Adiós a otro clásico de Oviedo: la tienda de lencería Lady Russ cierra después de más de 40 años
LA VOZ DE OVIEDO
Su actual propietaria, Natalia Martín-Gaitero, espera liquidar todos los artículos antes de bajar para siempre las persianas de este negocio familiar
29 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El comercio de proximidad poco a poco desaparece de Oviedo al no poder afrontar las facturas sin generar beneficios. Una de los negocios que, más pronto que tarde, se despedirá para siempre de la ciudad por este motivo es Lady Russ. La emblemática tienda de lencería, situada en la esquina de la calle Marques de Pidal e Independencia, pondrá punto y final a más de cuatro décadas de actividad debido a la actual situación económica. «Cada vez cuesta más vender porque, además de que hay más competencia, ahora la gente compra principalmente por internet... y los gastos no paran de subir», asegura Natalia Martín-Gaitero, su actual propietaria.
Como a final de mes las cuentas ya no salen como antes, la tercera generación de esta tienda, que abrió por primera vez sus puertas en los años 80, ha asumido que el negocio familiar no puede seguir adelante y que, por tanto, es el momento de bajar definitivamente las persianas. Con mucho pesar, ha pegado en los cristales del escaparate los carteles de «precios de despedida» y «liquidación total por cierre» para dar salida a la ropa interior y los trajes de baño que aún cuelgan de las perchas. «Me ha costado muchísimo tomar esta decisión pero creo que es lo mejor porque apenas hay ventas», lamenta, con la mirada puesta en los años de bonanza.
Esta tienda de Oviedo, como muchas otras, vivió su época dorada. Se convirtió incluso en un referente a nivel nacional de la moda de baño. «Los bañadores y los bikinis fueron desde los inicios nuestra especialidad», resalta la ovetense, antes de señalar que gracias a ofrecer siempre una excelente relación calidad-precio atraían clientes de distintos puntos de España. Tal era la demanda que decidieron abrir puntos de venta no solo en otros lugares de Asturias, sino también en el resto de nuestro país. «Llegamos a tener 16 tiendas. Una de ellas estaba en Marbella», destaca. Cada una estaba enfocada a «un público diferente», adaptándose a las características y necesidades de cada zona.
Por las sucesivas crisis económicas, la familia de Natalia se vio obligada a reducir paulatinamente el número de establecimientos hasta concentrar la actividad en la capital asturiana. A día de hoy, la única tienda que queda abierta es la de la calle Independencia, a donde se mudó hace dos años, tras haber estado ubicada a mitad de la calle Marqués de Pidal anteriormente y en un principio en la calle Conde Toreno. «Antes de que mi madre pusiese en marcha Lady Russ, mis abuelos abrieron en los años 70 una tienda de ropa interior y baño en la calle Arguelles, antes de trasladarse a un local más cerca de la iglesia de San Juan», detalla Natalia, sobre la historia de este negocio familiar que ya tiene los días contados.
No sabe exactamente el día que bajará para siempre sus persianas, pero calcula que será en un par de meses. «Todavía me queda mucha mercancía y no sé tampoco cuánta más me llegará. Pero, para abril o mayo sí que cerraré. Más allá del verano no será», asegura. Mientras que llega el momento de decir adiós definitivamente, Natalia centra sus esfuerzos en dar salida a cada una de las prendas a precios de lo más atractivos. Aprovecha también el tiempo para despedirse de sus clientes, sobre todo de aquellos que llevan siendo fieles a Lady Russ desde sus principios. «Muchos de ellos, en la noche de bodas, lucieron nuestra ropa interior», dice orgullosa de la confianza que los clientes han depositado en la tienda para los momentos más importantes de su vida.
Para los habituales compradores, la noticia del cierre cayó como un jarro de agua fría, puesto que se van a quedar sin su tienda de confianza. «Les da mucha pena saber que voy a cerrar. Todo el mundo me está diciendo que a dónde van a ir ahora a comprar los bañadores, porque en verdad es mi especialidad», dice Natalia, emocionada al ver cuánto valoran sus productos, algo que para ella es la mejor recompensa a los años que ha dedicado a este negocio familiar. «Llevo trabajando aquí 31 años, desde que cumplí la mayoría de edad. Pero ya de pequeña estaba aquí echando una mano. Recuerdo salir del colegio y venir para aquí para simplemente vigilar, porque como había tanta gente, para evitar que nos robaran», cuenta con nostalgia.
Como los tiempos han cambiado, lo que antes era una tienda llena de clientes ahora apenas mantiene su actividad. Afronta, por tanto, un cierre inevitable. «No hay otra solución», asegura la ovetense, quien ya estudió todas las posibilidades para mantener con vida el negocio familiar pero la única opción viable es bajar para siempre sus persianas. Le hubiese gustado que no fuese necesario y confía en que otros comercios de barrio no se vean obligados a bajar para siempre sus persianas, porque son ellos los que llevan de vida nuestras ciudades.
Es por este motivo que hace un llamamiento para apoyar a los pequeños establecimientos para evitar que desaparezcan. «Mucha gente, sobre todo los jóvenes, compra por internet, sin darse cuenta de que esto es uno de los motivos por el que las pequeñas tiendas cerramos. Y al final es una pena que en todas las ciudades haya los mismos comercios. Antes viajabas y hacías turismo de tienda porque cada ciudad tenía comercios especiales pero es que ahora ya no», lamenta, añadiendo que con cada cierre se pierde también una parte de la identidad y la diversidad de las ciudades.
El cierre de Lady Russ dejará a Oviedo más huérfana de sus tiendas emblemáticas. Un lugar que durante décadas vistió a generaciones de asturianos y que ahora se despide, dejando un vacío difícil de llenar.