Viajar a México sin salir de Oviedo: así es el restaurante de la ciudad que transporta a los asturianos al país azteca
LA VOZ DE OVIEDO
«Queremos que los clientes no solo conozcan nuestra gastronomía sino también nuestras tradiciones y costumbres», asegura el responsable de este establecimiento que se ha convertido ya en parada obligatoria para los amantes del buen comer
21 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Cada país tiene sus propios dichos y expresiones que reflejan su cultura, historia y forma de ver el mundo. Una de las frases hechas más utilizadas en México es «la más chingona», que se emplea para referirse a algo o alguien que es excepcionalmente bueno. Con un origen etimológico incierto, este modismo que denota maestría da nombre al nuevo restaurante de la calle Campomanes de Oviedo. Un espacio donde cada detalle, desde la decoración hasta la carta, está pensado para trasladar a los comensales al corazón del país azteca.
«Queremos que los clientes no solo conozcan nuestra gastronomía sino también nuestras tradiciones y costumbres», asegura Fernando del Corro. Este mexicano de raíces asturianas es el responsable de que en la capital del Principado haya ahora un pequeño rincón en el que, con solo poner un pie en su interior, uno tiene la sensación de estar en México. En este restaurante ofrecen una experiencia «completa» que permite a los asturianos no solo disfrutar de los sabores auténticos sino también empaparse del carácter alegre y vibrante del país americano.
Fernando siempre quiso acercar México al Principado, pues por sus venas corre sangre asturiana. Aunque nació, se crió y escribió buena parte de su vida en el país azteca, hasta hace unos pocos de años pasó los veranos en Cabrales — el pueblo natal de su padre—, por eso en todo momento mantuvo un vínculo muy estrecho con la región. Por esta razón, cuando la situación en su país se volvió insostenible, no dudó ni un segundo en mudarse a nuestra comunidad. De esta manera no solo reconectaba con sus raíces sino también podía garantizarle a su hijo un futuro lleno de oportunidades.
Una vez asentado en Asturias comenzó a emplearse en el restaurante mexicano que un amigo suyo tiene en Oviedo. Más pronto que tarde se convirtió en el encargado de este establecimiento, recayendo sobre él la responsabilidad de que los comensales disfrutasen de una auténtica experiencia gastronómica. Con el tiempo y tras cumplir la mayoría de edad, su hijo pasó a formar parte de la plantilla y a trabajar bajo sus órdenes. Al ver cómo su pupilo se desenvolvía detrás de la barra y brillaba sirviendo a los clientes con habilidad y confianza, Fernando decidió dar el paso y montar su propio negocio de hostelería.
«No quería desaprovechar la motivación y las ganas que él tenía, así que me arriesgué y abrí La más chingona para que tuviésemos y trabajásemos en un proyecto juntos», asegura, resaltando la ilusión que le hace compartir el negocio con hijo. «Es el ingrediente especial que tiene este restaurante», confiesa. Aunque logró hacer realidad su sueño, el camino para conseguirlo estuvo lleno de pequeños contratiempos. Cuando por su cabeza rondó la idea de abrir las puertas de un establecimiento de hostelería tenía claro que debía de hacerlo a pocos metros del casco histórico de la ciudad de Oviedo, puesto que es una zona que conoce bien y le gusta.
Los comienzos no fueron fáciles
Después de encontrar en la calle Campomanes el bajo ideal y realizar todos los trámites pertinentes para alquilar el mismo, presentó en febrero de 2025 la renuncia a su puesto de trabajo, con la confianza puesta de que más pronto que tarda podría seguir acercando los sabores de su país natal a los asturianos. Pero nada que ver con la realidad. Pasaban los días y el propietario del local que había arrendado no terminaba de darle las llaves, así que empezó a preocuparse. «Llegó un momento en que no me estaba gustando nada la situación, así que les pedí que me devolviesen el dinero de la fianza porque ya no me interesaba abrir el negocio ahí el restaurante», cuenta.
Como consecuencia, sufrió un pequeño bajón emocional, algo totalmente esperado. No solo se habían visto truncados sus planes de emprender, sino que, para hacer realidad su sueño de ser su propio jefe, había dejado su puesto de trabajo y, por tanto, se había quedado sin ingresos. Pero, por casualidades del destino, ese mismo día por la noche le llegó una alerta al móvil de que se alquilaba otro local en la calle Campomanes. «A la mañana siguiente me presenté bien temprano para verlo y me gustó mucho. El único problema que había era que hasta agosto no me entregarían las llaves y estábamos todavía a febrero. Pero bueno no quise desaprovechar la oportunidad, así que dediqué todo ese tiempo a hacer los trámites necesarios para abrir mi restaurante», detalla
Tras más de medio año de espera, Fernando finalmente comenzó su proyecto gastronómico en el antiguo y conocido Mariñán. El restaurante, llamado La más chingona, tiene como objetivo mostrar a los asturianos cómo se come «realmente» en México. «Nuestra gastronomía es una pasada. Está considerada una de las mejores del mundo, pero no queremos que se reduzca a un par de platos que, además, no son los que comemos en el día a día», asegura el hostelero, que poco a poco va ampliando la carta para dar a conocer las recetas más tradicionales de su país natal, «mucho más exquisitas que los tacos al pastor o la cochinita pibil».
Entre los platos que se pueden degustar destacan el mole de olla, la discada o la sopa. Todos ellos son elaboran de manera «completamente» artesanal, con ingredientes cuidadosamente seleccionados, para mantener la autenticidad de cada receta. La decoración, con colores vivos y elementos tradicionales mexicanos, junto con la música ambiental, contribuye a que cada visita sea un auténtico viaje cultural al país azteca. «Queremos que la gente descubra aquí nuestras tradiciones y costumbre», asegura el mexicano, quien cada fin de semana contrata a cantantes de rancheras para ofrecer conciertos en directo. «A nosotros nos gusta mucho la fiesta», dice.
Otro aspecto que distingue a este restaurante mexicano es la calidez en el trato que brindan. «No digo que en otros sitios no tengan una buena atención al cliente pero es que nosotros somos muy abiertos, muy cariñosos. Nos gusta apapachar, como decimos en México, a la gente», asegura el hostelero. Es por esta razón que, desde que abrieron sus puertas, no dejan de recibir comensales que vuelven una y otra vez, atraídos no solo por la comida auténtica, sino también por el ambiente familiar y la amabilidad con la que son recibidos.
«Estamos muy contentos con la acogida que está teniendo La más chingona. Es verdad que al ofrecer cocina internacional la gente nos ve más bien como un restaurante de fin de semana y tenemos más vacía la agenda de lunes a jueves. Para cubrir esos huecos ahora estamos sirviendo menús del día que esos platos mexicanos que representan nuestra cocina diaria y que queremos que los clientes conozcan y disfruten», asegura Fernando, quien trata por todos los medios de acercar la «verdadera» gastronomía de su país natal a los asturianos. Y lo está consiguiendo. Cada vez es mayor el número de personas que se siente atraídos por la «experiencia» completa que ofrece La más chingona.