«Abelardo me dijo que no me iba a arrepentir de firmar con el Sporting. No podía decir que no»

Josu Alonso
Josu Alonso GIJÓN

SPORTING 1905

El guardameta llega al club rojiblanco con «muchísima ilusión y hambre de hacer las cosas bien»

06 jul 2016 . Actualizado a las 08:35 h.

Dice que está pendiente del móvil esperando la llamada para partir «rumbo a Gijón». Todavía no sabe cuándo tendrá lugar su presentación a la espera de pasar el pertinente reconocimiento médico pero a Diego Mariño (Pontevedra, 1990) no se le quita la sonrisa de la boca después de su fichaje por el Sporting. Será el segundo en vestirse de corto después de su compañero Víctor Rodríguez que lo hará el lunes. Con tan sólo 26 años se podría decir que es un trotamundos del fútbol y en Gijón aspira a encontrar su hueco. Tendrá que competir con Cuéllar y Alberto por hacerse un hueco en el once aunque no le importa. Promete trabajo, ilusión y ganas. Así es el nuevo guardameta rojiblanco.

-¿Por qué el Sporting?

-Por la ilusión y la confianza que me han transmitido, las ganas que tenía el club, la dirección deportiva con el cuerpo técnico de que firmase con ellos y, sobre todo, el proyecto. Es muy ambicioso, la gente tiene muchísimas ganas e ilusión y me ha llegado.

-¿Le sorprendió el interés?

-Uf... Al final cada equipo tiene unas necesidades en los mercados, el Sporting quería fichar un portero y yo encantado. Que un club como el Sporting con esa historia, la afición y, sobre todo como decía antes, la ilusión y las ganas mostradas para que formara parte del equipo no podía decir que no. Era una oportunidad que no se podía dejar escapar.

-Cuando su representante le transmite la posibilidad de venir a Gijón ¿qué pensó? Se lo digo porque usted estaba tranquilamente en el Levante con contrato hasta 2018.

-Lo primero que se me pasó por la cabeza era que no me iban a dejar salir pero le dije a mi agente que había que pelarlo y trabajarlo porque era una oportunidad buena y había que cogerla como fuese. Al final así ha sido, lo hemos conseguido. Ya está todo arreglado y estoy contentísimo, con muchas ganas de empezar, de que llegue el día 11.

-¿Le costó decidirse?

-No, la verdad que no. Hablé con la gente del club y se ve hay ganas e ilusión y es lo que busco. El Sporting es un club trabajador, con gente humilde y creo que encajo perfectamente ahí. Otra de las razones que me movió es la historia, lo que es el Sporting, su masa social. El año pasado disfrutaba viendo sus partidos con el Molinón lleno, la gente animando? Eso era bonito y por dentro me daba envidia sana. Ahora lo voy a poder vivir desde dentro. 

-¿Ha hablado con el míster?

-Hable con un día con en una conversación telefónica. Me transmitió que tenía ganas de que estuviese aquí, me conocía y me había visto jugar y confiaba en mí. También me dijo que no me iba a arrepentir de firmar porque iba a disfrutar y trabajar mucho. Tenía ganas de que todo saliera bien.   

-¿Cuáles son sus principales características?

-Siempre digo que no me gusta definirme. Prefiero que la gente opine, que diga lo que hago bien y lo que hago mal. No sé qué pasa que siempre que alguien dice algo de eso imagínate que digo que se me da bien una cosa y llega el primer día y la cago (risas). Me gusta más que la grada me valore y diga lo que piensa en lo que soy mejor y peor. La verdad que no me gusta definirme.

-Dándole la vuelta a la pregunta me habla de trabajo e ilusión. ¿Es quizá lo que le puede aportar al equipo?

-Sí, creo que sí. Trabajo, ilusión y ganas no me van a faltar. Es algo que llevo dentro porque me lo he currado mucho. Vengo desde pequeño fuera de casa peleando por un sueño y lo voy a seguir haciendo. Humildad, trabajo, muchas ganas y llego con muchísima ilusión y hambre de hacer las cosas bien y poder ayudar. 

-¿Conocía previamente a algún integrante del Sporting?

-Sí, a Isma (López) y (Roberto) Canella de haber jugado con ellos en la selección. No he podido hablar con ellos porque perdí los teléfonos y no he podido mantener el contacto. Es bonito reencontrarme con gente porque más allá de los cinco minutos de conversación cuando me enfrente con ellos no he tenido relación. Además son dos personas increíbles y también es bueno llegar a un vestuario y tener gente conocida, ex compañeros de vestuario.

-¿Qué le parece el equipo?

-Tiene mucha alma, hambre y muy sacrificado. En definitiva un equipo donde todos corren, saben lo que hacen, a lo que juegan y van en la misma dirección. Eso es importantísimo. Son humildes y trabajadores. Ya el año pasado se veía que tenían ganas de hacer cosas grandes.

-Pese a su juventud es un futbolista rodado. Villarreal, Valladolid, Levante, categorías inferiores de la Selección Española. ¿Cree que Gijón puede ser su plaza definitiva para asentarse?

-No lo sé pero ojalá sea dónde pueda asentarme y tener unos años de tranquilidad y continuidad. A pesar de mis 26 años llevo bastantes tiros pegados y espero poder encontrarla en Gijón. Ojalá sea el sitio.

-Usted sabe lo que es la cara bonita y fea del fútbol, jugar y no jugar. ¿Cómo se gestiona esto?

-Con mucha cabeza, sangre fría y, sobre todo, disfrutando del día a día de lo que uno hace, de lo que a uno le gusta y hacerlo con todas las ganas e ilusión del mundo. Si haces lo que te gusta y lo haces bien siempre encuentras el premio. A mí me ha ido bien y en lo que confío y creo que es el camino entre comillas al éxito o a conseguir que las cosas salgan bien.   

-Ahora mismo, a falta de movimientos de mercado, son tres porteros en la primera plantilla. Reto ambicioso... 

-Por supuesto. Un reto muy importante. La receta es ganas, ilusión, mucho trabajo. A demostrar al míster de lo que soy capaz y ponerle las cosas difíciles porque es el que tiene que decidir, mojarse y al que hay que demostrarle las cosas.   

-¿A qué debe aspirar este año el equipo?

-A la salvación. Volver a conseguir la permanencia y estar otro año más en Primera. Creo que por el bien del equipo y la afición no sufrir tanto como el año pasado y si puede conseguirse antes mejor.