Análisis Sporting: «Cambiar para seguir igual»

Daniel Souto

SPORTING 1905

Baraja
Baraja Real Sporting

Artículo de opinión

28 oct 2018 . Actualizado a las 14:09 h.

El Sporting de Rubén Baraja suma un nuevo punto negativo esta temporada en uno de los peores -si no el peor- partidos de lo que llevamos de curso ante un Córdoba que llegaba con la etiqueta de ser el peor visitante de la categoría. Algo que no quedó patente sobre el césped de El Molinón - Enrique Castro 'Quini'.

Los de Sandoval se mostraron más ordenados en torno a la pelota, sabiendo qué querían hacer en todo momento y con suma facilidad para asentarse en la mitad de campo sportinguista e incidir sobre los principales desequilibrios del Sporting, especialmente en una banda izquierda donde las incorporaciones de José Fernández -precisamente- destrozaron a un Canella desbordado. Por suerte para los asturianos, la facilidad con la que los andaluces llegaban al área de Mariño contrastaba con su nula capacidad para generar remates y ocasiones de verdadero peligro. Cerca de la meta rival se les apagaba la bombilla, algo que al final viene a explicar muchas cosas en la tabla clasificatoria.

Con el mismo sistema que el propio Baraja ya modificó en las últimas semanas, dando a Carmona posiciones más interiores y desplazando a Lod al costado izquierdo, el vallisoletano solo optó por cambiar al punta habitual, apostando por Neftali y dejando en el banquillo por primera vez en la temporada en liga al serbio Djurdjevic. Un once que prácticamente podría repetir de carrerilla cualquier aficionado de la parroquia rojiblanca, aunque no con demasiada ilusión en su rostro. Y es que la nula propuesta de Baraja para variar en nombres es otro aspecto más que trae de cabeza al seguidor sportinguista. Mientras uno hace onces en su mente -unos más revolucionarios que otros- y se ilusiona con las opciones de algún que otro canterano, cuando llega el día de partido todos sabemos qué vamos a ver en el once titular sin apenas opción al error.

Baraja se mantiene firme, a pesar de los pobres resultados y el escaso fútbol, en sus catorce jugadores recursivos. Además de los once titulares, los Pablo Pérez, Neftali (este viernes Djurdjevic) y Hernán/Nacho Méndez -o Traver según cómo vaya el encuentro- son los habituales protagonistas vestidos de corto. Unos cambios habitualmente de hombre por hombre que una vez más ha quedado patente por parte de la grada que no se estiman suficientes para revertir una situación cada vez más delicada. Los recursos son los que son, pero esta plantilla no es heredada a mitad de temporada por nadie, es fruto de la planificación y el trabajo en conjunto con la dirección deportiva este verano, y el hecho de que el vallisoletano solo cuente con catorce de sus piezas de forma recurrente habla a las claras de la poca fe que se le tiene al resto de opciones del vestuario.

Al final, habiéndose consumado una nueva actuación pésima por parte del Sporting tras once jornadas ya disputadas, los cambios inmovilistas -valga el oxímoron- en el sistema y durante los partidos vienen a demostrar que las cosas siguen sin funcionar. El equipo sigue viéndose incapaz de generar juego con fluidez y sin tener una idea clara de cómo buscar la meta rival, qué vía de ataque utilizar para hacer trabajar al meta rival, siendo uno de los conjuntos más improductivos estas últimas jornadas en La Liga 1|2|3.

Un inmovilismo que también se traslada desde las tribunas al palco, en un nuevo ejercicio de descontento con la directiva y su gestión. Tras veintiséis años desde el cambio más importante en la historia reciente de nuestro club, la cantinela de que las cosas cambian agota a un aficionado que ve que todo sigue igual.