El periodismo de siempre, el mejor remedio contra las noticias tóxicas

Soraya Sáenz de Santamaría destaca el papel que juegan «los medios serios» para refortalecer el sistema democrático


madrid / la voz

Nunca habíamos tenido acceso a tantos canales de información, y sin embargo parece que nunca habíamos estado tan mal informados. La posverdad, las noticias falsas, los bulos, las mentiras... en definitiva, la desinformación, se propaga por Internet de manera tan vertiginosa y contagiosa hasta el punto que hace tambalear los cimientos de las democracias modernas más avanzadas. ¿Y cuál es el mejor jarabe para combatir estas informaciones tóxicas? El periodismo de toda la vida.

Esta es la conclusión alcanzada por los expertos en comunicación y periodismo que este jueves participaron en la jornada Medios tradicionales para combatir fake news, organizada en Madrid en la sede central de Red.es, organismo dependiente del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda digital. El objetivo de este acto era impulsar el debate sobre la proliferación de noticias falsas.

La encargada de inaugurar la jornada fue la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, que construyó su discurso sobre la convicción de que el derecho a la información constituye uno de los pilares fundamentales de las democracias. Para ella resulta «fundamental» que «los medios serios, con trayectoria, se responsabilicen a la hora de filtrar, contrastar y verificar las informaciones» que entran en sus redacciones. «Seguimos necesitando su sello de calidad y profesionalidad», comentó en referencia a las cabeceras de toda la vida. Pero la «alfabetización digital» no es solo una cuestión de los medios de comunicación. La vicepresidenta del Gobierno expuso la necesidad de realizar un trabajo en equipo entre la propia administración pública, las grandes compañías de redes sociales, los principales motores de búsqueda de contenidos en Internet y los propios ciudadanos. Sáenz de Santamaría admitió que existen importantes dificultades para legislar en esta materia, pero invitó a todos los actores a trabajar codo con codo para encontrar «un equilibrio entre la libertad de expresión, el pluralismo, y entre el derecho a recibir información plural y fiable», dijo.

Tras la intervención de la vicepresidenta del Gobierno se organizaron dos mesas de debate en las que participaron representantes del mundo de la comunicación. En ellas se puso de relieve la necesidad de seguir adelante con el periodismo de siempre, es decir, de contrastar, comprobar y verificar las informaciones antes de publicarlas, algo que solo está al alcance de los medios tradicionales.

Para Nacho Cardero, director de Elconfidencial.com, es importante «no dejarse llevar por el pinchazo fácil, no dejarse guiar por la audiencia, sino por la calidad», una estrategia que cree que es la única manera para sobrevivir a esta «auténtica jungla sin control» en la que se ha convertido la Red. En la misma línea está David Alandete, director adjunto de El País, que admitió la posibilidad de fallar, pero nunca con malas intenciones. «La esencia del periodismo es la búsqueda de la verdad», recordó Nemesio Rodríguez, vicepresidente de la Asociación de Periodistas de Madrid. Los fake no son ajenos a los servicios de inteligencia. El director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Félix Sanz Roldán, reconoció que dificultan su trabajo, pero «no estamos solos y no estamos perdidos, y el mensaje es que se pueden hacer muchas cosas en el ámbito de la seguridad para que las noticias falsas se puedan contrarrestar».

El referendo catalán, el último gran caso de «fake news»

f. b.

Cuando la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, se refirió este jueves a que la desinformación constituye «una seria amenaza para el actual modelo de toma de decisiones», sabía de buena tinta que las noticias falsas pueden contribuir a generar opiniones sesgadas. Lo experimentó recientemente de una forma muy acusada en Cataluña, coincidiendo con el referendo de autodeterminación ilegalizado por el Constitucional celebrado el pasado 1 de octubre. Durante esa jornada y las horas siguientes proliferaron multitud de informaciones falsas en la Red; especialmente en las redes sociales, pero que en muchos casos varios medios de comunicación asumieron como verídicas, contribuyendo a su difusión. Con el paso de los días se acabó por destapar que muchas imágenes o vídeos que denunciaban brutalidad policial por parte de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado en realidad eran montajes o simples fotografías tomadas años atrás en otros países, es decir, totalmente descontextualizadas. Uno de los casos más célebres lo protagonizó una mujer que denunció en cámara que un antidisturbios le había roto los dedos «uno a uno» por intentar votar, cuando a los pocos días se destapó que simplemente tenía una pequeña luxación en un dedo fruto de un forcejeo. Tal y como admitió recientemente en un desayuno privado el eurodiputado Esteban González Pons, durante esas horas el triunfo del mensaje victimista del secesionismo estuvo cerca de calar en Europa, porque todos creían que la Policía estaba masacrando a unos desarmados demócratas catalanes.

González Pons admitió que el mensaje victimista estuvo cerca de calar en Europa Desde Moncloa apuntaron que muchos de estos mensajes tóxicos procedían de suelo ruso, país que tiene intereses en ver una Europa débil. Este fue el ejemplo que tocó más de cerca a España, pero también relativamente recientes están las intoxicaciones que precedieron a la votación del Brexit, a la elección de Trump y tantos otros procesos democráticos otros procesos electorales.

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