El Sporting sigue su escalada trabajando como bloque y sabiendo sufrir
26 mar 2018 . Actualizado a las 14:45 h.Sales de El Molinón después de noventa minutos en los que te has dejado la garganta, las manos, la piel. Y sales sonriendo, con tres puntos en el bolsillo, la bufanda al cuello y sin que te importe que la lluvia te moje sin ningún tipo de vergüenza. Eso es lo que ha conseguido el Sporting en las últimas semanas: hacer feliz a su gente. Atrás quedaron las dudas, los momentos en los que el equipo se dividía y la grada se impacientaba. Este equipo está en una nueva etapa; la exigencia no asusta, motiva. El balón no quema. Da igual el frío, porque el verdadero temporal viste de rojo y blanco.
El Rayo llegaba a Gijón siendo líder y diez partidos sin perder le avalaban. Hasta que se encontró de frente con la realidad. Esa en la que Baraja ha acertado de lleno. El gol en propia puerta decidió un duelo que pudo caer para cualquier lado, pero en el que el Sporting funcionó coordinado, con las ideas claras y sabiendo sudar la camiseta en los momentos complicados. Así se consiguen los objetivos. Ya lo dice el himno: batalla sin cesar.
Mariño, otra vez en los altares
El gallego se ha convertido en el guardián de El Molinón por méritos propios. Dos paradas decisivas a Bebé y De Tomás y una seguridad envidiable en las salidas. Siete encuentros seguidos sin encajar gol sirven para poner en valor el nivel de un portero del que todos dudaron en algún momento. Esta vez, en un duelo decisivo, las manos de Diego también sirvieron de empuje hacia la gloria.
Sergio y Bergantiños: con ellos al fin del mundo
El partido del doble pivote fue para enmarcar. No se lucieron con la pelota en los pies porque el encuentro pedía otra cosa. El Rayo quiso plantear un choque de tú a tú en la medular y se encontraron con una muralla. Difícil hacer mejor las coberturas y un lujo ver cómo ambos se desviven por mantener al equipo en pie. Su trabajo es clave para que el resto de la maquinaria engrase a la perfección.
La baja de Barba no fue un problema
El italiano no llegó al encuentro y las alarmas saltaron, hasta que Guitián y Álex Pérez hicieron olvidar la ausencia. Con el casco bien ajustado, el madrileño se complicó poco y se alió con un compañero de zaga al que solo se le vieron las costuras en una pérdida de balón ante De Tomás. Esto implica que toda la plantilla está preparada para lograr el objetivo.
El ataque, menos vistoso, pero igual de trabajador que siempre
El rival, el escenario y el momento de la temporada no pedían florituras. Carmona, Rubén, Jony, Santos y Nano se pusieron el mono de trabajo y a pesar de que el Sporting llegó con peligro en numerosas ocasiones, es digno de valorar el esfuerzo de todos en las ayudas. Los tres puntos son de todos, también de los que se adaptan a sudar la rojiblanca y se olvidan de las ‘delicatessen’.
Canella capitán
Lo del lavianés merece mención aparte. Estos partidos son los que muestran a los verdaderos capitanes, y Róber cuajó un duelo impecable para demostrar que puede y sabe tirar del carro.
Su temporada está siendo de mucho nivel. Tranquilo ante los elogios, es pieza clave. Pasen los años que pasen, Canella es Sporting.
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