México y la resaca de Pepito Piscinas


De todas las selecciones malditas por los Mundiales, México es la madre de todas las cenicientas. Si hasta Sudáfrica, España sufrió la condena de los cuartos de final, la Tri ha sido eliminada hasta siete veces en octavos. Llegaron a Moscú para enfrentarse a una Alemania que no había perdido partido desde la Eurocopa de Francia. Y que llevaba medio siglo sin derrota en debut mundialista. Pero lo que vimos ayer fue la ruptura de un tabú. Y la prolongación de una bacanal. Tras el amistoso con Escocia hace dos semanas, 8 jugadores del cuadro mexicano celebraron su día libre en una fiesta entre Cecil B. De Mille, Ozores y los paños menores de Luis Roldán. Treinta escorts, baños en tinajas de leche y miel y un vídeo que se hizo viral y en el cual los celebrantes y las mujeres hacen el trenecito en la alberca, mientras el Memo Ochoa les invita a danzar «más pegados, más pegados». La vorágine tuvo hasta una reflexión existencial de una de las chicas: «Un día lo tienes en un póster pegado a tu pared; al otro estás bailando reaggeton con él. Así es la vida».

De esas aguas, como Obélix de la marmita, salieron «además de Ochoa» Salcedo, Gallardo y Héctor Herrera, esos pepitos piscinas, ya cuatro héroes nacionales súbitos tras inhibir el pésimo gusto de su noche de sexo macarra jugando en el Luzhniki un primer tiempo de ensueño, un corrido muy mentado en donde desnudaron a una Alemania irreconocible. Por momentos, pareció que los alemanes estaban más para pegar un póster de los mexicanos en sus cuartos que para dar carta de presentación en un Mundial. Así de wagnerianas fueron las dimensiones de un desastre que casi aboca a los de Löw a encontrarse en octavos con Brasil. Ahí, a los alemanes solo les quedaría encomendarse a que en esa semana no cumplan años ni Neymar ?que ayer no compareció? ni ninguno de sus familiares hasta en cuarto grado. No vaya a ser que les dé por organizar otra quedada a tutiplén, en una piscina en donde no falte ni el Tite.

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