Análisis Sporting: Mano de Santo

Luis Alcázar

SPORTING 1905

Baraja
Baraja Real Sporting

Análisis de opinión sobre el Sporting

23 oct 2018 . Actualizado a las 23:15 h.

Después de 120 minutos el jueves, la antesala del partido en Cádiz dejaba sentados en la grada a Nacho Méndez y Cristian Salvador. Como cuando te dan un regalo sin envolver, sea lo que sea, desaparece la ilusión y la magia. Entiendo al aficionado que se sienta delante de la tele, o en su asiento del Molinón, sin mucha esperanza de divertirse. El fútbol del Sporting es rígido, casi siempre plano y solo deja matices alegres en forma de arreones. Nos hemos acostumbrado a que Mariño tenga un par de acciones de portero de Champions League. El domingo, a los diez minutos, había sacado una mano abajo en un saque de esquina que ni viéndola en secuencias encuentras lógica humana.

Es tal el encorsetamiento del equipo que nadie intenta un regate. En Cádiz, solo uno de siete intentos fue exitoso, por contra el equipo de Cervera lo intentó hasta veinte veces y salió airoso en quince. Lo curioso es que miras el plantel y hay talento, hemos visto a Lod hacer de Iniesta con su selección o a Carmona intentarlo en las situaciones más inverosímiles e inoportunas.

El domingo solo Sousa completó un regate bueno. Hay mucho de entrenador en esto, esa rigidez evidente que busca el técnico termina por deshumanizar a los futbolistas, pero también de mentalidad individual y confianza propia. Entiendo a Baraja, un entrenador con poca experiencia que cree mucho en el equilibrio defensivo y en el orden para llegar a la victoria. Los mimbres son buenos, incluso el resultado táctico deja un dibujo muy claro y ordenado en los gráficos, pero cuando tu principal idea se basa en esto, las dosis de talento tienen que existir, y si son a cuentagotas, ha de ser efectivas e impactantes. O sea, como las de Mariño pero en el otro área.

Tras 10 jornadas, toca hacer balance, la temporada está en pañales y el Sporting también. Sabemos lo que quiere Baraja, sabemos de sus principios tácticos, de sus intenciones fuera y en casa, de sus preferencias individuales. Con un cuarto de Liga cumplido, 30 puntos disputados y 96 por delante, hay que evaluar lo visto. Lo haremos en cinco puntos, uno general referido a la estructura global del equipo y otros cuatro repartidos por línea.

Estructura: ya hemos vivido un cambio de sistema. La soledad de Djurjevic ha provocado que Baraja haya buscado acercar el equipo al delantero. El 1-4-3-3 inicial con un solo MC y Carmona en la izquierda viró a un 1-4-2-3-1 que acompañaba al MC y colocaba un nexo de unión entre en centro y el punta. Las sensaciones han sido mucho mejores con la segunda versión, pero hay demasiados problemas localizados aun. La pareja preferida de Baraja para generar fútbol no parece tener suficiente calidad para lograrlo, y el aprovechamiento de espacio que libere a gente como Lod o Carmona de llenar banda y jugar por dentro, parece descartado buscando laterales de largo recorrido.

El argumento defensivo se ha visto deteriorado en favor de un ligero crecimiento ofensivo, pero nada parece suficiente para que el equipo se asiente. El único argumento claro parece Álvaro Jiménez, la escasa verticalidad de este Sporting ha estado en las carreras del extremo andaluz hasta la leve aparición de Traver. Vimos en Coruña el retrato más cercano al deseo de Baraja, en Pamplona el planteamiento más equilibrado que solo duró 45 minutos y en El Molinón, ante las Palmas, el partido más completo del equipo esta temporada: buen desempeño defensivo, poco espacio entre líneas y uneje de creación mejorable en lo individual pero bien definido estructuralmente. Baraja es un entrenador aburrido que nunca pone al equipo al servicio del talento, por ahí ha de venir el eje de mejora.

Portería: tener al mejor portero de la categoría maquilla la incertidumbre de no encontrar el camino. Apenas perderé unas líneas en Mariño, ya que no hemos tenido los últimos dos años una posición más fiable y bien cubierta que esta. La pena está en la difícil gestión de tener en el banquillo a una promesa gigante, al mejor futbolista que sale de Mareo desde David Villa. Asunto delicado para el Director Deportivo.

Línea defensiva: ya hemos visto a todos los efectivos disponibles entrar en acción. Molinero y Canella son fijos, su rendimiento es bueno y acoplan bien en la idea del banquillo. Pero para el equipo es un problema que el canterano sea la baza ofensiva de los dos, creo que si queremos crecer ofensivamente Geraldes aportaría energía y recorrido, acercando mucho a Djurjevic al área. Hemos visto su buen entendimiento con el interior, sobre todo si es Carmona, y nos ofrecería una variable que no hemos visto y creo que terminaremos viendo, Álvaro Jiménez en la izquierda. Otra apuesta, que Baraja dejó entrever y falló en primera instancia, es la idea de una pareja Peybernes ? Babin. Línea bien cubierta, compensada y equilibrada.

Centro del campo: la personalidad de un equipo está aquí, el centro del campo es el termómetro del fútbol que quieres practicar. Rubén Baraja fue un extraordinario centrocampista, lleno de matices tácticos y técnicos, por eso sorprende su insistencia en despoblar de talento y capacidad asociativa esta zona del campo. Cofie y Sousa escenifican bien lo que quiere el técnico, lo que hemos visto y lo que nos falta. No podemos acusar al entrenador de esconder sus cartas, está bien claro que pretende que la creación venga más en los costados, que la verticalidad de la derecha con Jiménez se compense llenando la izquierda con Lod o Carmona apoyados por Sousa. La nueva variante incorpora un elemento central, con alternancia en los mismos nombres, Carmona y Lod, siendo este uno de los puntos positivos aunque insuficientes de momento. Tiene trabajo por delante Baraja para que Nacho sea una pieza importante que termine definiendo esa personalidad que mezcla bien con su idea de equilibrio y competitividad. Talento Rubén, talento.

Delantera: el fichaje de Uros Djurjevic llenó de ilusión al sportinguismo, un poco a remolque de la falta de nombres importantes, el dinero invertido en un solo futbolista y las buenas referencias en su país natal, hizo que su llegada iluminase la escena. Realmente era, y es, una incógnita total, más apuesta que realidad, pero su rendimiento de momento hay que dejarlo en standby porque aunque su trabajo colectivo es bueno, su aporte goleador es nulo. Hemos explicado más arriba que el cambio de sistema viene un poco orientado a acercar al equipo a su delantero, para evitar ver cruzadas en el desierto como la de Coruña y una tendencia constante a recibir de espaldas a demasiada distancia de la zona donde un delantero deber destacar. Hay que ser pacientes con toda la línea de ataque, Blackman no ha salido de la enfermería y Neftalí solo ha mostrado músculo sin control futbolístico.

Paciencia.