Celia B, la diseñadora asturiana que reinventa la moda: «El color no es solo estética, es actitud»
LA VOZ DE OVIEDO
La ovetense se ha convertido en una referente en el sector por sus creaciones llenas personalidad y estilo. «Mis clientas no buscan seguir una tendencia, buscan expresarse», asegura la estilista
24 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Hacerse un hueco en el mundo de la moda con una firma propia no es tarea fácil. El sector es uno de los más difíciles para emprender debido a su alto nivel de competencia y a la constante exigencia de innovación. Sin embargo, hay quienes demuestran que el talento creativo, cuando va acompañado de determinación y visión empresarial, puede marcar la diferencia. Es el caso de Celia Bernardo, fundadora y alma de la marca homónima Celia B. Esta asturiana está dejando una huella imborrable en la industria textil con sus creaciones llenas de color, personalidad y estilo. Con cada colección, en la que sus propuestas combinan originalidad y un cuidado exquisito por los detalles, la ovetense afianza su posición dentro del panorama de la moda nacional e internacional, consolidándose además como una referente en la nueva generación de diseñadores españoles.
—¿Cuándo te diste realmente cuenta que la moda era lo tuyo?
—Creo que fue al irme a vivir a Madrid cuando empecé a experimentar con la moda como una herramienta para expresarme de forma libre y creativa. Mientras estudiaba Publicidad y RRPP empecé a customizar mi ropa, hacer accesorios, me apunté a la Escula ade Artes y oficios en Madrid para profundizar más en este campo mientras estudiaba la carrera. El último aó de universidad lo cursé en Milán con la esperanza de poder dirigir mis pasos en esa dirección pero lo que ví allí no me motivó nada ya que todo el mundo se vestía de negro. Comenzé mi carrera profesional trabajando en publicidad pero como proyecto personal seguía diseñando y haciendo accesorios. Fue la realización personal que sentía al crear esos diseños la que me empujó a decidir dedicarme a eso.
—¿Qué ha sido lo más desafiante de emprender en la industria de la moda?
—La moda es preciosa, pero también es una industria durísima. Lo más desafiante ha sido mantener la esencia mientras creces. Cuando emprendes, cada decisión es una responsabilidad inmensa. Producción, tiempos, inversión, equipo, mercados… y a veces el sistema te empuja a ser más comercial. Pero eso es algo a lo que no voy a rendirme nunca. Quiero mantener mi esencia aún cuando parezca que es el camino menos fácil. Aún así, creo que es el correcto para mí.
—¿Cómo definirías el universo Celia B?
—El universo Celia B es una celebración. Es alegría, energía, escapismo, optimismo… Es una mezcla entre lo artesanal —los vestidos de crochet se hacen a mano según técnicas tradicionales en Bali, por ejemplo—, lo sofisticado y lo divertido. Para mí es un lugar donde el color no es solo estética, es actitud. Un universo donde vestirse es un acto de libertad.
—¿Por qué decidiste que el color y los estampados fueran el sello de tu marca?
—No fue algo que yo decidiese, es que no sabría, ni querría, diseñar de otro modo. El color siempre me ha parecido una herramienta emocional, casi terapéutica. Hay días en los que un vestido puede cambiarte el ánimo, puede darte fuerza, o un poco de alegría cuando más lo necesitas. Quería que mis prendas fuesen un chute de energía.
—¿Qué otros aspectos crees que diferencian a tu marca de otras firmas?
—Creo que hay una combinación muy clara. El diseño tiene una identidad muy reconocible, pero a la vez es muy versátil. Son piezas con alma, con personalidad, pensadas para vivir al 100%. Y también diría que hay una parte muy importante de comunidad. Celia B no es solo ropa, es una forma de entender la vida. Mis clientas no buscan seguir una tendencia, buscan expresarse.
—Has logrado posicionar tu marca a nivel internacional. ¿Cuál fue el momento clave que marcó un antes y un después?
—Desde el principio ha sido una marca global. De hecho nació en Shangai, donde viví bastantes años. En España a veces nos cuesta creernos capaces de competir fuera, pero yo siempre tuve claro que mi lenguaje era internacional: el color, la energía, el espíritu. Y el punto de inflexión fue cuando empezamos a ver una respuesta real en mercados como Estados Unidos u Oriente Medio. Cuando vi que mujeres con culturas distintas conectaban con lo mismo, la emoción, la fuerza y la alegría de vestirse con personalidad.
—¿Cómo nace una colección de Celia B? ¿En qué te inspiras a la hora de diseñar?
—Casi siempre parten de los dibujos que hago durante mis viajes. Me encanta dibujar, con distintas técnicas, y viajo mucho, algo que me resulta tremendamente inspirador. La colección que sacamos ahora para primavera, Serpentine, tiene varios estampados que diseñé el año pasado durante mis vacaciones en el sur de Tailandia, y cada vez que los veo siento que vuelvo a aquellas sensaciones y la paz que me trae admirar la naturaleza.
—Con tus diseños has conquistado incluso a celebridades. ¿Qué sientes al ver que una persona famosa viste tus prendas?
—Es una ilusión enorme, claro. Pero lo que más me emociona no es la fama en sí, sino pensar que esa persona ha elegido mi diseño porque le hace sentir algo. Cuando veo a alguien llevando Celia B, famosa o no, siento que mi trabajo ha salido del estudio y ha cobrado vida. Eso es lo bonito: ver cómo cada mujer lo interpreta a su manera.
—¿Qué crees que buscan tus clientas cuando eligen un diseño tuyo?
—Creo que elegir con libertad, no guiadas por una industria masiva que les diga qué tono tienen que llevar esa temporada. No quieren dejar de ser ellas mismas. Quieren vivir con autenticidad y disfrutar de cada momento como corresponde.
—¿Cómo te gustaría que se sintieran al llevar una pieza de Celia B?
—Poderosas, alegres, radiantes, libres... Me encanta cuando una clienta me dice: «Me lo puse y me sentí genial todo el día». Eso es exactamente lo que quiero, que cada prenda sea una experiencia, que cambie tu día.
—Muchas marcas apuestan por Madrid o incluso París para presentar sus colecciones pero tú en cambio apuestas por Oviedo. ¿Por qué?
—Participamos en muchas ferias internacionales, además de en la Copenhaguen Fashion Week, y acabamos de abrir un showroom en Madrid. Sin embargo, Oviedo es mi ciudad y siento que, de algún modo, el hogar de Celia B. Algunas de nuestras clientas más fieles están en la ciudad y por más que nos internacionalicemos, siempre terminaremos volviendo, de un modo u otro, a Oviedo. Estar en Oviedo es una forma de decir: «No necesito seguir el guion establecido para crear algo relevante». Yo vengo de aquí, esto me ha formado, y me emociona devolverle a mi ciudad parte de todo lo que me ha dado.
—¿Hacia dónde te gustaría que evolucionara la marca en los próximos años?
—Me gustaría seguir creciendo internacionalmente, pero sin perder la esencia. Quiero que Celia B se consolide como una marca global con una identidad muy clara: color, artesanía, emoción y diseño. También me interesa explorar nuevas categorías, colaboraciones, y seguir construyendo experiencias alrededor de la marca. Para mí el futuro no es solo vender ropa, es crear un universo completo.
—¿Cómo ves el futuro de la moda en nuestro país?
—Lo veo con mucho potencial. En España hay talento de sobra: diseñadores, artesanos, industria, creatividad… Lo que necesitamos es más ayuda institucional, que se entienda que esta industria necesita mucha inversión para poder ser competitiva. También creo que el futuro pasa por una moda con más alma. Menos «usar y tirar» y más piezas especiales, con historia e intención.
—Por último, ¿qué consejo le darías a alguien que quiere lanzar su propia marca de moda?
—Creo que la honestidad es importante. Hoy hay muchísimas marcas, pero pocas con una identidad real. La diferencia no la marca el producto, la marca la esencia. También diría que mucha paciencia. La moda es una carrera de fondo. La creatividad es importante, pero la constancia lo es aún más.