Más diversión que calidad

El VAR, el balón parado, el fútbol más práctico que imaginativo y la escasa relevancia de Messi, Cristiano Ronaldo y Neymar marcaron el Mundial


El triunfo de Francia, una selección solvente, que sabe a lo que juega, que concede muy poco atrás, efectiva arriba, y que mezcla a la perfección fuerza, talento y juventud, resume lo que futbolísticamente fue este Mundial de Rusia. El fútbol encorsetado, mecánico, por delante del imaginativo. Giani Infantino, el presidente de la FIFA, no dudó en afirmar que había sido la mejor Copa del Mundo de la historia. Ha sido el Mundial más divertido, con muchas prórrogas y penaltis, emocionante, aunque poca calidad y espectáculo futbolístico. El VAR (videoarbitraje), que trata de hacer el fútbol más justo, y las acciones a balón parado serán otras de las referencias históricas de esta cita futbolística mundial.

EL VAR

No es la panacea, aunque puede ayudar

Es una tecnología nueva y está claro que habrá que perfeccionarla. Tuvo una gran presencia en la fase de grupos, aunque casi desapareció a partir de los octavos de final. Se utilizó en la final, en la mano de Perisic en el área, aunque fue una decisión muy protestada por los croatas. La duda entre los errores manifiestos y los interpretativos es el lado oscuro de esta tecnología.

EL BALÓN PARADO

La mejor solución

Las acciones a balón parado, faltas, saques de esquina o penaltis solucionaron muchos de los atascos de las selecciones a la hora de generar ocasiones de gol. Con defensas sobrias, bien plantadas, que no dejan huecos, este tipo de acciones fueron de gran ayuda. Inglaterra, con nueve de sus doce goles anotados de esta forma, sobresalió. Incluso Francia también le sacó un gran partido.

LAS GRANDES REFERENCIAS

Alemania, Argentina o España no dieron la talla

Alemania, que llegaba decidida a renovar al título conseguido en Brasil, Argentina, España, Colombia o Portugal quedaron fuera del campeonato a las primeras de cambio y posteriormente Brasil y Uruguay en cuartos. Una pérdida que no deslució la Copa del Mundo, aunque se les echó de menos. Salvo Francia, que ya partía como una de las favoritos, no hubo una selección que se impusiera con claridad. Otras de segunda línea, Croacia, que llegó al Mundial en la repesca y acabó jugado la final, la Bélgica de Bob Martínez o Inglaterra tomaron el protagonismo.

LAS ESTRELLAS

Messi, Cristino Ronaldo y Neymar no aparecieron

El juego de equipo se impuso a las individualidades. Pobre actuación de los cracs del fútbol mundial, que pasaron desapercibidos. Messi desperdició una gran oportunidad de ganar un Mundial; Cristiano Ronaldo anotó cuatro goles aunque su selección no fue la de la Eurocopa y Neymar quedó retratado por las imágenes del VAR. Modric, Griezmann o Mbappé fueron de los más destacados. Tampoco hubo ninguna aparición deslumbrante, salvo los croatas Ante Rebic, Perisic, el colombiano Quintero, la consagración del belga Hazard o el buen trabajo los franceses Samuel Umtiti y Varane.

Estadios modernos y ambiente festivo en las calles

Tras lo sucedido en el anterior Mundial, en Brasil, en el que los últimos retoques a los estadios se dieron en el último momento, Rusia ofreció un ejemplo de una excelente organización. Un Mundial que discurrió sin incidentes, polémicas o escándalos. Con unos estadios modernos y un gran ambiente festivo en las calles.

Tampoco aparecieron en escena los temidos hooligans, ni rusos, ni de otros países. Tanto en Moscú, como en las otras diez sedes, todo discurrió con total normalidad.

La amabilidad de la gente a la hora de recibir a los miles de aficionados llegados de distintas partes del mundo, el trato, o la eficacia en los aeropuertos, a la hora de trasladarse entre sedes, fue otro de los aciertos.

Rusia invirtió 10.000 millones de euros en las distintas infraestructuras, estadio, remodelación de aeropuertos y accesos. Grandes estadios, con capacidad para 80.000 aficionados que no se utilizarán o se llenarán en su cuarta parte en una liga de fútbol rusa que no levanta una gran expectación en el país, aunque el buen papel realizado por el equipo nacional puede ayudar a mejorar las cosas.

Vladimir Putin, el jefe del Kremlin, se mostró orgulloso y agradeció a la FIFA su confianza en el país: «Gracias por creer en Rusia como un país que cumple su palabra. Estamos contentos de que nuestros visitantes hayan comprobado con sus propios ojos que sus mitos y perjuicios no so verdad», indicó.

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