Análisis Sporting: ¿Pueden jugar juntos Djurdjevic y Blackman?

Artículo de opinión

Blackman
Blackman

El Sporting sumó el pasado sábado una nueva victoria para encarar con más entereza el inicio del proyecto de José Alberto al frente del banquillo rojiblanco. Un triunfo ajustado, casi agónico, que da para pensar que quizás en otro momento de esta misma temporada no se hubiera sacado adelante. Y es que la imagen del cuadro gijonés no distó demasiado de lo visto en Granada; tramos más propositivos, con atrevimiento en ataque, con otros más apagados, cediendo el protagonismo al rival o siendo poco activo con el balón en su poder. 

El partido estuvo muy diferenciado entre los primeros y los segundos cuarenta y cinco minutos, con una primera mitad más competida e incluso gris y una segunda donde el Sporting, desde el cambio de sistema de José Alberto, fue otro por completo y cambió la dinámica y el tono del encuentro. De inicio, el Sporting saltó al verde de El Molinón con un equipo prácticamente calcado al que vimos la semana pasada en el Nuevo Los Cármenes, con la única novedad de Robin Lod en lugar del sancionado Nacho Méndez. El planteamiento, en base, fue muy parecido, con intención de presionar, pero con mayor protagonismo con balón, pues el rival presentaba un contexto muy diferente de partido al vivido en Granada. 

La segunda mitad, sin embargo, deparó una de las novedades que muchos de los parroquianos sportinguistas llevábamos esperando desde el inicio de la temporada: ver juntos a Uros Djurdjevic y Nick Blackman. Dos delanteros de características dispares pero muy afines. Y es que la velocidad y potencia del inglés se complementan a la perfección con el juego físico, de brega del serbio. Con el balcánico como primer receptor unos metros por delante del balcón del área, cuerpeando y jugando de espaldas a portería, su capacidad para recibir y aguantar el balón permite fijar las marcas cercanas y que esto a su vez genere un espacio por detrás que un jugador profundo y rápido puede aprovechar con un buen desmarque, y ahí es donde entra el británico. Aunque sea más alto que Uros, Blackman es un jugador más liviano, con potente zancada y aceleración, pero más enfocado a la movilidad que su homólogo. 

Tener dos delanteros de las mismas características siempre limita todo sistema. Es muy difícil que dos delanteros asociativos o dos rematadores puros -este caso quizás sea más discutible- puedan desarrollar a la perfección todo su potencial. En el equilibrio está la clave, y la complementariedad de los dos delanteros sportinguistas es evidente. La principal duda reside en el resto del colectivo. ¿Cómo podría afectarle al Sporting un cambio de sistema hacia dos puntas? ¿En qué lugar deja eso a jugadores definidos para posiciones que no se contemplan en ese nuevo esquema? Caso por ejemplo referido a esto último el de Isaac Cofie, por ejemplo, que fue el sustituido en el minuto 56 para dar forma a ese nuevo esquema. Y es que la entrada de Salvador se entiende desde un aspecto puramente posicional, con el ghanés ocupando el rol claro de pivote y con Cristian y Sousa (en el caso del sábado) pudiendo orientarse a una función de mediocentros en un doble pivote, que son cosas totalmente diferentes. 

La etapa de José Alberto al frente solo acaba de comenzar, y aún necesita ir recuperando piezas para terminar de encajar su puzzle, pero sobre todo necesita tiempo. Tiempo para probar con diferentes esquemas y alternativas hasta que dé con la que le permita mantener un equilibrio que permita al Sporting acercarse al objetivo que ya tenía marcado al inicio de la temporada. El hecho de querer cambiar un partido desde el dibujo ya cerca del minuto 50 deja a las claras que se va a atrever a probar, y no hay mejor noticia cuando un técnico quiere encontrar la mejor fórmula hacia el éxito. Veremos si da continuidad a la apuesta por la doble punta o solo será un recurso para desatascar partidos como el del Tenerife mientras el casting para ser el titular fijo continúa, pero como primera toma de contacto, El Molinón puede estar satisfecho de lo que pudieron ofrecer juntos serbio e inglés.

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