Fernando Hierro, el seleccionador sobrevenido

La buena relación con los jugadores destaca en un técnico que hace tres días no se veía al frente del combinado nacional


Redacción

«Se está hablando menos del Mundial de Rusia que de los estadios de Catar», protestaba hace solo tres días Fernando Hierro durante la entrevista que concedió a la Cadena Ser. Ayer no se habló apenas de otra cosa que de la cita rusa, de la selección y de su director deportivo mutado a seleccionador en respuesta a una fulminante destitución. Casi todo estaba anunciado entre las líneas de esa charla radiofónica llena de titulares a posteriori. «Ni me lo planteo», respondió Hierro cuando Manu Carreño le preguntó por la posibilidad de asumir el cargo con el que se topó 48 horas después. «A la mayoría de los jugadores del grupo los conozco y tengo ascendencia con ellos desde que tenían 16 años», expuso, fardando involuntariamente de currículo mientras aludía a su anterior etapa en el puesto que ejercía hasta ayer. La que incluyó el título planetario acuñado por Del Bosque tras un torneo en el que Hierro tuvo ocasión de sacarle brillo a su papel. Por ejemplo, cuando ayudó a convencer a Puyol de seguir vistiendo de rojo más allá de Johannesburgo, al menos, hasta llegar a los cien. «Hace un año tenía casi decidido dejarlo, pero ahora...», confesó el futbolista tras la charla de central a central.

Ahí, en su mano izquierda, se concentra el poder del nuevo seleccionador. «Es una excelentísima persona. Un diez», manifestaba ayer Toché, delantero con quince campañas como profesional a la espalda, que resumía así su opinión sobre el técnico malagueño: «Nunca he tenido un entrenador tan cercano».

El punta trabajó en el Oviedo a las órdenes del nuevo seleccionador. Fue en la única temporada de Hierro como primer espada en un banquillo, tras otra a la sombra de Ancelotti en el Real Madrid. «Llegó diciendo que le gustaba el fútbol de toque, pero que se adaptaría a los jugadores que tuviera», recuerda Toché, para quien «hace falta mucho valor al aceptar un reto tan complicado a dos días de empezar, pero él es una persona valiente. Si alguien estaba preparado es Fernando, ya tiene el trato habitual con la plantilla y el respeto ganado, tanto por su cargo como por su pasado como jugador».

Un pasado que incluye 89 encuentros con España y la quinta plaza en el registro de goleadores de la selección. 29 tantos marcó un futbolista a caballo entre el centro del campo y el eje de la zaga. 124 anotó para el Real Madrid, el club que desató el temporal que se llevó por delante a Lopetegui. Sobre ese equipo y sobre su predecesor en el cargo también le preguntaron cuando aún no se olía la tormenta. «Todos sabéis lo que el Madrid significa para mí, pero la verdad es que cero», respondió a si se veía con opciones de suceder a Zidane. «Ahora mismo estoy centrado en el Mundial», «en esto todo el mundo toma decisiones que ni nos enteramos» y «como madridista respetaré todas las decisiones que toma el Real Madrid», fueron otras citas para apuntar. Destacó, por su puesto, su «absoluta confianza» en quien acabaría saliendo camino del club blanco por la puerta de atrás de Krasnodar.

Habló incluso del reemplazo, sin que hubiera todavía vacante que ocupar: «Elegir seleccionador no es fácil. Se trata de un trabajo complejo porque darle personalidad a una selección necesita tiempo». Dos días va a tener Hierro antes de estrenarse en un Mundial que arranca cuesta arriba. Mañana, frente a la campeona de Europa, con la mano izquierda tendrá que bastar.

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