El paraíso del chocolate belga en Oviedo: «Tenemos más de 100 variedades de bombones»
LA VOZ DE OVIEDO
Esta tienda situada en el centro de la ciudad lleva casi cuatro décadas endulzando la vida de asturianos y visitantes
02 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Aún no había alcanzado la mayoría de edad cuando Lucía González hizo las maletas y puso rumbo a Bélgica en busca de un futuro mejor. Aunque dejó atrás a su familia y amigos, sabía que era el precio que tenía que pagar si quería prosperar. Una vez instalada en el corazón de Europa, comenzó una intensa búsqueda de empleo que la llevó hasta Leónidas. Durante más de una década trabajó en esta emblemática bombonería, hasta que decidió regresar a Oviedo para abrir su propia tienda y acercar las delicias de la marca belga a los paladares asturianos.
Esta leonesa de nacimiento pero asturiana de adopción llevaba un tiempo dándole vueltas a la idea de comercializar los famosos bombones belgas en su país natal. Sin embargo, no acababa de encontrar la oportunidad para materializar este deseo. Cuando se dio cuenta de que la compañía iniciaba su plan de expansión y abría puntos de venta en otros países europeos, vio que era el momento perfecto para abrir su propio local bajo licencia en Oviedo. Tras realizar los trámites correspondientes, puso en marcha la que es la primera tienda de Leónidas en España.
Va a hacer 40 años que consiguió hacer realidad su sueño: poner los deliciosos pralinés belgas al alcance de los asturianos y todavía recuerda ese momento como si fuera ahora. Tiene también grabado en su memoria todo el proceso que vivió desde que la compañía aprobó abrir una tienda en Oviedo hasta su inauguración. «Nada más que me dijeron que sí, me puse a buscar un local por la ciudad. De aquella no había muchos, pero por suerte encontré este bajo que se traspasaba. Era una tienda de ropa de caballero, así que lo reformé y lo puse a mi gusto», cuenta con nostalgia.
Durante casi cuatro décadas, Lucía se ha dedicado en cuerpo y alma a endulzar la vida y alegrar los paladares de asturianos y visitantes. Y sigue haciéndolo. Su tienda, ubicada en el corazón de Oviedo, en la concurrida calle 9 de Mayo, recibe un goteo constante de turistas y vecinos, atraídos tanto por los célebres bombones belgas como por la pasión y dedicación con que la berciana los presenta. Por su excelente calidad y el trato cercano, la tienda se ha convertido en un referente para quienes busca un dulce recuerdo o simplemente disfrutar de un instante de puro placer chocolatero.
Es difícil no caer en la tentación de los famosos bombones belgas. Desde sus sabores hasta sus texturas resultan completamente irresistibles. Además, la oferta es amplia y exquisita, adaptándose a todo tipo de paladares. «Tenemos más de 100 variedades y constantemente sacamos nuevos productos. Para poder satisfacer a todos nuestros clientes tenemos bombones para personas celiacas, diabéticas, veganas e inclusos para aquellas que no quieren comer azúcar», destaca Lucía, quien mantiene bien surtidas las vitrinas de la tienda para cubrir la alta demanda.
Todos los días hace reposiciones y cada dos semanas encarga más bombones, que son preparados en el gran obrador que Leónidas tiene en Bélgica, para ofrecer siempre productos frescos y asegurar así la calidad belga. De esta manera, también garantiza que los clientes puedan disfrutar de las últimas creaciones que lanza la compañía. «Cada cierto tiempo sacan una nueva variedad. Ahora, por ejemplo, la novedad es el manon nougatina. Se trata de un bocado de pura tentación. Lleva praliné suave, crema de mantequilla de avellanas y una perla crujiente de turrón», destaca.
Cada temporada trae también consigo sus propias creaciones. Ahora que es otoño, la tienda ofrece bombones con formas de nueces o champiñones. En unas semanas, estos productos dejarán paso a los de Navidad, y los estantes se llenarán de frutas de mazapán, bolitas, árboles y piruletas de chocolate con figuras festivas como Papá Noel o pinos navideños, entre otros. Así, los clientes pueden disfrutar de dulces adaptados a cada época del año, convirtiendo cada visita en una experiencia única y sorprendente.
Dentro de la amplia y deliciosa variedad de Leónidas, sin duda, el protagonista es el Manon. Este exquisito bombón combina una base cremosa de praliné con una delicada crema de mantequilla de café, todo ello recubierto por nuestro mejor chocolate blanco, elaborado 100% con manteca de cacao. Su sabor y textura lo convierten en una de las especialidades más apreciadas por los clientes. Es todo un clásico», dice Lucía, antes de señalar que también gustan mucho los corazones. «Aunque esos los solemos ofrecer principalmente por San Valentín», aclara.
Otro de los grandes reclamos de la tienda son los bombones de licor puro, que se presentan en hasta ocho variedades. Los clientes pueden disfrutar de sabores que van desde whisky hasta cuantro, pasando por amaretto, ginebra o curaçao. Las tabletas de chocolate se encuentran también entre los favoritos de este templo del chocolate en Oviedo. «Equivalen a seis bombones y tenemos 10 tipos diferentes», destaca Lucía, antes de señalar que las pirámides para hacer chocolate a la taza es otro de los productos muy demandados.
Como la oferta es muy amplia, la relación calidad-precio es inigualable y el trato que reciben los clientes es excelente, la tienda que Leónidas tiene en Oviedo, y que Lucía regenta con tanto gusto, se ha convertido en un auténtico lugar de peregrinación para quienes buscan deleitarse con un dulce bocado. Para algunos incluso es parada obligatoria en su rutina. «Tengo clientes muy fieles. Hay a quienes les he preparado los detalles para su bautizo, comunión e incluso la boda», destaca Lucía, quien está orgullosa y agradecida a partes iguales de la confianza depositada por los asturianos.
Son casi 40 años los años que esta leonesa de nacimiento lleva endulzando, de alguna manera, la vida de quienes habitan Asturias o visitan la región para descubrir sus encantos. Y espera poder seguir haciéndolo durante muchos años más. «Me encantaría jubilarme aquí», asegura, mientras repone las vitrinas de su pequeña tienda para continuar haciendo de las delicias de quienes se dejan atraer por el aroma o el sabor de sus bombones.