López Garai: «No debí meterme en algún charco de más en el Sporting»

La Voz de Asturias entrevista a Aritz López Garai, entrenador del Numancia

López Garai, en su presentación como técnico del Numancia
López Garai, en su presentación como técnico del Numancia

Tras una primera intentona fallida se escucha una voz nítida y natural. «Perdona, estaba todavía en los vestuarios», se disculpa Aritz López Garai. Hasta hace escasos minutos el técnico vasco se encontraba ultimando detalles antes de encarar el encuentro que tendrá lugar hoy, domingo, en El Molinón. Su marcado carácter podrá generar corrientes distintas pero nadie puede dudar de su total convicción en sus ideas.

Este último años la vida le ha golpeado con dureza enfrentándose primero a una delicada operación en el corazón y después a la pérdida «inesperada» de su padre en el día de su debut como técnico del Numancia. Artiz, en un enorme ejercicio de profesionalidad, decidió guardar silencio y no comunicar nada a sus jugadores hasta después del encuentro. «Fue el golpe más duro de mi vida», explica el técnico. La conversación se alarga por espacio de unos veinte minutos y López Garai (Baracaldo, 1980), lejos de incomodarse, responde con precisión. Aflora su complicada salida de Gijón. Han pasado más de cuatro años pero Garai recuerda su pasado perfectamente. Dice entenderlo como una experiencia importante para su presente y futuro como técnico.

Antes de nada, ¿Qué le pareció el Sporting ´copero´?

Bueno, no me sorprendió. El Sporting es un bloque defensivo muy sólido. Todos corren, se ayudan y físicamente me parece un bloque muy fuerte. Aprovecharon dos o tres acciones muy puntuales para llevarse la eliminatoria. Se nota que Baraja  ha confeccionado la plantilla a su forma de entender el fútbol. Es, todavía, un equipo más fuerte en lo físico y rápido al contragolpe. De todas formas mañana (por hoy) todo será distinto. Nosotros vamos como visitantes y va a cambiar el guión del partido.

Se nota que Baraja ha confeccionado el equipo que quiere

En Copa, sorprendió su malestar con el comportamiento de una parte de la afición 

Creo que en el partido hubo momentos que la gente no ayudó al equipo. Se creó más presión de la cuenta. Desde el minuto 1, el Numancia intentó atacar. Acaba de empezar este proyecto y, honestamente, lo que necesitamos es confianza.

Se ha llevado a Soria a un jugador que no triunfó en Gijón: Borja Viguera

Para mí Borja es un jugador muy completo. Es verdad que no tuvo suerte en el Sporting pero es un jugador que entiende bien el fútbol y bueno en lo asociativo. Para nosotros es y va a ser un jugador importante. Mismamente en Copa ya estuvo bien. No tuvo la suerte de encajar en Gijón.

¿Ha hablado con él sobre lo que pudo suceder en Gijón?

No. Borja tiene mucha más experiencia que yo. Él es consciente de lo que pasó allí. Tiene un inmenso cariño por el club, los empleados y sus ex compañeros.

Borja (Viguera) tiene un inmenso cariño por el Sporting

En solo cuatro meses ha lidiado con una operación en el corazón y con el fallecimiento de su padre

Mira, la verdad es que son cosas que pasan en la vida. El fallecimiento de mi padre fue el golpe más duro de mi vida. Se produce de una forma inesperada en el día de mi debut como técnico del Numancia. En ese momento creí oportuno quedarme con mis jugadores y luego llegar allí para todo lo demás. Personalmente lo pasé fatal. Ya una vez que pasa el partido acudí a ayudar a mi familia: a mi madre y, también, a mis hermanas. Respecto a la operación del corazón sabía que tenía una anomalía y que estaba aumentando el tamaño del corazón. Cada vez iba a más y tenía que frenarla. Decidí operarme y salí contento y feliz. Al final en la vida hay que encarar las cosas como vienen. Vivir al máximo. Afrontar las cosas, no esconderse y apechugar. Es mi carácter.

El fallecimiento de mi padre fue el golpe más duro de mi vida

¿Cómo se gesta su fichaje por el Sporting?

José Ramón Sandoval y Raúl Lozano se ponen en contacto conmigo y me ofrecen la posibilidad de fichar. Nos sentamos a hablar. Yo tenía contrato con el Córdoba pero Sandoval, Lozano, y también, García Amado apuestan por mí. Me ofrecen un proyecto nuevo: con mucha ilusión. Decidí aceptar.

Sandoval, Raúl Lozano y García Amado son los que apuestan por mi llegada al Sporting

¿Con qué vestuario se encuentra?

La verdad es que había de todo. Gente de Gijón, formada en la cantera, veteranos ya contrastados y extranjeros. Teníamos mucha ilusión por lograr subir. Al final no pudo ser. 

¿Tenía la sensación de que su llegada al club podía responder con la necesidad de firmar jugadores de carácter?

Uno de los motivos por los que me firman Sandoval y Lozano era porque me conocían y sabían que tenía carácter y madera de líder. Sabían que podía ayudar en los momentos importantes.

Sandoval y Raúl Lozano me firman porque sabían que tenía madera de líder

¿Por qué emergen los problemas en el vestuario?

(Piensa). Fue una mezcla de todo. Yo venía no siendo joven y llegué a una demarcación donde digamos que había gente de la cantera importante y otros con experiencia en el club. Cuando llegué el míster (Sandoval) apostó ciegamente por mí. A partir de ahí se sucedieron acontecimientos que no ayudaron a nadie. 

¿Cree que hubo alguna presión para que jugara gente de la cantera?

Ciertamente no lo sé. Creo que eso es hablar de más. Quizás el no ser asturiano o no ser de la cantera, aunque suene un poco raro decirlo, no me beneficio. Tampoco es que yo tuviera un rendimiento espectacular. A partir de ahí hubo gente que tuvo su espacio y sale lo que sucedió.

No ser asturiano o de la canterano no me benefició

¿Le decepcionó ese vestuario?

Creo que sucedió un poco de todo, sinceramente. Seguramente yo tampoco debí meterme en algún charco de más. Una cosa llevó a la otra. Ni el vestuario fue culpable de todo ni lo fui yo. Si no caes bien en un sitio de inicio y además a eso le añades cosas pues de ahí no puede salir nada bueno. Fueron mis peores momentos como futbolista profesional. Lo que sí te digo es que siempre he intentado hacer cosas por el bien del grupo y no por el personal.

En el Sporting viví mis peores momentos como futbolista profesional

¿Cómo lidió con eso en el día a día?

Son momentos difíciles. Yo intentaba entrenar a tope y notaba que no tenía el cariño de una parte del vestuario. Había jugadores como Cristian Bustos que era amigo antes de llegar al Sporting y se encontró en una situación que no era para nada agradable. De todas formas ahora no es el momento de buscar buenos ni malos. Todos tuvimos una parte de culpa. Yo no me escondo y sé que soy culpable de cosas que sucedieron.

¿Ha vuelto a hablar de lo que sucedió con los capitanes de ese vestuario?

No, no he vuelto a hablar con nadie. Cuando me he encontrado con jugadores, como el otro día con Canella, pues lo saludo y hablamos dos minutos antes del partido porque ha sido mi ex compañero. Cuando me he encontrado con Isma López o Álex Barrera, gente con la que tenía más afinidad en ese vestuario, pues hablamos y nos saludamos. Y los que seguramente no tenga tanta afinidad como el caso claro que era Iván Cuéllar pues no mantienes el trato porque no son personas que las necesites ni ellas me necesitan a mí. 

¿Por qué no salió en aquel mercado invernal?

En aquel momento decidí no salir porque yo creía firmemente en el proyecto del Sporting. Creía que podíamos ascender. Creía que teníamos opciones reales.

¿Qué relación tenía con Alfredo García Amado?

Para mí fue una persona muy importante. Él siempre me habló claro y fue sincero conmigo. Me dijo las cosas a la cara. Más adelante, Alfredo me dijo: «Aritz, la situación ya es insostenible». Siempre le agradeceré esa sinceridad conmigo. Luego surge la posibilidad de salir al Córdoba y quería disfrutar del fútbol. Él me dijo que la decisión era mía y que me apoyaría. Al final, felizmente, salió todo bien. 

Alfredo García amado fue sincero conmigo. Me dijo que la situación ya era insostenible

¿Habría cambiado algo?

Sí, muchas cosas. Me habría encantado poder ascender y vivir muchos años en Primera con el Sporting. Al final uno no elige las circunstancias ni las decisiones. Ahora en frío me doy cuenta que quizás en algunas situaciones me tenía que haber callado y no decir lo que pensaba.

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