Willian, ese objeto extraño

El jugador del Chelsea, sin relevo natural de garantías tras la lesión de Douglas Costa, es hasta ahora el gran lunar de Brasil, clara favorita en su cita de octavos


Tite entrena a Brasil porque antes entrenó al Corinthians. Alcanzó la selección con el aval de todo lo conseguido en el club de Sao Paulo (Liga, Copa Libertadores y Mundial de Clubes) al que dirigió por primera vez en el 2004. Entonces, Willian solo era un cadete del Timao. No llegó a coincidir en el primer equipo con el míster porque cuando este regresó, tras seis años de peregrinar por otros conjuntos brasileños y de los Emiratos Árabes, el extremo del pelo afro ya disputaba la liga ucraniana enrolado en el Shakhtar Donetsk. Siguió el camino de tantos compatriotas en el salto a Europa. El del frío, que también le llevó a pisar Rusia mucho antes de que empezara este Mundial. El Chelsea pagó cuarenta millones de euros para sacarlo del Anzhi, y residiendo en Londres se convirtió de rebote en un fijo para su selección.

Suplió a Diego Costa cuando el de Lagarto, con quien coincidiría en Stamford Bridge, rechazó a la canarinha y eligió a España. Scolari otorgó a Willian la plaza libre y lo citó en la lista del 2014 para defender al anfitrión. Luego le dio poca bola y solo lo incluyó en el once en el duelo por la tercera plaza que sucedió al histórico descalabro frente a Alemania en la semifinal. Tite lo ha empleado mucho más.

El extremo diestro ha salido de inicio en todos los duelos de la fase de grupos, aunque quizá pocos se hayan percatado porque apenas ha tocado balón. Es con diferencia el futbolista de peor rendimiento en la pentacampeona, que despertó en pleno encuentro frente a Costa Rica cuando Willian abandonó el campo y Douglas Costa ocupó su lugar. Algo que de momento no volverá a ocurrir porque el futbolista de la Juve está lesionado, lo que da al portador del 19 una nueva ocasión de asomarse al Mundial. Quizá como recurso para combatir el orden mexicano que se le atragantó al primer favorito eliminado: el combinado de Joachim Low. Con Layún ayudando en defensa por el costado derecho del rival, es probable que Brasil precise activar su banda más floja, que ya sufrió la baja de Alves antes de que arrancara la competición.

Allí dispondrá Osorio a Gallardo e Hirving Lozano, una pareja joven, liviana y atrevida que figura entre las sorpresas más gratas del torneo. Todo lo contrario de lo que representan quienes alineará Tité. Allí puede estar la baza del equipo débil, si Willian no decide aparecer.

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