Nano Mesa vuelve a encontrar su isla

El canario se reencuentra en Gijón, tras dos años complicados, lejos de Tenerife

Nano Mesa
Nano Mesa

Gijón

Una buena parte del José Zorrilla estalló de alegría con el pitido final del colegiado cántabro, Cordero Vega. El zarpazo de los pupilos del Pipo ha dejado eco en la zona alta de Segunda, con tres equipos lejos del pelotón y en plena escapada. Queda, todavía, el último repecho, lo más duro. En los adentros del estadio vallisoletano, un jugador personificaba, perfectamente, la euforia: Nano Mesa. El canario, clave en la acción del gol, transitaba de un lado a otro de la zona mixta en compañía de una sonrisa radiante.

Familiar, cercano y noble

Natural de San Cristobal de La Laguna, un municipio de Tenerife, Nano siempre ha sido una persona familiar, amigable, cercana. Los que le conocen destacan su carácter noble pero competitivo, obsesionado por ganar. «A veces parece estar atrapado por su propia autoexigencia», cuentan en la isla. Talento precoz, formado en la cantera del Tenerife, club de su vida, debutó con el primer equipo siendo todavía juvenil, con 18 años.

Después, tras destacar en las inferiores del equipo isleño, salió cedido al Hospitalet. Muy unido a sus padres, Elena y Jesús, abandonó su casa, y la isla, para jugar en Segunda B, en una ciudad tranquila, muy distinta, y muy lejos, demasiado, de todo. Nano contó con bastantes minutos, creció, pero, también, pasó momentos difíciles. «Siempre ha estado acostumbrado a jugar cerca de casa, necesita estar cerca de su gente.  Ahora, en Gijón, está cumpliendo lo que parecía ser una asignatura pendiente», explica Manoj Daswani, periodista de la Cadena SER en Tenerife. 

Fichaje más caro de la historia del Eibar

A su regreso a las islas, Nano la rompió. Con 21 años, recién cumplidos, marcó 14 goles en Segunda, y el Tenerife se cansó a recibir ofertas. Llegó Fran Garagarza, director deportivo del Eibar, y subió la apuesta a 3.2 millones, siendo el quinto traspaso más alto de la historia del Tenerife, y la inversión más alta, hasta entonces, del Eibar. Con 21 años firmó 5 años por el equipo armero y voló a la península para vivir en la ciudad menos ciudad de toda Primera: Eibar. Una ciudad fría, lluviosa, con una rutina poco activa y alejada del ruido.

Adversidades y noches en el hospital 

Alexander, su nombre de pila, tampoco terminó nunca de encontrar su hábitat. «Pasó momentos personales complicados, alejado de sus amigos y su familia, y con alguna experiencia difícil. En alguna ocasión sufría espasmos, algo que también le ha sucedido en Tenerife», explican desde la ciudad armera. El Eibar se planteó su cesión y salió rumbo a Levante, donde tampoco pudo contar con excesivos minutos. En alguna ocasión, incluso, ha tenido que pasar alguna noche de hospital.

Tras una segunda experiencia algo frustrada, Nano, sale, antes de tiempo, del Levante. «Tenía muchas ofertas. Es algo que siempre ha sido así: siempe ha tenido muchos pretendientes. Es cierto que le tiraba volver a su casa, pero la oferta del Sporting también le satisfacía», explica Daswani. Ahora, Travieso, cedido en el Sporting, donde tiene una opción de compra, vuelve a sonreír. Ha recuperado su isla.

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