El paraíso de la bisutería está en Oviedo: «Tengo cerca de 7.000 referencias de abalorios y accesorios»
LA VOZ DE OVIEDO
Esta tienda fue la primera de estas características en abrir en Asturias. Al frente de ella se encuentra Alicia Fernández, quien ha conseguido mantener sus puertas abiertas 20 años
20 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Ni la estabilidad de un puesto fijo en una multinacional ni un sueldo con el que cubría todas sus necesidades hicieron que Alicia Fernández renunciase a la idea de emprender. Como nunca es tarde si la dicha es buena, cuando cumplió 40 años decidió dar el paso y abrió en Oviedo, una tienda dedicada al mundo de los abalorios y la bisutería artesanal. «Dejé todo para dedicarme a lo que realmente me gustaba», confiesa la asturiana, quien dos décadas más tarde sigue al frente del negocio con «la misma ilusión» del primer día. Mantiene también intacto el propósito del establecimiento: que cualquiera encuentre lo imprescindible para dar forma a un collar, una pulsera o el complemento que quiera confeccionar con sus propias manos.
«Tenemos todo el material necesario para crear desde cero una pieza de bisutería», asegura la responsable de esta tienda situada en la calle Martínez Marina, cuyas estanterías están repletas de cubos transparentes y tarros de cristal llenos de cuentas ordenadas según sus tamaños, formas y tonos. Tiene también cordones, cintas, lazos y un largo etcétera de pequeños materiales que permiten a los clientes dar forma a sus ideas y confeccionar sus propios complementos. «Tengo cerca de 7.000 referencias de abalorios y accesorios. Aquí puedes encontrar desde bolas de apenas dos milímetros hasta otras de 25, además de hilos de entre 0,5 y 10 milímetros», señala, antes de destacar que la oferta incluye también piedras naturales y vidrios de alta calidad.
Una amplia variedad que hace difícil que alguien entre en la tienda buscando algo y se marche sin encontrarlo. «Como con todo, siempre hay excepciones. Evidentemente si vienes a comprar una cosa muy concreta es muy posible que no la tengamos. Pero, sí que vamos a tener alternativas, con lo cual si eres una persona creativa no vas a tener problemas para dar con algo que te sirva y poder llevar a cabo tu idea», reconoce. Es por este motivo que por el establecimiento han pasado, a lo largo de estos 20 años, clientes de perfiles muy diferentes. Algunos llegan con experiencia y saben exactamente qué necesitan, mientras que otros se dejan llevar por las posibilidades que ofrecen los cientos de cuentas, cordones y demás materiales que llenan sus estanterías.
A la tienda de Ali, que así es como se llama, acuden clientes de diferentes puntos de la capital e incluso de la región. «Hay muchos que vienen expresamente aquí desde otras ciudades», resalta y explica que buena parte de ellos llevan pasando por el local desde que abrió las puertas del mismo. «Muchos van y vuelven, porque con las manualidades la gente se engancha con mucha fuerza y, de repente, al poco tiempo lo deja. Pero a quien le gusta esto, siempre vuelve», asegura la ovetense, quien también consigue satisfacer la demanda de fuera de nuestras fronteras. «Internet y las redes sociales me permiten vender todos mis diseños», dice. Originales y únicas creaciones que también tienen su propio espacio dentro del local, donde destaca la colección inspirada en la Virgen de Covadonga.
Que este establecimiento, «el primero de estas características en abrir sus puertas en Asturias», funcione hoy a pleno rendimiento es el resultado de dos décadas de dedicación y empeño. «La clave está en el esfuerzo. En este sector es muy importante estar a la última y más si te dedicas a crear. Tienes que estar continuamente buscando nuevos materiales y, por supuesto, proveedores», dice la ovetense, que se ha visto obligada a viajar al extranjero para poder hacerse con buena parte de los materiales que necesita para tener bien surtida la tienda. «Cuando abrimos, el 90% de las empresas con las que trabajábamos estaban en España, sin embargo, con las crisis fueron cerrando y nos tuvimos que ir al mercado internacional para conseguir lo que necesitamos», explica.
El secreto del éxito, no obstante, está en la infinidad de horas de trabajo invertidas para mantener la tienda a flote y hacer frente a una competencia que no ha dejado de crecer, especialmente con el auge del comercio electrónico. «Cuando abrí no había internet ni nada que me permitiese comprar los abalorios y demás materiales de una forma mucho más sencilla y rápida. Tenía que ir físicamente buscando por distintas ciudades e incluso países a los proveedores. Aunque esto me llevaba mucho tiempo, sí que es verdad que cuando encontraba algo y, además, era novedoso me producía una satisfacción tremenda», reconoce, dejando así en evidencia que los comienzos no fueron fáciles. «Lo bueno de todo es que, desde un principio, fui referente en Asturias. Por eso, en cuanto la gente descubrió la tienda, todo fue rodado», confiesa.
El balance que hace de estos años es «muy positivo». «Trabajo mucho más que cuando estaba en la multinacional pero no me importa porque me dedico a lo que me apasiona. No tengo horarios y tampoco desconecto nunca porque, aparte de que me gusta, soy autónoma y, aunque esté de descanso, esto tiene que seguir funcionando», reconoce Alicia, quien no se arrepiente «para nada» de haber dejado todo para convertir su afición por las manualidades y la bisutería en su forma de vida. «Recuerdo que viajaba mucho para comprar los materiales con los que hacer mis propias piezas, porque en Asturias no había nada. De hecho, este mundo era tan desconocido que cuando explicaba a la gente mi idea de negocio, no me entendían», asegura. Ahora, sin embargo, la situación ha cambiado y son muchos los que acuden al local en busca materiales o de sus propios diseños.
Si pone la mirada en el futuro, sueña con poder poner fin a su carrera profesional en el local que tantas alegrías le ha dado. «Me encantaría poder jubilarme aquí y que mi compañera Marcela coja entonces las riendas del negocio. Sería fenomenal», admite, con la esperanza de que la historia de La tienda de Ali continúe cuando le llegue el momento de apartarse y disfrutar del merecido descanso. Hasta entonces, seguirá detrás del mostrador, atendiendo con su mejor sonrisa y poniendo su experiencia al servicio de quienes se acercan al establecimiento en busca de un abalorio, una creación o, simplemente, de nuevas ideas para dar rienda suelta a su creatividad.