José Benjamín Llera, cerrajero: «Dejar la llave puesta por dentro no nos va a dar más seguridad»
LA VOZ DE OVIEDO
El experto explica qué pasos seguir para aumentar la seguridad del hogar y minimizar las posibilidades de robos
19 ago 2025 . Actualizado a las 10:09 h.Garantizar la seguridad en el hogar resulta fundamental. No solo porque en el domicilio particular se guardan los bienes materiales más preciados sino porque es el espacio donde uno mantiene protegida su intimidad. Además, vivir en un entorno seguro proporciona bienestar y tranquilidad, sensaciones impagables. Por estas y otras razones, es común sentir temor de que alguien acceda sin permiso a la vivienda, especialmente en verano, cuando muchas personas la dejan vacía durante las vacaciones. Como siempre vale más prevenir que curar, el cerrajero José Benjamín Llera, de Cerrajería El Trasgu, explica las medidas que deben tomarse para reducir significativamente el riesgo de robos en casa, no solo en esta época, sino durante todo el año.
—¿Cuál es el error de seguridad más común que comete la gente en sus casas?
—El bombín, siempre nos tiramos a los precios más bajos. Debemos tener claro que nadie nos va a regalar seguridad a bajo precio. Por eso, si quiero ponérselo difícil a los intrusos no puedo gastar solo 30, 40 o 50 euros, que es lo que te suelen pedir. Tampoco es necesario comprar bombines de 600 euros sino instalar algo que aporte un nivel razonable de protección, algo que dificulte la entrada. Lo importante es evitar los métodos más comunes, como el impresioning o el bumping. Si contamos con un cilindro que nos proteja frente a estas técnicas, ya tenemos mucho ganado.
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—¿Las cerraduras tradicionales siguen siendo seguras?
—No. Las cerraduras antiguas, esas que las llaves son como las de un hórreo, conviene mejorarlas. Siempre es recomendable instalar un escudo magnético para aumentar la seguridad. Otra opción es añadir una segunda cerradura. Esto lo hacemos mucho: colocar una cerradura adicional, aparte de la que ya tienes, para obligar a forzar dos puntos distintos.
«Quien entra en un domicilio, por lo general, no nos conoce. Suelen ser personas oportunistas que simplemente buscan ver qué encuentran»
—¿Se deben instalar cerraduras en puertas interiores como habitaciones?
—No es habitual ni lógico. Yo personalmente no lo haría, prefiero invertir en una buena cerradura principal para el domicilio y añadir un escudo magnético que impida manipulaciones. El objetivo siempre debe ser evitar que entren en casa. Una vez dentro, ya pueden actuar con libertad, así que la prioridad es reforzar el acceso principal. Cuanto más refuerzos pongamos, más difícil se lo pondremos. Esto significa más tiempo, más esfuerzo y más ruido para el intruso, algo que no les interesa, porque buscan entrar lo más rápido posible y sin llamar la atención.
—¿Las cerraduras electrónicas son más seguras que las tradicionales?
—No. Partimos de la base de que muchas veces nos venden por televisión productos presentados como «cerraduras totalmente seguras». Esto es mentira. Desde fuera, lo que vemos es la cerradura, y en muchos casos el mismo tipo bombín que ya tienes ahora en casa. Por dentro, sí, se ve la cerradura electrónica, pero esto no me aporta más seguridad; lo único que ofrece es comodidad: llegar a casa y no tener que abrir con la llave. Al final, una cerradura electrónica no es más que eso, comodidad. La puedes bloquear o desbloquear, pero no aporta un extra real de seguridad. Su utilidad se ve más en casos como los alquileres vacacionales: no necesitas desplazarte para entregar las llaves. Por tanto: es comodidad, no seguridad.
—¿Qué riesgos existen al instalar una cerradura que se controla con el móvil?
—El riesgo de que te hackeen una cerradura electrónica es muy bajo, porque es algo técnicamente complicado, salvo que previamente te hackeen el móvil, lo cual tampoco es habitual. Quien entra en un domicilio, por lo general, no nos conoce. Suelen ser personas oportunistas que simplemente buscan ver qué encuentran. ¿Qué van a atacar entonces? La cerradura. Si tengo una sencilla, mediante técnicas como la copia 3D o el impresioning, pueden acceder fácilmente. En cambio, un delincuente que ya te ha vigilado y sabe exactamente lo que quiere —armas, oro, objetos de gran valor— no lo vas a detener con nada. Da igual que pongas una, dos, tres o cinco cerraduras: si te espera en el rellano, con un cuchillo o cualquier otro medio de amenaza, abrirás tú mismo. Por suerte, esos casos son muy poco frecuentes. Aquí, en Asturias, lo habitual es que actúen oportunistas.
—¿Qué señales nos deben alertar de que no están vigilando para entrar a robar en casa?
—Pueden utilizar distintos métodos para marcar una vivienda y saber si está habitada o no. Desde trozos de celo en la puerta o en el marco, pequeñas gotas de silicona, gomas hasta cualquier marca discreta que les permita comprobar, días después, si ha habido movimiento. Si tú abres la puerta esa marca se va a caer o romper. Por ejemplo, si un trozo de celo está pegado entre la puerta y el marco, al abrir y cerrar la puerta se despegará. Cuando ellos vuelvan a revisar y vean que la marca ya no está, sabrán que alguien ha entrado. En ese momento ya tienen claro que la vivienda está habitada; lo único que les queda es observar los horarios de entrada y salida de las personas para encontrar el momento más oportuno para entrar.
—Aunque parezca que no, el felpudo es también una señal para los intrusos...
—Sí. Ahí habría que hablar con la empresa de limpieza porque el trabajador siempre pone el felpudo recto hacia arriba. Si pasan los días y el felpudo sigue así, saben que ahí no hay nadie. Entonces, tienen vía libre para entrar.
«Ese pensamiento de «si dejo la llave por dentro, no me van a abrir» es un mito. Al final, si quieren entrar, lo harán»
—Las puertas también garantizan la seguridad. ¿Cuál marca realmente la diferencia?
—Que nos ataquen la puerta es realmente complicado. No quiero decir que no pase, pero es complicado. Pero sí que es recomendable instalar una puerta de seguridad. Como comentábamos antes, nadie nos va a vender seguridad por poco dinero. Las puertas de seguridad, por lo menos, cuestan 2.000 o 3.000 euros. Por eso, lo ideal, muchas veces, es ahorrar durante seis o siete meses y poner una buena cerradura. Después, ahorrar otros seis meses y añadir un buen escudo protector. Así vamos complementando poco a poco la seguridad que ya tenemos. Si intentamos poner todo de golpe pero con poco presupuesto, al final acabamos comprando productos baratos, sencillos y sin verdadera seguridad. Todo depende de tres factores: cuándo lo quiero, cuánto puedo gastar y qué quiero comprar. Hay bombines de alta seguridad con protección anti-rotura, anti-taladro, anti-ganzúa, copia 3D controlada y barra anti-extracción. Estos cuestan alrededor de 200 euros. Sí que hay bombines más baratos, por 60 euros, pero con esos tardo menos de dos minutos en entrar. En cambio, con uno de alta seguridad, ya no lo voy a abrir fácilmente; tendría que taladrarlo, y eso lleva tiempo y hace ruido. En un edificio, si empiezo a taladrar, es raro que un vecino no salga o mire qué pasa. Los ladrones lo saben, y por eso prefieren métodos como el impresioning o el bumping: no hacen ruido, no dejan señales.
—¿Cuántas vueltas es recomendable dar a la llave?
—Todas las que tenga. Si tiene dos, dos; si son cuatro, cuatro. Eso sí, siempre como mínimo dar una vuelta, porque si no diéramos ninguna, solo tendrían que pasar la tarjeta y ya estarían dentro.
—¿Y la llave la tenemos que dejar en la puerta?
—Dejar la llave puesta por dentro no nos va a dar más seguridad. Si, por ejemplo, me voy de casa y dejo la llave en el interior, alguien con otra llave adecuada puede abrir igualmente. La única diferencia es que, si se trata de un olvido o pérdida, tendrás que llamarnos a nosotros para que vayamos a abrir. Ese pensamiento de «si dejo la llave por dentro, no me van a abrir» es un mito. Al final, si quieren entrar, lo harán; si no es de una forma, será de otra, y el bombín lo van a abrir exactamente igual.
—Las mirillas también refuerzan la seguridad. ¿Son mejores las digitales?
—Hasta ahora no había demasiado problema con las mirillas digitales, pero recientemente salió una sentencia en la que obligaron a un propietario a retirarla porque no se puede grabar, hasta cierto punto. Este tipo de mirilla lleva sensor de movimiento, grabación e incluso timbre. Si alguien pulsa el timbre, automáticamente me llega una llamada al teléfono y puedo hablar con la persona que está delante. También me llega una alerta si detecta movimiento, y si veo que están forzando la cerradura, tendría a esa persona grabada. A mí no me interesa saber si el vecino entra con una chica nueva o si está engañando a su pareja. Por eso este tipo de mirilla se puede programar para grabar solo en determinados momentos. Por ejemplo: si mi vecino tarda 20 segundos en entrar desde el ascensor a su vivienda, yo la programo para que grabe solo a partir de 30 segundos, evitando grabaciones innecesarias. El caso de la sentencia fue porque el vecino alegó que la mirilla lo grababa continuamente cada vez que entraba y salía de su casa. En realidad, nadie puede saberlo salvo el propietario de la mirilla. Y aunque grabara continuamente, que estas mirillas normalmente no lo hacen, si esas imágenes no se publican ni se usan para otros fines, no sería ilegal, ya que serían de uso privado. Es un tema delicado. Recuerdo el caso de una clienta de fuera de Oviedo cuya hija vino a estudiar aquí. La chica empezó a tener miedo porque un joven la seguía todos los días, la esperaba en la escalera y buscaba coincidir con ella. La Guardia Civil le dijo que no podían hacer nada, así que instalaron una mirilla digital. Así, la chica podía mirar desde el portal si él estaba en las escaleras; si lo veía, no subía y llamaba a alguien para que la acompañara. Si no estaba, entraba. Tuvo que llegar a utilizar esto para salir y entrar a su casa. Entonces, ¿hasta qué punto es legal, hasta qué punto no? Es muy complicado. A día de hoy, si la quieres poner, hay que pedir autorización a la comunidad de vecinos. Y si no me equivoco, hay que poner un cartel indicando que estás grabando.
—¿En qué casos se recomienda instalar mirillas si no se tiene?
—Soy partidario de ponerla siempre. Al final, una mirilla es como una buena cerradura o una segunda cerradura: siempre suma un punto más de seguridad. Como te decía antes, empiezo siempre por lo más básico: un buen bombín de seguridad. Después, si quiero más protección, paso a instalar un escudo magnético, que hace que el bombín quede totalmente oculto y no se puede acceder a él directamente. Se necesita una llave especial para desbloquear el acceso al bombín. Una vez que abres la cerradura, la vuelves a bloquear para que quede otra vez protegida.
«En condiciones normales, una cerradura puede durar 10, 15 años o incluso más»
—Si alguien pierde las llaves, ¿recomiendas cambiar toda la cerradura o solo el bombín?
—Si pierdo las llaves de la entrada, lo que cambio es el bombín. Al final, cuando pierdes las llaves, pierdes la llave del bombín, no de la cerradura completa. La cerradura es la parte que va instalada en la puerta y consta de los bulones que entran y salen para bloquear o desbloquear. El bombín es la pieza donde se inserta la llave y que acciona el mecanismo interno de la cerradura. Por eso, si pierdes la llave, lo que debes cambiar es el bombín, no toda la cerradura.
—¿Cada cuánto se debería cambiar la cerradura?
—La durabilidad de una cerradura depende mucho del uso que se le dé. Normalmente, no suele bloquearse con facilidad. Como cualquier mecanismo, puede fallar o bloquearse con el tiempo; en ese caso, simplemente se sustituye. Pero en condiciones normales, una cerradura puede durar 10, 15 años o incluso más.
—¿Consejos de seguridad para viviendas vacías o segundas residencias?
—Instalar una alarma. No es necesario caer en sistemas que cobran una cuota anual que ronda los 600 o 700 euros. Existen alarmas que podemos manejar nosotros mismos, como equipos propios que compras y controlas tú. En sistemas tradicionales, la empresa tiene acceso a esas cámaras, pero ¿quién te asegura que no hay alguien viendo lo que haces? Pierdes privacidad, no sabes quién está al otro lado, por mucha confianza que tengas en la empresa. En cambio, con estos equipos tú controlas todo a través de una aplicación que manejas tú mismo. Tienes alertas inmediatas cuando se detecta movimiento: si alguien entra, recibes una notificación con imagen, y puedes llamar directamente a la policía sin esperar a que la empresa actúe. Además, cuenta con un modo noche, pensado para que si te levantas por la noche no tengas que apagar la alarma ni llevarte sustos. También incluye un botón de pánico que envía una alerta inmediata a todos los usuarios que tengan la aplicación, con la ubicación exacta y un mapa para que puedan acudir rápidamente. Esto es muy útil para situaciones como una persona que se siente amenazada caminando sola o en casos de accidentes o pérdidas en zonas remotas. Lo mejor es que estos equipos no son caros; un sistema completo puede costar alrededor de 530 euros, menos de lo que pagarías en un año por un sistema tradicional, y con mucha más privacidad y control.