Las hermanas que cuidan gatos casa por casa en Oviedo: «No sabíamos que la gente necesitase tanto un servicio así»

Esther Rodríguez
Esther Rodríguez REDACCIÓN

LA VOZ DE OVIEDO

Las hermanas Magali y Luciana Belli
Las hermanas Magali y Luciana Belli

Estas dos jóvenes se encargan de cubrir las necesidades de los pequeños felinos cuando sus propietarios tienen que ausentarse del hogar

25 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

No saben de quién heredaron esa pasión por los animales, sin embargo, Magali y Luciana Belli tienen claro que sienten una conexión especial con ellos desde pequeñas. Cuando eran niñas, estas dos hermanas de Oviedo soñaban con tener, al menos, un felino como mascota. Tuvieron que esperar años hasta que aquel deseo se hiciera realidad, pero, cuando por fin llegó ese momento, sus vidas cambiaron para siempre. Desde entonces, su amor por los peludos de cuatro patas no ha dejado de crecer. Tanto es así que ahora dedican parte de su tiempo libre a cuidar gatos a domicilio, donde les brindan todo el cariño, la atención y los cuidados que necesitan.

«Como nuestra madre no nos permitía tener gatos en casa, aprovechábamos cada ocasión para cuidar a los de nuestros familiares y amigos. Tras mucho insistir, en 2008 nos sorprendió con Serafina, una gatina que se convirtió en nuestro primer amor. Fue ahí cuando nos dimos cuenta de que nuestra relación con los animales tenía que ser para siempre», aseguran las jóvenes, de 29 y 25 años, respectivamente. Con el tiempo, a la familia se sumó una perra y las hermanas dieron un paso más al convertirse en casa de acogida para chuchos y michis que necesitaban un hogar temporal. A día de hoy, conviven con dos pequeños felinos.

Cumplido el sueño de tener mascota, Magali y Luciana centraron sus esfuerzos en hacer realidad otro de sus deseos: dedicar su trayectoria profesional a ellos. «Siempre tuvimos claro que queríamos trabajar con animales de compañía, así que investigamos qué opciones teníamos y decidimos estudiar para ser auxiliares de veterinaria», explican. Por la diferencia de edad, no pudieron hacer el curso al mismo tiempo, aunque, de haber podido elegir, probablemente lo habrían hecho. Tras obtener la titulación y ante la dificultad para encontrar un puesto relacionado con su formación, decidieron dar un paso adelante y ofrecer sus servicios como cuidadoras a domicilio.

«Publicamos primero una oferta en MilAnuncios y, después, empezamos a utilizar plataformas como Rover hasta que el pasado junio creamos un perfil de Instagram para intentar llegar al mayor número posible de propietarios», detallan sobre cómo fueron dando a conocer su labor y ampliando su cartera de clientes. Desde entonces, no han dejado de recibir llamadas de personas interesadas en confiarles el cuidado de sus gatos cuando, por el motivo que sea, tienen que ausentarse de casa y quieren que permanezcan en su entorno habitual. «No sabíamos que la gente necesitase tanto un servicio así», reconocen, sorprendidas y agradecidas a partes iguales por la acogida que ha tenido su iniciativa.

Antes de asumir el cuidado de un gato, se desplazan hasta el domicilio para conocer tanto al animal como a su propietario. «Hacemos esta primera visita, sobre todo, para generar confianza con el dueño, porque, al final, va a dejar entrar en casa a alguien que no conoce de nada», explican las dos hermanas. Tras esta primera toma de contacto, acuden a la vivienda las horas y los días necesarios para asegurarse de que al gato no le falte comida ni agua fresca y, si le apetece, dedicarle un rato de juego y compañía. «Intentamos respetar siempre la personalidad de cada uno. Hay gatos que quieren mimos y otros que prefieren mantener las distancias, así que nosotras nos adaptamos a lo que él quiera», señalan.

Además de cubrir las necesidades básicas de los gatos, Magali y Luciana también se encargan de administrarles medicación o proporcionarles cuidados específicos cuando sea preciso, gracias a la formación que tienen en este ámbito. «Tenemos, además, bastante experiencia, porque las gatas que hemos tenido en casa sí han necesitado en alguna ocasión cuidados especiales, así que estamos un poco acostumbradas a ello», señalan las dos hermanas que hacen «todo lo que sea necesario» para que a estos pequeños felinos no les falte de nada cuando sus propietarios no pueden hacerlo.

Uno de los aspectos que más disfrutan de su labor es descubrir la personalidad de cada gato y encontrar la mejor manera de conectar con él. «Nos encanta cuando, después de llevar unos días con ellos, conseguimos saber qué juguete les gusta o qué es lo que les llama la atención. Muchas veces los dueños nos dicen que no juegan y simplemente es que no habían dado con el juguete que les gusta, porque cada uno tiene sus preferencias», explican. Pasa lo mismo con el carácter. «Hay propietarios que nos dicen que su gato no se deja hacer ningún mimo y que no es nada cariñoso, pero al final es todo lo contrario. Lo único que necesita es un poco de paciencia, entenderlo y respetar sus tiempos», aseguran.

De todo el tiempo que dedican a cuidar gatos a domicilio en Oviedo y sus alrededores, tienen un sinfín de anécdotas que contar. Una de las más graciosas ocurrió hace dos años. «Fuimos a una casa en Trubia y, nada más entrar, vimos un gato. Hasta ahí, todo normal, salvo por un pequeño detalle: aquel no era el que habíamos conocido en la visita previa. Así que llamamos a la familia para preguntarle y resultó que, cuando se marcharon, no se dieron cuenta de que el gato del vecino se había colado en casa», cuentan entre risas. «Como nosotras siempre pedimos que dejen todo bien cerrado para evitar que los gatos puedan escaparse, el pobre no pudo volver a su casa», explican

«Allí estaba él, tan tranquilo, paseándose por la vivienda y pidiéndonos comida como si supiera perfectamente a lo que íbamos», aseguran las dos hermanas, que finalmente consiguieron avisar al vecino, que acudió a recogerlo. Desde entonces, comprueban siempre que «no haya ningún invitado inesperado» antes de empezar con sus cometidos. Su atención a cada detalle ha hecho que muchos propietarios confíen en Magali y Luciana cuando se ven obligados a dejar a sus gatos solos, sabiendo que estarán muy bien atendidos. Gracias a esa conexión especiales que tienen con los pequeños felinos, aglutinan una fiel cartera de clientes, que esperan seguir aumentado. «Nuestro objetivo es abrir una tienda de alimentación para animales y ofrecer allí también el servicio de cuidados», dicen, con la confianza puesta en poder cumplir algún día este sueño.