A la espera del Silva de siempre

El talentoso futbolista tendrá otra ocasión de mejorar su imagen en el torneo


La selección española todavía espera al mejor David Silva, un jugador que aún no fue capaz de marcar un solo gol en un Mundial a pesar de ser el cuarto anotador histórico del equipo nacional con 35 tantos, superando en cinco a quien precisamente es su nuevo seleccionador, Fernando Hierro.

A sus 32 años, el futbolista del Manchester City vive su tercera Copa del Mundo de selecciones, y la que probablemente será la última de su carrera. Su cuenta pendiente es marcar. También lo desea Hierro, quien en estos días busca fórmulas para traducir el dominio de su equipo en goles, algo que le cuesta. Y en este sentido, la aportación estadística de los centrocampistas es fundamental.

Silva llegó a Rusia después de una terrible historia personal. No fue hasta el 16 de abril, y tras cinco meses de sufrimiento, cuando su hijo Mateo abandonó el hospital. «¡Por fin estamos en casa!», exclamó el futbolista en las redes sociales junto a una fotografía en la que expresaba una enorme sensación de felicidad. Algo difícil de ver si se conoce su innata introversión.

No había podido estar en las celebraciones por el título de la Premier League que tan brillantemente conquistó junto al Manchester City. Desde finales del 2017, cuando su hijo nació de forma «extremadamente prematura», el talentoso futbolista canario había tenido que compatibilizar su preocupación vital con la exigencia de un club como el inglés, aspirante a todo. Aunque en todo momento encontró la comprensión de su técnico, Pep Guardiola.

Silva es un líder futbolístico en el Manchester City, igual que lo fue en el Valencia antes de irse a disputar la Premier. Pero su elusivo carácter no le convierte en un líder emocional, un capitán del vestuario. Lo que le pide la selección española, de forma realista, es ese liderazgo en el campo.

«Creo que soy mejor jugador por la experiencia, por el saber estar, por los partidos jugados. Porque cada momento del partido tiene su ritmo. Saber manejar eso te lo da la experiencia, los años de juego. Cuanto más juegas mejor lees los partidos», reflexionó recientemente en una entrevista. Sus dos actuaciones precedentes en este Mundial no fueron realmente impactantes. Tuvo ocasiones ante Portugal e Irán, pero ni en una ni en otra cita marcó. Parece como si en una cita de este tipo siempre acabara apareciendo la pierna salvadora de un contrario que acaba evitando su estreno como goleador.

El momento es especialmente trascendente porque España se encomendó a sus futbolistas en un Mundial tras el inesperado despido del anterior seleccionador, Julen Lopetegui, dos días antes del debut. Lo que no cambia es la confianza en Silva, ahora con Fernando Hierro como técnico. Y lo que su equipo desea fervientemente es que aparezca durante el torneo la versión goleadora -suficientemente acreditada- del jugador canario. Lo necesita su selección y también

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