Luz al final del túnel


Nadie quiere a su equipo como las aficiones del Sporting y el Real Oviedo. Si no fuera por ellas, en Asturias hace tiempo que no tendríamos fútbol profesional. Después de la década dorada de los noventa, en la que los dos equipos asturianos se citaron en la élite y llegaron a las competiciones europeas, los siguientes quince años han sido un viacrucis. Mientras asistían por televisión a la gran explosión del fútbol español, la era en que se ha convertido en fenómeno global, con los principales clubes dominando los torneos europeos y la selección alcanzando el éxtasis futbolístico, los aficionados de Sporting y Oviedo se han tenido que conformar con disfrutar, casi siempre sufrir, a sus equipos en competiciones menores. Pocos aficionados al fútbol conocen más gradas de estadios de medio pelo que los hinchas del Sporting y el Oviedo.

El Sporting hace años que habría desaparecido de no ser por la persistencia de la Mareona. Durante muchos años de negligencia empresarial y dejadez política, la afición del Sporting ha sido el único hilo que mantenía con vida al enfermo, tanto a la hora de sacar el recibo en julio, como cuando ha hecho falta alentar al equipo en el Molinón, en cualquier campo de mala muerte o defendiendo su honorabilidad y su historia en la conversación de las redes sociales.

El caso de los aficionados del Real Oviedo es aún más meritorio. La entidad estuvo en la uvi, con fecha para desconectar la máquina y con el sustituto, el “engendro”, preparado. Y tanto en el 2003, cuando una ciudad entera se enfrentó a su alcalde, como en el 2012, cuando lograron conmover y movilizar a futboleros de los cinco continentes, la afición carbayona dio un ejemplo de compromiso y amor por su club que no tiene precedentes en los tiempos del odiado fútbol moderno.

Desde su fundación, hace 93 años, hasta el cierre hace cuatro, la historia de La Voz de Asturias siempre corrió paralela a los dos grandes equipos de fútbol de la región. El Real Oviedo se fundó en la sede del periódico, en la calle Gil de Jaz, y desde los inicios, la relación entre el diario y el club fue intensa. Y el idilio se mantuvo hasta en los peores momentos del 2003. Como recuerda en su artículo de hoy Manuel Lafuente, el presidente que salvó al club de la desaparición, nada de aquello habría sido posible sin el apoyo de La Voz.

En Gijón, no obstante, La Voz nunca fue considerada un periódico ovetense ni oviedista. Cuando el diario dio el salto al resto de la región, con especial implantación en las dos cuencas mineras, se convirtió en el gran periódico regional y por tanto en referencia informativa para ambas hinchadas. Las mejores páginas, con las mejores firmas, de los años dorados del sportinguismo, en los ochenta, y de los derbys históricos de los noventa se imprimieron en La Voz de Asturias.

Esa es la tradición que quiere seguir ahora el diario, resucitado desde hace cuatro meses en formato digital, y que ponemos en marcha con Sporting1905 y Azul Carbayón. Se trata de dos proyectos editoriales independientes, en el que cada hinchada tendrá un espacio propio para la información, el contenido multimedia, el análisis y el debate.

Ambas webs, eso sí, compartirán una nueva forma de contar las cosas: estaremos pegados a nuestros lectores, informando un minuto después de que ocurran las cosas, siguiendo el debate incesante en las redes sociales y no tendremos púlpitos. En La Voz de Asturias no queremos cambiar entrenadores ni decidir quién juega el domingo. El objetivo es ser fieles a una tradición de 93 años y servir de altavoz a dos aficiones inigualables, que llevan años dando un ejemplo de amor y fidelidad por sus respectivos clubes, pese a todas las dificultades.

No sería sensato decir que La Voz de Asturias es al mismo tiempo del Sporting y del Oviedo. No conocemos a nadie que lo sea, y por suerte hace muchos años que no hemos vuelto a oír hablar de aquel proyecto insensato que pretendía fusionar ambos equipos y construir en algún lugar de Llanera el Asturias Fútbol Club. Como en su día dijo Eugenio Prieto, jamás habríamos acudido a ver un partido de aquel equipo fantasma.

Lo que sí hemos hecho en La Voz ha sido rodearnos de buenos profesionales sportinguistas y oviedistas. Los lectores del Sporting podrán seguir la información elaborada por Alejandro Vigil Morán, Andrés Menéndez, Emilio Ordiz y Eduardo Nicolás. Periodistas los cuatro, pero también sportinguistas conocidos con experiencia en el mundo de los blogs y las redes sociales. Para llevar la información del Real Oviedo contamos con Javier Braña, Gonzalo González y Pablo Fernández. Los tres periodistas y a la vez aficionados que no ocultan su pasión por el equipo carbayón. Ambas redacciones las hemos apuntalado con colaboradores y firmas de primer nivel, con las que pretendemos dotar a Sporting1905 y Azul Carbayón de la pluralidad y la variedad de géneros que pensamos que exige un reto informativo como el que afrontamos.

Por desgracia, la trayectoria del periódico casi centenario y las de los dos grandes clubes de la región han corrido paralelas en los últimos años. Pero parece que todos empezamos a ver la luz al final del túnel.

El Real Oviedo y el Sporting aún no ocupan el lugar que les corresponde, pero parece que lo peor ya ha pasado. El regreso de La Voz coincide en el tiempo con un Sporting que camina hacia el saneamiento económico y hacia la normalidad deportiva, después de años de indigencia institucional. El proyecto del Grupo Carso en el Real Oviedo empieza a dar sus frutos y no es descabellado pensar que pronto volveremos a ver un derby asturiano en la élite.

Para contarlo estará La Voz de Asturias, a través de Sporting1905 y AzulCarbayón. Cada uno con su camiseta y que gane el mejor.

Conoce nuestra newsletter

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Luz al final del túnel