El triunfo de la emigración gallega

«Galicia debe sentir los éxitos de Uruguay como propios. Nuestros orígenes son de allí», explica el médico de la selección Alberto Pan

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Uruguay amenaza con llegar lejos en este Mundial. Tras finalizar primero de su grupo, con un fútbol tan sólido atrás como efectivo en la parcela ofensiva, el sábado (20 horas) se jugará el pase a los cuartos de final contra la renqueante Portugal de Cristiano Ronaldo. «Galicia debe sentir los éxitos de Uruguay como propios porque muchos de nosotros tenemos nuestros orígenes allí. Nuestros padres, nuestros abuelos o bisabuelos son de allá». Así lo explica Alberto Pan Montáns, médico de la selección uruguaya de fútbol.

«Yo soy hijo de gallegos. Mis padres, de Buño y de Leiloio (Malpica), emigraron a Uruguay en los años cincuenta y a los pocos meses nací yo. Soy el primer uruguayo de la familia, que se extiende por Malpica, Carballo y Santiago. Todavía guardo mucha relación con Galicia y de hecho voy siempre que puedo por allá. Cada vez que tenemos un compromiso por Europa, intento escaparme porque me encanta pasear, ir a la lonja de Malpica, recorrer la Costa da Morte hasta Fisterra...», explica el galeno del combinado charrúa, que ya ha estado presente en 4 Mundiales a sus espaldas: «Dieciséis años seguidos», destaca con orgullo.

Pero Alberto Pan es solo la punta del iceberg. Solo hace falta ver la relación de jugadores de la selección uruguaya para darse cuenta de que hay conexión gallega. Martín Campaña, Martín Silva, Guillermo Varela, Gastón Silva, Maxi Pereira, Lucas Torreira o Matías Vecino forman parte de la lista de 23 del Mundial, pero bien podrían hacerlo en cualquier club del noroeste español. «Son descendientes de gallegos, lo que pasa es que con el paso de los años han perdido su contacto con sus raíces. Yo tuve más suerte. Pero hay que tener en cuenta el carácter introspectivo del emigrante gallego. Cuando viajaron en su día a La Plata, la morriña les hizo guardarse en su interior sus raíces y no compartirla con sus descendientes. Por eso estos chicos no guardan ese contacto tan directo con Galicia, a pesar de ser descendientes de gallegos», explica. Campaña podría tener sus orígenes zona de Barbanza o de Muxía, Sebastián Coates Nión en Arteixo y Lucas Torreira, fenomenal futbolista del Arsenal, en la cuenca del Tambre, por Santa Comba, A Baña y Negreira.

Asentamiento gallego

En el Centro Gallego de Montevideo están disfrutando del Mundial con intensidad. Saben que Galicia es parte vital en los triunfos charrúas. «El 80 por ciento de los apellidos españoles que vean son por los gallegos que emigraron a La Plata desde el siglo XIX hasta 1970», aseguran desde el centro, aunque reconocen que no saben con exactitud las raíces de los jugadores porque «son chicos muy jóvenes y cada cual tiene su vida». Es por esta razón por la que también sospechan que otros futbolistas con apellidos más comunes en España (Luis Suárez, Carlos Sánchez, Cristian Rodríguez o incluso el céltico Maxi Gómez) también puedan descender de algún gallego. «En Uruguay no contamos con población indígena. La emigración en el río de la Plata fue masiva y los gallegos encontraron en Montevideo y su entorno un lugar en el que prosperar. Por eso, si repasan cualquier integración de Uruguay en cualquier época encontrarán muchos apellidos españoles, y estos en su mayoría son gallegos», agrega Pan.

Otro de los futbolistas uruguayos que tienen raíces gallegas localizadas es Nicolás Lodeiro, centrocampista que estaba en la prelista y que se quedó fuera del Mundial en el último momento. Su abuelo es de A Coruña.

Pero realmente en cualquier selección uruguaya podrían encontrarse lazos con Galicia. Desde la primera, en la que ganó el Mundial de 1930. Allí jugaban Álvaro Gestido Pose, llamado «el caballero del deporte» y Héctor Castro, «el divino manco», además de dos redondelanos que se embarcaron siendo niños junto a sus padres, Pedro Cea y Lorenzo Fernández. Hasta el 2010, fueron los únicos jugadores nacidos en España con un Mundial en sus vitrinas. Cea está considerado además como uno de los mejores jugadores de todos los tiempos del fútbol uruguayo por sus decisivos goles en los Juegos Olímpicos de 1924 y de 1928, así como en la final del Mundial de 1930. Castro también pasó a la historia por ser el primer goleador de Uruguay en un Mundial de fútbol.

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