Abelardo, «The especial one»

Josu Alonso
Josu Alonso GIJÓN

SPORTING 1905

Alberto Morante


En una campaña en la que ha tenido que pelear contra elementos deportivos y extra deportivos, el Pitu se erige como gran figura del Sporting y el sportinguismo. Su próximo reto pasa por rearmar una plantilla marcada por las salidas y el desarme del bloque

19 may 2016 . Actualizado a las 14:43 h.

Normalmente, cuando eres un equipo pequeño te dan por todos los sitios. No es cuestión de llorar. Es una realidad. En unos casos por ser humildes y en otros por la incapacidad de sus dirigentes para defender al club. Pero también para eso el Sporting este año ha sabido hacerse fuerte de la mano de un hombre que ha servio para todo: Abelardo. Tras certificar que continuará en la Liga de las Estrellas, hay que analizar todo lo que ha sucedido esta temporada.

Impagos

Las cosas no empezaron bien debido a una sanción de la Liga derivada de impagos que ascendían a 500.000 euros. La entidad pagó por su nefasta y caótica gestión, aunque no es menos cierto que lo hizo sobre unas normas que no existían. El propio Tebas llegó a contradecirse varias veces dejando bien a las claras que para ser la mejor liga del mundo también hace falta que sus gestores lo sean. Abelardo acabó armando un equipo con la estructura del año pasado y con las cesiones de Mascarell, Halilovic y Sanabria. A ello se unieron Vranjes y Lichnovsky en el mercado invernal.

Salidas

Solventado el match-ball de la plantilla, a lo largo del año también ha habido varios roces con el director deportivo. Que entre el Pitu y Nico Rodríguez no hay feeling es algo obvio. Sólo hay que escuchar las declaraciones de uno y otro para entender cómo se desarrolla la historia. El capítulo que acabó dinamitando todo fue el de las renovaciones. Jony, Luis Hernández o Bernardo son piezas clave para el entrenador rojiblanco. Los dos primeros no van a continuar y unirán sus futuros, a falta de oficialidad, a Málaga y Leicester respectivamente. En el caso del extremo no ha sido una cuestión económica lo que ha forzado su salida, tampoco en el del lateral. Ahora alguien deberá explicar el motivo por el que se ha dejado pasar el tiempo cuando el final de sus vinculaciones era de sobra conocido y el entrenador había pedido incluso un gran esfuerzo por Jony, uno de los pilares del equipo. Curiosamente la UEFA lo ha incluido en el 11 revelación de la LFP. Ahora falta saber el desenlace del colombiano. Otros, como Guerrero o Alex Menéndez, han concluido sus contratos sin renovar. La duda es Barrera, con posturas alejadas, y los cedidos, donde quien parece ganar enteros es Vranjes.

Árbitros

Si miramos el paso de las jornadas también es un milagro que el equipo hubiera peleado hasta el último encuentro por no descender. 24 puntos en la segunda vuelta dan buena cuenta del esfuerzo realizado. Abelardo estalló contra el Granada tras pitar un piscinazo de Barral y anular un gol en fuera de juego inexistente. No fue el único robo de la temporada. Frente al Barça, en el Camp Nou, fue lo más lamentable visto en mucho tiempo. La penúltima jornada en Getafe, donde los azulones deberían haber quedado con 10 por expulsión de Lacen, o la victoria en la primera vuelta del Villarreal son otros casos. Habría infinidad de ejemplos para poner sobre la mesa. Sin embargo, es cierto que la democracia empleada por los hombres de negro obligó al técnico rojiblanco a plegar velas. Eso y la falta de apoyo desde la planta noble. Incluso una semana después del choque ante los culés reconoció que no iba a dar siempre la cara. A buen entendedor pocas palabras bastan. Tampoco dudó en reconocer cuando, en alguna ocasión, los árbitros le favorecieron, pero la balanza no es, ni de lejos, equilibrada.

Abelardo ha vivido la denominada soledad del guerrero. Es decir, con la espalda abierta sin que nadie te respalde. El caso más claro fue en Granada, aunque no ha sido el único. El desgaste sufrido por el técnico ha ido más allá de lo deportivo. Si se suman los dos años, ha sufrido impagos, sanciones, arbitrajes... Todo ha recaído sobre su espalda a falta de un consejo de administración ordenado donde alguien diera la cara para los asuntos más escabrosos. En junio del 2015 se prometió un portavoz que todavía no ha llegado. Asignatura pendiente para el próximo año.

Doyen

La temporada 2015/2016 pasará a la historia como la del escándalo de Doyen. De cómo el Sporting ocupó portadas en todos los periódicos y medios de comunicación por sus negocios con el fondo de inversión. Algo de lo que todo el mundo sospechaba, que Tu Fe Nunca Decaiga denunció hasta la saciedad, que sus dirigentes negaban y que el portal ruso Football Leaks puso sobre la mesa a través de tres filtraciones. Dos millones de euros a cambio de diez, con intereses que rozaban la usura, cesión de derechos de jugadores, abonos y derechos como avales y el propio Javier Fernández implicado en la operación a través de su aparición en la ampliación de pago de uno de los préstamos. Su firma estaba allí. Como la de Vega-Arango y Amado. Y todo ello avalado por la LFP. Lo que en algunos círculos ya se han denominado los contratos de la vergüenza tampoco parecen haber escrito su final.

Jugador número 12

En todo este repaso, sin embargo, ha habido una cosa buena. El equipo y la afición. Es cierto que se perdieron encuentros como el de Getafe en casa, Espanyol o se dejaron escapar puntos como el choque en el Molinón frente al Granada de Sandoval. Con todo, este equipo ha dado la cara. A veces mejor, a veces peor, pero peleando. A este grupo humano se le podrán pedir muchas cosas. No será la entrega una de ellas. Y luego está el colofón. Seguramente en el fútbol moderno que se ha creado para muchos no tenga importancia pero el deporte rey ha vivido otras épocas donde lo que imperaba era la masa social. De eso el Sporting va sobrado. Por muchas razones. Por toda esa gente que sigue al equipo rojiblanco allá por donde vaya, por el espectacular recibimiento preparado el domingo digno de una final de Champions, por las más de 6.000 personas que fueron a ver el entrenamiento el pasado sábado cuando se jugaba el título liguero, por el tremendo tifo que ocupaba todo el fondo sur, por ser una de las mejores aficiones de España pero, sobre todo, por ser el mayor capital que posee este club y que sin él todo esto no tiene sentido.

Futuro

A partir de ahora se abre otro frente. A Abelardo le quedan dos años de contrato y es el líder indiscutible de este equipo después de obtener la permanencia y un año antes haber salvado a la entidad de la ruina. En los próximos días continuarán las reuniones para planificar el futuro. El primer contacto ya se ha producido pero hay muchas cosas que analizar y que cambiar. El cúmulo de salidas que se van a producir en el primer equipo, las llegadas o la pretemporada, así como la organización del filial rojiblanco tras perder la categoría y bajar a tercera son algunos de ellos. Las dudas se despejarán próximamente aunque la parroquia rojiblanca, además de la alegría el domingo, volvió a mostrar de nuevo el hartazgo con una directiva con la que no se sienten representados. Un malestar acrecentado tras una calamitosa gestión donde, no se olvide, dos jugadores se marchan gratis sin dejar un euro en caja. De lo que quede del Sporting de los guajes, el resultado se verá el próximo mes de julio.