El renacimiento de Peybernes

El francés, desterrado por Rubén Baraja tras el Wanda, vuelvea gozar de confianza y minutos con la llegada de José Alberto

Peybernes, en una acción ante el Granada
Peybernes, en una acción ante el Granada

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La llegada de José Alberto López ha dejado eco en muchos ámbitos, con evidentes cambios, tanto en la reformulación del estilo, marcado por un reajuste ofensivo notorio, como en la elección de jugadores. Superados sus primeros diez días en el cargo, el técnico ovetense, ha demostrado que posee una alta personalidad para tomar decisiones de riesgo. Con la crisis disparada, el último Sporting de Baraja, ya muy débil, mantenía en la elevada eficacia defensiva uno de sus últimos bastiones.

Tal fue el afán de Rubén Baraja en agarrarse al escudo defensivo que, incluso, dividió por méritos las líneas, alzando a los cuatro defensas (Canella, Babin, Álex Pérez y Molinero) al rol de indiscutibles. Solo André Geraldes, avalado por su capacidad ofensiva, se agarraba al tren de la rotación, aunque Molinero, el ejemplo perfecto de la teoría Barajista, seguía por delante. Con 13 goles en 14 partidos, menos de un tanto encajado por encuentro, el sistema defensivo del expreparador rojiblanco se mostraba como el último gran argumento del equipo para tratar de sacar puntos. Un bagaje que en números parecía incontestable.

Defensa inédita en Los Cármenes

Con el revolucionario ideario de José Alberto López también se ha señalado al último gran escudo del penúltimo Sporting. En Los Cármenes, el técnico asturiano apostó por una zaga inédita con Cordero, Babin, Peybernes y Geraldes. Es decir: tres cambios respecto a la caída final de Baraja en el Carlos Tartiere. Cierto es que en Granada el Sporting estaba obligado a dos cambios, con la lesión de Canella y la sanción de Francisco Molinero. Pero el nuevo preparador asturiano elevó la apuesta a un tercer cambio, ya no obligado, la modificación del eje central, dando entrada a Mathieu Peybernes, un jugador sentenciado para Rubén Baraja.

Condenado por el Wanda

El trastazo de octubre en el Wanda Metropolitano sacudió y lo hizo con un empuje especial a Peybernes, reubicado por su actuación y condenado a un rol gris de cuarto central. El francés, de carácter marcado, desapareció de los onces para siempre e inició un proceso largo en la grada.

Aquella noche madrileña dejó al de Toulouse muy marcado, hasta el punto de plantearse un cambio de aires en el mercado invernal. El cambio en los banquillos ha devuelto a la vida a Peybernes, firmado para ser titular. Granada presentó el tándem central a la francesa; ahora José Alberto, que al menos ha recuperado a un nombre para la causa, debe decidir si da o no continuidad.

El renacimiento de Peybernes