudía de visita. Como iba a pasar una larga temporada en la península, empezó a buscar trabajo para contar con un sueldo que le permitiera salir adelante con su hija. Finalmente, le ofrecieron un puesto en Oviedo como profesora de inglés en una academia.
«En ese momento descubrí que existía Asturias; y es que ni siquiera había oído hablar de esta región. Me metí, por tanto, en internet para saber cómo era y cuando vi lo verde que era me encantó. Se me pareció bastante a Vancouver, donde viví muchos años», recuerda. Sin pensárselo ni un segundo más aceptó el puesto de trabajo, hizo las maletas y puso con su hija rumbo a Oviedo. Cuando llegó a la estación de autobuses, justo había salido el sol después de la lluvia y un enorme arcoíris apareció en el cielo. Esa imagen le hizo sentir que había tomado la decisión correcta.
Al principio vivió momentos complicados porque no conocía a nadie y para ella era todo totalmente nuevo. Pero, pronto los asturianos con su calidez la hicieron sentir como en casa y logró integrarse con facilidad. Poco a poco fue conociendo la región y sus costumbres, mientras que cada vez se enamoraba más de nuestra tierra. Llegó un momento en que se sentía tan a gusto aquí, que no dudó en proponerle a Brett y la hija de este que se mudaran con ellas. Ya tenían todo listo para volver a estar juntos, pero la pandemia llegó y truncó todos sus planes. La distancia volvió a separarlos durante un tiempo, obligándolos a mantener viva la relación desde lejos.
Cuando se levantaron las medidas sanitarias impuestas para frenar la expansión del coronavirus en la región, Judit regresó con su hija a Canadá. En su mente tenía la idea de volver pero no fue hasta cuatro años más tarde cuando pudo hacer realidad su deseo. En el momento que las menores de esta familia cumplieron la mayoría de edad, vendieron su casa y casi todas sus pertenencias, hicieron las maletas y pusieron rumbo a Asturias. Una vez establecidos en la capital del Principado quisieron devolver el cariño que recibieron desde que pusieron por primera vez un pie en suelo asturiano.
«De alguna manera queríamos aportar algo a esta maravillosa comunidad», dice Judit. Como el deporte fue lo que la unió a Brett y lo que le permitió superar muchos desafíos de la vida, decidieron crear un grupo de running con el que poder compartir su pasión y, al mismo tiempo, conectar con otras personas a través del ejercicio y los valores que transmite. «En Canadá pertenecía a varios grupos porque hago carreras de ultra y formar parte de estas iniciativas es algo que me hace sentir muy bien y también a mucha gente», confiesa.
Abrieron un perfil de Instagram para dar a conocer el grupo e instaron a todos sus amigos para que avisasen a sus conocidos. «Salí incluso a correr por el parque de Invierno y me llevé unas pegatinas que había hecho del club y empecé a parar a toda la gente que me encontraba corriendo o caminando para que se unieran a nosotros», cuenta. Para su sorpresa, a la semana de fundar We Run Astur, varias personas se animaron a salir a correr con esta pareja de canadienses. «Cuando supe que venían me quedé alucinada porque pensaba que iba a tener que salir a entrenar sola», confiesa.
Aquellos asturianos que corrían con asiduidad o quienes querían empezar a practicar este deporte se unieron enseguida a este club de running que se ha convertido en un pilar fundamental de quienes se ejercitan de esta manera. Con este grupo, Judit y Brett lo que hacen es ayudar a las personas a salir de su zona de confort. «Aunque muchos ya corrían antes, no animaban a ir más lejos. Sin embargo, gracias a nosotros no solo han hecho muchos más kilómetros sino que además han estado en lugares que ellos mismos no sabían ni que existían, a pesar de ser de aquí», cuenta. Y es que en We Run Astur a veces entrenan por pista, pero otras veces lo hacen por monte. «Somos un poco todo terreno», apunta entre risas.
Son además el punto de apoyo que necesitan las personas que quieren empezar a trotar pero que, por las circunstancias que sean, no se animan a hacerlo. «A diferencia de otros grupos, siempre nos ajustamos al nivel más bajo porque para nosotros es muy importante que nadie se quede atrás. No somos un club de a ver quién corre más rápido o quién es el mejor, no. Aquí estamos para disfrutar y para animar a quienes tienen ganas pero sienten miedo, para que, con el tiempo, se den cuenta de que sí pueden», resalta Judit.
En este punto pone como ejemplo la historia de una de las integrantes de We Run Astur. «La conocí cuando repartía pegatinas por el parque de Invierno. Ella iba prácticamente caminando y cuando le comenté lo del grupo me dijo que siempre le había llamado la atención lo de correr pero que no se atrevía. Le dije que no se preocupara porque nos íbamos a adaptar a su nivel, así que se animó. Empezó a entrenar con nosotros y ya ha superado los 12 kilómetros, con más de 400 metros de desnivel. Incluso ya ha hecho su primera carrera», cuenta orgullosa de la evolución de esta asturiana.
Para muchos son el empujón que necesitaban para iniciarse en este deporte, pero también un refugio donde desconectar y disfrutar. «En nuestro grupo nadie se aburre. Estamos todo el rato de conversación y a veces hasta hacemos juegos porque lo que queremos Brett y yo es que cuando terminemos el entrenamiento la gente acabe con una sonrisa y, sobre todo, que tenga ganas de volver porque se lo haya pasado bien», dice Judit, a quien el hecho de ver cómo los integrantes al final se ayudan unos a otros también le llena por completo.
«Dar ayuda sin nada a cambio es gratificante pero es mucho más gratificante ver cómo a los que has ayudado ahora ayudan a otros. Muchos de los que están en el grupo están acostumbrados a correr, de hecho, algunos van a maratones, pero no les importa bajar el ritmo para que el que acaba de empezar se sienta integrado y los apoyan hasta el final del entreno», asegura con cierta satisfacción. «Esos gestos son los que a mí me hacen muy feliz y los que dan sentido a este club», apunta.
De momento solo quedan para correr una vez por semana. Lo hacen los jueves a las ocho de la tarde y entrenan durante aproximadamente una hora. Para poder participar en estas sesiones tan solo hay que ponerse en contacto a través del siguiente enlace. Llegado el momento de salir a trotar, en función del nivel que tienen los asistentes, Judit y Brett organizan grupos para que cada persona pueda correr a su ritmo, sintiéndose cómoda y acompañada en todo momento. «Aunque vayamos separados siempre establecemos puntos donde parar y chocar las cinco porque así la gente se motiva aún más», precisan.
Así es como Judit y Brett están generando comunidad en Oviedo. Han dado vida a un grupo« maravilloso» que, afortunadamente, no para de sumar nuevos miembros. «Cada vez se va animando más gente a entrenar con nosotros», dice Judit, antes de señalar que el objetivo del club no es solo crecer sino poder realizar sesiones en otros puntos de Asturias, como puede ser la costa. «Nuestra idea es llevar a los miembros de We Run Asturias a diferentes zonas para disfrutar también de la compañía y del entorno», manifiesta.
Entre sus planes de futuro está organizar un festival cinematográfico sobre el running, con el objetivo de acercar esta disciplina a la sociedad asturiana. Tienen pensado celebrarlo en los cines Embajadores Foncalada, pero para hacerlo realidad necesitan la colaboración de entidades públicas y privadas. Por ello, están en búsqueda de patrocinadores que ayuden a financiar el evento. «Si todo va bien nos encantaría hacer este ciclo de cine en otros puntos de España e incluso fuera de sus fronteras», asegura la pareja para quien correr significa mucho más que hacer ejercicio.