La asturiana que salva obras de arte en pleno bosque de Siero: «Es una maravilla trabajar en este entorno»

Esther Rodríguez
Esther Rodríguez REDACCIÓN

SIERO

La restauradora asturiana Laura Aylagas, junto con una de las obras que ha restaurado en el nuevo taller que tiene en Siero
La restauradora asturiana Laura Aylagas, junto con una de las obras que ha restaurado en el nuevo taller que tiene en Siero

La  gijonesa Laura Aylagas ha rehabilitado una antigua casona, datada del año 1800, para acoger su segundo taller de conservación y restauración de bienes culturales. Un espacio en el que «opera» para recuperar obras «delicadas» o de gran tamaño, con el objeto de que las generaciones futuras puedan seguir disfrutando de estos trabajos artísticos

25 dic 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Las obras de arte conforman el patrimonio cultural de una sociedad. Cada una de las pinturas o esculturas ayudan a comprender mejor nuestra historia. Son testigos de la misma y en muchos casos representan las tradicionales o la realidad social del momento. Poseen además un alto valor artístico, dado que en ellas se refleja entre otros aspectos la habilidad creativa y técnica de su creador. Debido al paso del tiempo o la acción humana, estas reliquias corren el riesgo de sufrir daños, estropearse o deteriorarse irreversiblemente. Para que esto no ocurra, existen «cirujanos» que se encargan de poner fin a este proceso degradativo. Laura Aylagas es una de ellos. Esta joven gijonesa de 32 años salva la vida de obras de arte y mantiene en la medida de lo posible su originalidad.

Laura Aylgas siempre se sintió atraída por el mundo del arte. Era algo que llamaba mucho su atención, motivo por el cual cuando cumplió 18 años y llegó el momento de «escoger por qué camino de la vida tirar» decidió formarse en restauración de bienes culturales. Hizo un curso al respecto en Avilés, el cuál le resultó «súper interesante». «Descubrir colores originales, poder devolverle el brillo a un cuadro que llevaba olvidado 200 años o cómo ser capaz de conservar una obra me apasionó de tal manera que decidí especializarme en pintura porque me llamaba mucho la atención», asegura la gijonesa, quien se fue a Italia para completar su carrera académica.

Una vez finalizados los estudios, una joven Laura decidió adentrarse en el mundo laboral para poner su granito de arena en la conservación del patrimonio artístico. Durante dos años se empleó en una academia del sector hasta que en el 2014 dio el paso de abrir en Gijón las puertas de su propio taller. Un espacio donde aparte de recuperar bienes pictóricos, imparte clases de pintura y de restauración de muebles antiguos a más de un centenar de alumnos.

Para poder atender la demanda de la zona central de Asturias y poner además en valor «el potencial» de las zonas rurales, Laura Aylagas decidió rehabilitar una antigua casona, datada del siglo XIX y ubicada en la parroquia sierense de Vega de Poga, para acoger un segundo taller de conservación y restauración de bienes culturales. «Esto realmente es un regalo. En la ciudad sí que es verdad que tengo más vidilla, pero en el taller de mi propia casa, tengo mucha más tranquilidad. Hace unos días estaba limpiando un cuadro mientras veía un jabalí que había entrado en la finca. Es un cambio brusco pero es una maravilla trabajar en este entorno», confiesa.

Ubicado en «pleno bosque», en este taller donde la calma inunda todo el espacio, la gijonesa «opera» para recuperar obras «delicadas» o de gran tamaño. «Principalmente recupero todo lo que tenga que ver con la pintura y la policromía, que va desde óleo sobre lienzo o tabla hasta lo relacionado con los retablos y las tallas religiosas. Pero también restauro escultura», detalla. Unas piezas artísticas procedentes de colecciones particulares e instituciones públicas. También ha recuperado algún que otro bien perteneciente a la Iglesia y ha trabajado para la Delegación de Defensa en el Principado de Asturias, restaurando el busto de la reina Isabel II, la primera escultura que se fundió en la fábrica de armas de Trubia.

¿Cómo hace Laura Aylagas para recuperar todos y cada uno de estos bienes culturales? Independientemente de las obras que lleguen a su taller, bien sea un cuadro o una escultura y el tamaño que tengan, la asturiana antes de entrar en faena observa y analiza las mismas. Luego realiza los correspondientes análisis para determinar, por ejemplo, si un pigmento pertenece a una época u otra. Utiliza además luz ultravioleta para comprobar si existen repintes, es decir, «si hubo intervenciones a posteriori» y así, en tal caso, quitarlos. Una vez realizados todos estos pasos, toca meterse en harina». Eso sí, «dependiendo de lo que necesite cada obra». Algunas solo requieren limpieza, otras reintegración cromática o consolidación, mientras que las hay que solo necesitan protección, tal y como asegura.

Laura Aylagas es especialista en restaurar pinturas
Laura Aylagas es especialista en restaurar pinturas

De todo el proceso de conservación y restauración, el mayor desafío al que se enfrenta Laura Aylagas «sin duda alguna» son las intervenciones realizadas a posteriori por manos inexpertas. «Aunque la mayoría están hechas con buena voluntad, al ser realizadas por individuos que no tienen formación al respecto, suponen un gran reto a la hora de quitarlas pero hay que hacerlo porque afectan a la obra debido a la naturaleza de los materiales utilizados», asegura la gijonesa, quien cuenta con las herramientas necesarias «para saber qué disolvente se puede utilizar» en función de la pieza o el material que está tratando.

Esa formación le da además la seguridad necesaria para restaurar este tipo de obras, que no solo tienen alto valor económico sino que históricamente son significativas. «Evidentemente es una responsabilidad tocar algo que tiene tantísimos años, pero los restauradores sabemos hasta dónde podemos llegar. En este trabajo hay una cosa muy importante y es que tú todo lo que hagas o casi todo debería ser reversible. Es decir, si yo aplico una pintura o un adhesivo, ese producto específico de restauración puede ser revertido en un futuro en caso de que haya un producto mejor o que sea necesario volver a restaurarlo», confiesa.

Pieza perteneciente a la colección de figuras funerarias del Antiguo Egipto que ha tenido que restaurar Laura Aylagas
Pieza perteneciente a la colección de figuras funerarias del Antiguo Egipto que ha tenido que restaurar Laura Aylagas

Por las manos de Laura Aylagas han pasado ya infinidad de obras pictóricas con miles de años de historia. La más antigua que ha tenido que restaurar pertenecía al Antiguo Egipto. Se trata de una colección de figuras funerarias. También ha recuperado el brillo y el color de cuadros italianos datados de nada más y nada menos que el siglo XVI. Y si tenemos en cuenta el tamaño del bien cultural, el trabajo de mayor calibre fue el realizado al «enorme» conjunto escultórico erigido en 1932 en la localidad asturiana de Mieres en honor al poeta local Teodoro Cuesta.

Aparte de restaurar y recuperar estos bienes culturales, la asturiana también lleva a cabo una conservación preventiva. Para ello identifica, detecta y controla aquellos factores que en un futuro pueden deteriorar dichas obras artísticas con el objeto de minimizar al máximo posible sus efectos. «Como aquí en Asturias abunda muchísimo la carcoma, en aquellas obras que tengan madera utilizo tratamientos preventivos al respeto. También aplico protecciones para que en un futuro la pintura no se dañe o, en el caso de esculturas vandalizadas como la de Teodoro Cuesta, empleo una protección anti grafitis», detalla.

Antes y después de la restauración de la escultura en honor a Teodoro Cuesta
Antes y después de la restauración de la escultura en honor a Teodoro Cuesta

Tan importante como aplicar tratamientos preventivos es conservar adecuadamente las obras. «Muchas veces lo que daña estos trabajos son los cambios bruscos de temperatura o la humedad, por eso intento dar recomendaciones a mis clientes sobre cómo deben tratar y almacenar correctamente estos bienes. En qué rango de humedad relativa o de temperatura se puede conservar o qué productos de limpieza pueden aplicar», señala Laura Aylagas, mientras restaura una de las 30 pinturas pertenecientes a la colección pictórica de un palacete privado.

Y mientras sigue inmersa en este trabajo, la gijonesa piensa cómo será su futuro en el sector. No sabe si podrá jubilarse de restauradora, dado que todavía tiene 32 años y le queda mucho para poner fin a su carrera profesional. No obstante, tiene claro que seguirá a caballo entre Gijón y Siero para seguir dedicándose a restaurar y conservar bienes culturales mientras la salud y demás factores se lo permitan.

Espera además que la sociedad, particularmente la asturiana, comience a valorar y dar la importancia que se merece al patrimonio artístico. «Por fortuna, cada vez se da más a conocer la labor del conservador y del restaurador, hay quienes piden consejo, presupuesto... pero sí que es verdad que no valoramos lo suficiente el patrimonio que tenemos. Hay cosas que están abandonadas y tienen un potencial interesante», lamenta Aylagas, quien seguirá aportando su granito de arena para poner en valor los bienes culturales.