El gallego comandó al equipo no solo en el robo, sino también con grandes detalles con la pelota
25 feb 2018 . Actualizado a las 20:51 h.Hay días buenos y otros que no lo son tanto. Alex Bergantiños ante Osasuna tuvo uno de los mejores desde que viste la camiseta del Sporting. Tan criticado otras veces, el gallego fue el mejor de un equipo que sigue siendo convincente en casa, como seguro estuvo él en todas las facetas del juego. Es un hombre que sabe hasta dónde puede llegar, y con mayor suerte o menos es rara la vez que se esconde. Hace equipo. De eso no cabe ninguna duda. Pero es que además para Baraja se ha convertido en pieza clave.
Bergantiños, dentro de un buen nivel general, fue quien mejor entendió el fútbol a lo largo de los noventa minutos. Acostumbrado a tareas oscuras, no solo estuvo impecable en el robo sino que destacó con varios pases al hueco dignos de genio. Uno de ellos sirvió como asistencia de lujo a Santos en el segundo gol. Es más, con Sergio algo más discreto, Alex supo comandar la medular para ir haciendo más y más pequeño al rival. No le afectan las críticas, y en casa, como todos, se crece.
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Otro punto a destacar en el partido del gallego es la continuidad. Tiene fondo, y se le nota. Encuentros como el de este fin de semana nos hacen evocar aquella definición que nos decía que estamos ante un futbolista “diésel”. Sea así o no, lo cierto es que Bergantiños se ha convertido en gasolina primordial para lo que quiere el Pipo. Tanto es así que ni siquiera la llegada de Hernán le ha restado minutos.
Su nivel no es ajeno tampoco al oponente. Uno de los mejores equipos de la categoría que, a pesar de no tener su día, quiso plantear batalla en el medio. Pero el gallego no dio opción. Curtido en mil batallas, el cuatro rojiblanco demostró que el diablo sabe más por viejo que por diablo. Y que sea por muchas jornadas.