El máximo accionista del Sporting señala ahora que nunca se planteó la venta de la entidad «salvo que alguien de Gijón lo quiera comprar». Tu Fe Nunca Decaiga puso sobre la mesa un proyecto que fue desechado por Javier Fernández
01 jun 2016 . Actualizado a las 05:00 h.La tranquilidad en un club de fútbol suele ser, de forma habitual, una quimera. Si a eso se le añade una entidad que sigue siendo un polvorín, donde la masa social no comulga con la directiva, la cosa se acrecenta. Ayer el patrón mayor del Sporting se dejó ver por las instalaciones de la Escuela de Fútbol de Mareo. En esta ocasión José Fernández no volvió para comprar lotería de Navidad, como manifestó en las últimas veces, sino para «saludar y darles la enhorabuena por mantenerse en Primera».
La historia del Sporting es cíclica y siempre se repite. En un nuevo capítulo de realidad paralela, Fernández padre deja al descubierto a su hijo y de paso aporta un mar de dudas a todo lo que se ha estado haciendo en los últimos tiempos. No es una novedad pero sí un poco más de gasolina a un fuego que nunca se ha apagado. Fernández aseguró que nunca había planteado la venta. «Ya he dicho que si hay alguien de Gijón que lo quiere comprar, pues sí, pero de fuera nunca lo planteé» apuntó. Eso sí, el dueño del paquete mayoritario de las acciones del Sporting se radiografió a sí mismo como cualquier persona que trata de disfrutar de la vida. «Tampoco soy yo quien tiene que decidir. Tener en cuenta que yo ya no soy nadie en el Sporting. Las acciones son del hijo y de la familia, ya dejé todo». Entonces, y escuchado esto, se plantean una serie de preguntas. ¿Todas las visitas a Mareo de un supuesto fondo de inversión inglés representado por Omar Zeidan era una pantomima? ¿Porqué se hizo una auditoría si nunca se habían planteado vender a nadie de fuera? ¿De dónde llegaba el interés de la vía suiza y americana? La conclusión parece clara: cortinas de humo y globos sonda que trataban de distraer a una parroquia que no quería a la propiedad y que llegó a organizar dos manifestaciones contra la gestión del club. Fruto de esa presión Javier Fernández sacó un conejo de su chistera que nunca llegó a existir.
Sin embargo, en el imaginario de la planta noble tienen cabida muchas más teorías. Si José Fernández nunca se planteó la venta ¿cómo se puede explicar las declaraciones de su hijo hablando de un preacuerdo de intenciones marcando plazos para un entendimiento definitivo?. Eso en el mejor de los escenarios, porque si ahora insiste en decir que a alguien de Gijón si vendería ¿qué decir ante las diferentes manifestaciones de consejeros o cargos de la entidad que en este momento aseguran que la venta no está en la cabeza de Fernández jr?
En sus breves declaraciones a la prensa aludió a su edad para desconocer sobre qué supone seguir en Primera. Fernández lo despachó con un «no ves que tengo 80 años. Yo de eso no sé nada hijo. Estoy fuera. No cuentan conmigo para nada y hacen bien». También se escabulló de los corrillos informativos que circulan alrededor de la posibilidad de ver a su hijo como presidente. «Tiene 50 años y ya sabe lo que tiene que hacer. Aconsejo a los nietos, a los hijos ya no».
Tu Fe Nunca Decaiga
Las palabras de José Fernández más allá de irritar a la masa rojiblanca reflejan la forma de reírse de una afición que sigue fielmente al equipo. Unidad con los que pelean en el verde, desunión con los que coronan los asientos rojos del palco. Una perfecta trama para desviar el foco de atención pero que de fondo no tenía nada de real y sí mucho de fantasioso. De ser cierto lo dicho por José Fernández y su interés en vender a alguien de Gijón tuvo una oportunidad encima de la mesa y si lo desconocía su hijo si era sabedor del proyecto.
Tu Fe Nunca Decaiga presentó un detallado informe de compra de acciones para socializar el club. Algo para lo que Javier Fernández ni miró escudándose precisamente en el fondo británico, ese gran maná caído del cielo que no permitía estudiar otras opciones. La realidad era que no se quería estudiar por miedo a perder el control y salir de ese goloso mundo del deporte rey. A lo largo de un documento de once páginas esta asociación, de la que muchos pensaban que tan sólo eran cuatro frikis pero que desde el silencio han conseguido acabar con algunos de los males del Sporting, detallaba la valoración de las acciones así como el importe que se pagaría, los criterios empleados para la tasación en casi 3,4 millones de euros y las formas de pago a razón de algo más de 500.000 euros de forma anual desde 2018 hasta 2023. Se tomaba como referencia 2018 ya que 2017 era el último plazo para pagar deuda subordinada. A ello se sumaba un pago inicial al contado de 300.000 euros. Nuca se tuvo en cuenta y era de Gijón.
Marcos Basante
El hecho de que José Fernández diga que no quiso vender a nadie de fuera también deja en una situación comprometida a Marcos Basante. El empresario leonés que estaba dispuesto a poner cinco millones de euros para hacerse con el 73% de las acciones en manos de la familia Fernández. Incluso apuntó que era desde el entorno de la propiedad quienes se habían puesto en contacto con ellos para vender el club. Las manifestaciones de Fernández chocan con las declaraciones de Basante, que siempre ha mantenido la esperanza y el deseo de poder aterrizar en el Sporting.
Sin duda un nuevo capítulo más en la historia del Sporting, que tras más de dos décadas de SAD puede aprovechar una oportunidad de oro para sanearse. Eso siempre partiendo de la base de cambios reales y no estructuras idénticas y falta de transparencia que han llevado a la asfixia en un par de ocasiones. Javier Fernández tiene tiempo para modificar las cosas. Lo que no tiene, desde hace mucho, es el beneplácito de la grada. Por algo será.