La soltería de la culpa

Pablo Acebal
Pablo Acebal GIJÓN

SPORTING 1905

Sporting
Sporting Miguel Suárez

Este Sporting preocupa. O no. Es la pregunta que se hacen hoy por hoy los sportinguistas

26 oct 2016 . Actualizado a las 17:49 h.

Opiniones y teorías todas ellas válidas y respetables que se dividen entre los alarmistas y los pacientes. La llegada de nuevos jugadores, la dificultad del inicio del calendario y el inmenso margen de mejora que te proporciona encontrarte todavía en la jornada nueve son los argumentos de los segundos. Los alarmistas acuden a la inoperancia ofensiva, la endeblez en defensa y a una racha negativa de juego y resultados que se alarga más de lo que en principio se creía.

Conviene, aunque resulte complicado en un deporte tan pasional como es el fútbol, mantenerse cauto. Bien es cierto que el partido de Granada dista mucho de parecerse a lo que todo sportinguista desea que sea su Sporting. Y ya no por el resultado, que unos y otros podrán valorarlo como positivo o no, sino por lo que transmitió el equipo durante los noventa minutos. Un análisis resultadista del partido zanjaría el debate alegando que puntuar fuera de casa siempre es positivo, y no le faltaría razón. Pero muchas veces, conviene alejarse del foco para ver con claridad. El Granada Sporting fue una oda al mal fútbol. Hora y media de despropósitos entre dos equipos que nunca quisieron ganar, y eso, el renegar de la victoria, es lo más triste que un equipo puede hacer en un campo. En este caso el mal de muchos no es el consuelo de tontos, si no todo lo contrario. El Granada es un equipo muerto. Un equipo del cual no me quiero imaginar lo que puede llegar a pensar de él su propia afición visto el partido del sábado y visto como silban los tiros por aquí. Pero bueno, bastante tenemos con lo nuestro.

No seré yo quien critique una alineación. Todo lo contrario, siempre la respaldaré a muerte, ya que nadie mejor que el entrenador conoce a sus jugadores, sus estados de ánimo, al rival, las debilidades de éste y todos los factores necesarios para plantear con garantías de éxito un partido de máxima exigencia. Dicho todo esto, que juegue Nacho Cases, por favor. Ya no por lo que aporta, que también, si no por lo que no aportan los compañeros que intentan suplirle. Los buenos futbolistas se notan más cuando no están que cuando están. He aquí un ejemplo.