Alberto: «He visto compañeros que dejaron de estudiar y ahora no tienen nada»

La Voz de Asturias entrevista a Alberto González, exjugador del Sporting B

Alberto Gonzalez
Alberto Gonzalez

Gijón

Dicen que la Escuela de Fútbol también forma a personas. En el Parador del Molino Viejo, a escasos 100 metros de un estadio en el que nunca pudo triunfar, aguarda un ingeniero que, además, es futbolista y que habla como un abogado. Desde el principio cala su discurso sincero, crítico, quizás en exceso, alejado de tópicos manidos. «En el fútbol los chavales están dejando de estudiar, creen que no hay tiempo para todo y no es verdad». Es Alberto González Marín un canterano, en mayúsculas, quince años en Mareo, capitán desde benjamín hasta el filial. 

Nos adentramos en la cafetería del Parador. Se respira tranquilidad. Un agua y un café acompañan más de media hora de charla. Es su día libre y Alberto, después, tiene clase de inglés. Ni siquiera mira el reloj.

Quince años en Mareo...

Sí, estoy muy agradecido. Me han ayudado a formarme como futbolista pero, sobre todo, como persona. En Mareo lo que tratan es, antes de hacer al jugador, formar personas. Llegué en benjamín de primer año, siendo un niño. Estaba en un equipo de colegio y nunca nadie se espera estar en un club como el Sporting.

¿Cómo es tu último día, tras quince años, en el Sporting?

Bueno, cuando el filial había descendido me llama a una reunión Nico Rodríguez. Me dice que está muy contento con mi rendimiento, que quieren que siga en el Sporting. Aunque, claro, obviamente en el filial, donde acabamos de tener el descenso a Tercera. Tras cinco años en el B, terminaba mi etapa como Sub 23 y subir al primer equipo, con la nueva normativa, era, entonces, muy difícil. 

¿Cómo fue esa reunión?

Tenía una muy buena relación con Nico. Le dije que estaría dispuesto a quedarme, incluso, en Tercera pero con la posibilidad de tener contrato con el primer equipo. Creía que mi etapa en el filial ya estaba finalizada. Tanto si seguíamos en Segunda B como en Tercera. Entonces dejaba de ser Sub 23 y sabía que no iba a seguir en el filial. Si querían contar conmigo genial, era mi sueño, pero si no tendría que pensar en buscar algo fuera.

A Nico Rodríguez le dije que estaba dispuesto a quedarme incluso en Tercera

¿Confiabas en jugar en el primer equipo?

Bueno cuando le planteo esa opción a Nico, ya sabía, prácticamente, que me iba a decir que no, pero no por él. Nico sí que, creo, que estaba contento conmigo. Pero sabía que, en cambio, el Pitu no contaba conmigo para el primer equipo. Abelardo me colocaba de lateral, sabiendo que para mí era difícil porque yo era central. Supongo que consideraría que habría otros jugadores mejores.

¿Hablaste con Abelardo?

No, nunca tuvimos una relación cercana como sí tuve con otros entrenadores. Siempre noté que él no contaba conmigo en la posición en la que, realmente, jugaba. Nico se mostró muy agradecido conmigo, tuvo, como te comenté, unas palabras muy buenas hacía mí. Por lo menos, Nico Rodríguez, fue franco y me dijo las cosas como eran.

Por lo menos, Nico Rodríguez, fue franco y me dijo las cosas como eran

Cuando te vas, ¿te entran dudas sobre si quieres llegar a ser futbolista?

Mira, está claro que hay dos caminos para llegar al fútbol profesional: que te den la confianza subiendo desde un filial y el otro, mucho más difícil, más largo, y al que solo, desgraciadamente, llegan unos pocos que es a base de jugar en Segunda B y lograr un ascenso. Yo ese año tengo la opción de ir algún equipo de más nombre, me llama el Pontevedra, pero decido quedarme aquí y terminar mis estudios de carrera.

En ese momento, ¿estabas estudiando?

Sí, Ingeniería. 

Parece difícil de compaginar...

Hoy en día en el mundo del fútbol los chavales están dejando de estudiar. Y, al final, optar por un solo camino como es ser futbolista en el que muchas veces ni depende de ti es jugárselo todo a una sola carta. 

No es habitual que un futbolista, además, estudie

Cuando estaba en Mareo, en los años del filial muy pocos decidieron estudiar. En el fútbol hace falta más gente como Pablo Pérez. Está estudiando una ingeniería y él sí que está en una posición en la que podría dejarlo pero opta por, además de jugar, seguir estudiando, seguir formándose. Pablo podría decir, «soy futbolista profesional, gano bastante dinero, ¿por qué estudio?» y no lo hace. Esa clase de personas son las que, de verdad, hacen falta en este deporte.

El mundo del fútbol necesita más gente como Pablo Pérez

¿Se vive en una realidad paralela cuando eres futbolista?

Muchas veces los chavales se equivocan. Creen que no hay tiempo para todo. Mira, gracias a Dios, el fútbol, es una profesión que exige unos hábitos de vida muy concretos; te privas de salir con tus amigos, te pierdes fiestas, pero, en realidad, trabajas 4 o 5 horas al día. Hay tiempo para todo, también para estudiar.

Parece mucho sacrificio...

Cuando empecé a estudiar siempre tuve claro que tenía que tener estudios porque nunca sabes lo que va a pasar. No he tenido la suerte de llegar a la élite y, gracias a Dios, ahora, tengo una carrera en la que puedo trabajar. He visto muchos compañeros que han optado por el fútbol, dejaron los estudios, y ahora se encuentran con que no tienen nada.

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