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Esto es lo que pueden y no pueden hacer las autocaravanas en Galicia

¿Cuándo están estacionadas y cuándo acampadas? ¿Realmente existe la señal de prohibido aparcar autocaravanas?


Santiago

Es una manera de viajar en auge, en la que Galicia es puntera, tanto en número de socios como en infraestructura. Lo confirma el pontevedrés Manuel Ángel Fernández-Arruty, presidente de la Asociación Galega de Autocaravanas. Sin embargo, y pese al tirón, aún existen muchas dudas y quejas sobre el sector. Al ser a la vez vehículo y alojamiento, las autocaravanas tradicionalmente se han visto sometidas a leyes diferentes -de acampada o circulación-, según la comunidad autónoma, provincia o localidad. Una variedad de normativas que ha derivado en confusión, a pesar de que desde el 2015 el nuevo Reglamento de Circulación unificó criterios e impidió discriminar el estacionamiento de autocaravanas.

La creciente abundancia durante el verano de este tipo de vehículos-vivienda en ciertas zonas costeras gallegas ha derivado, además, en denuncias de bañistas que protestan por el espacio que ocupan las autocaravanas en los aparcamientos, un estacionamiento, sin embargo, permitido siempre que se cumplan ciertas normas.

Esto es lo que se puede y no se puede hacer:

Estacionar y acampar, conceptos distintos

Las autocaravanas están consideradas como vehículos y, como tales, pueden pernoctar en las áreas de aparcamiento de los distintos concellos gallegos siempre y cuando no desplieguen elementos fuera del contenido del propio vehículo y, si están estacionadas en batería, no ocupen más de una plaza. Esto es muy importante porque es la diferencia entre estacionar y acampar

Se considera que una autocaravana está aparcada y no acampada cuando su estacionamiento se produce sin extender elementos propios que desbordan el perímetro del vehículo (toldos, mesas, sillas, ropa, o, incluso, el peldaño de acceso al interior); solo está en contacto con el suelo a través de las ruedas (por ejemplo, sin patas estabilizadoras) -aunque, en determinados casos, como el de las pendientes, los calzos pueden estar justificados-; y cuando no se produce emisión de ningún fluido (salvo los propios de la combustión del motor a través del tubo de escape) ni ruidos molestos (por ejemplo, con la puesta en marcha de un generador de electricidad) y tampoco se llevan a cabo conductas incívicas o insalubres, como el vaciado de aguas en la vía pública.

Si se cumplen las condiciones anteriores, el estacionamiento de las autocaravanas solo podrá verse limitado por restricciones genéricas de masas y dimensiones que afecten a todos los vehículos. También, cuando se aprecien signos de abandono, como ocurre con cualquier otro automóvil, pero estos casos no se suelen dar.

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De no seguir estas recomendaciones, las autocaravanas sí estarían acampando, por lo que, además de tener que abandonar el lugar en el que se encuentren, podrían ser objeto de una sanción.

El estacionamiento en espacios protegidos

Este verano se está registrando en distintas partes de Galicia muchos problemas al constatar concellos un «campismo descontrolado en espacios protegidos».

En este caso es el organismo competente el que debe decidir si deja aparcar allí o no. Si las autocaravanas estén estacionadas sin elementos fuera, sobre ellas funcionaría la misma legislación que sobre cualquier otro vehículo. Es decir, si un coche puede aparcar en esa zona, las autocaravanas también. Otra circunstancia es la acampada libre, no permitida.

Un ejemplo claro de ello se dio en los últimos años en un aparcamiento que había en una explanada de O Bao, en A Illa de Arousa. Este territorio, zona marítimo terrestre, dependía de Costas, que decidió finalmente, y tras años de polémica, ordenar su cierre, una medida que tanto afectó a las autocaravanas como al resto de vehículos. 

¿Qué tipos de áreas para autocaravanas existen en Galicia?

En los 313 concellos que hay en Galicia hay un total de 78 áreas de servicio de gestión municipal para autocaravanas. Unos espacios promovidos por las distintas administraciones donde se suele proporcionar servicio de recogida de aguas negras, de aguas grises y de suministro de agua potable (necesarios para su día a día). No todas incluyen plazas reservadas específicamente para autocaravanas. El coste o no del área depende de cada Ayuntamiento. Desde los autocaravanistas gallegos se pone el foco en que dos de las principales ciudades gallegas (Vigo y Ourense) aún no cuentan con este tipo de servicios.

Las autocaravanas, además de acceder a cámpings, también pueden pernoctar en áreas de gestión privada, un modelo aún precario en Galicia y que no cuenta con una normativa específica. En otras comunidades, donde sí están desarrolladas, las autocaravanas cuentan en estos lugares con los servicios necesarios y, además, en ellos sí podrían desplegar toldos, mesas y otros elementos.  

Quedaría un tercer modelo, que serían las áreas en ruta, situadas en las gasolineras. Estas últimas suelen ofrecer el servicio de forma gratuita, como complemento a la venta de combustible y de productos de tienda y de cafetería.

 ¿Hay un límite máximo de tiempo para pernoctar en cada término municipal?

Hay concellos gallegos que en los últimos años desarrollaron ordenanzas que regulan el estacionamiento de este tipo de vehículos. Por ejemplo, en Porto do Son, en el año 2012 una normativa estipuló que las autocaravanas solo pueden pernoctar una noche en el concello solicitando, además, previamente el permiso correspondiente en la casa consistorial. Su Policía Local aclara, además, que las autocaravanas solo podrían pernoctar esa noche cuando se trate de un acontecimiento especial.

En Ferrol también se contempló (pero no se llegó a aprobar) dentro de las ordenanzas de estacionamiento un apartado específico para las autocaravanas, estableciendo la pernocta de un máximo de tres noches en todo el término municipal.

Unas normativas que, sin embargo, chocan con lo expuesto por la DGT, en su documento La movilidad en autocaravana. La Dirección General de Tráfico aclara que en las vías urbanas, «el régimen de parada y estacionamiento se regula por ordenanza municipal, si bien en ningún caso pueden oponerse, alterar, desvirtuar o inducir a confusión con los preceptos del Reglamento». «Teniendo en cuenta que la distribución de los aparcamientos públicos entre todos los usuarios debe ser equitativa, las autocaravanas no pueden ser privadas del derecho a estacionar en las vías públicas, mientras la parada o el estacionamiento no sea peligroso, se ejecute en la forma y modo indicados, no constituya un peligro o un obstáculo para la circulación, el vehículo esté colocado en la forma indicada, y se encuentre situado además en un lugar autorizado». «En este sentido, las autocaravanas pueden efectuar las maniobras de parada y estacionamiento en las mismas condiciones y con las mismas limitaciones que cualquier otro vehículo», puntualiza la DGT.

La Asociación Galega de Autocaravanas, defiende que a ellos no les consta que ningún concello aplique, sin embargo, una normativa con límite de estacionamiento. «Con la ley en la mano, un autocaravanista puede estar dentro de su vehículo el tiempo que quiera, independientemente de la actividad que realice», según explica el presidente de los autocaravanistas gallegos.

Fernández-Arruty sí recuerda que hay en ciertas áreas públicas, como en un aparcamiento habilitado recientemente en A Illa de Arousa (situado en la zona de O Bao, junto al que cerró Costas), en el que se limita la estancia de las autocaravanas a 24 horas para fomentar la rotación.  

La señal de prohibido aparcar autocaravanas

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El Reglamento de la DGT no contempla esta señal que, sin embargo, sí se ve en distintos lugares gallegos, dando lugar a equívocos y a preocupación entre algunos autocaravanistas ante la creencia de que pueden sancionados.

Manuel Ángel Fernández-Arruty, presidente de la Asociación Galega de Autocaravanas, además de solicitar la retirada de estas señales, aclara que las prohibiciones no deben darse por el «tipo de vehículo». Cree que en ciertos concellos se conservan como medida de disuasión para evitar aglomeraciones.

Un ejemplo de ello es la que aún persiste en la playa de Doniños, en Ferrol, uno de los lugares que este verano está registrando una afluencia mayor de casas rodantes. 

¿Competencia desleal con el sector del cámping?

Desde hace meses distintas voces del sector del cámping critican la proliferación en Galicia de espacios públicos para autocaravanas. Los consideran «unha competencia desleal cos cámpings», como llegó a reconocer en mayo a La Voz Delfín Fidalgo, presidente de la Asociación Gallega de Cámpings. «A ningún concello se lle ocorre montar un hotel gratuíto», añadió.  

Unas críticas que, sin embargo, no son entendidas desde el sector de las autocaravanas gallegas. Su presidente, Manuel Ángel Fernández-Arruty, aclara que no tienen «ningún inconveniente» en que las áreas públicas promovidas por la Administración tengan un coste. «Depende de cada concello y de la promoción que busque», destaca. 

Recuerda, sin embargo, que no todos los cámpings gallegos tienen los servicios necesarios para las autocaravanas ni tampoco tienen adecuadas la entrada y la movilidad interna para que puedan circular estos vehículos. 

«Nosotros viajamos durante todo el año y la mayoría de los cámpings gallegos durante el invierno están cerrados», concluye.

 ¿Es necesario un reglamento dentro de la Ley de Turismo que sirva para poner fin a la disparidad de criterios?

Este es el único punto en el que todos los afectados parecen estar de acuerdo. Desde la Asociación Gallega de Cámpings, Delfín Fidalgo, como aclaró en mayo a La Voz, demanda que «as áreas de autocaravanas estean perfectamente reguladas en canto a superficie, servizos, etc».

El presidente de los autocaravanistas gallegos, Fernández-Arruty, se suma a la necesidad de la normativa. «No es algo que vaya a pasar, es que ya está pasando. Galicia es la comunidad más avanzada de España en cuanto a número de servicios», añade. Fernández-Arruty reclama tanto que se aúnen criterios sobre cómo deben ser las instalaciones públicas (en cuanto, por ejemplo, a las medidas) como que se desarrolle una ley para las áreas privadas.  «De esta forma todos los emprendedores gallegos que comienzan a ponerlas en marcha no se verían ante una situación alegal», concluye.

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