Artículo de opinión
06 feb 2019 . Actualizado a las 12:42 h.Menos de noventa minutos nunca son suficientes para sacar conclusiones o para hacer un análisis en claro. Pero, aunque el partido del Sporting en Almendralejo no fue ni de cerca uno de los mejores de la temporada, el resultado final fue de los más positivos. Tres puntos más que permiten a los de José Alberto seguir vivos y con esperanzas de cara a la lucha por los playoff, pero que además vienen a reforzar a los nombres destacados, que precisamente fueron quienes anotaron gol. Uno, Djurdjevic, que parece dejar atrás los fantasmas del pasado. Otro, Aitor García, un debutante que dejó la nota positiva en el encuentro.
El extremo obulense era una de esas incorporaciones que más se demandaban desde el aficionado sportinguista. Sin un perfil claro de extremo vertical desde el costado izquierdo, se antojaba crucial poder encontrar un jugador de esas características y que conociera la categoría. Aitor no solo encajaba con todo ello, sino que además ya había quedado guardado en la retina del aficionado gijonés tras el gran partido que el andaluz firmó en el Metropolitano en la derrota del Sporting ante el Rayo Majadahonda. Sensaciones que precisamente en un encuentro frío y dubitativo como el del pasado domingo, se confirmaban tras una actuación por encima de la media, colaborando además -aunque quizás no tanto como su tocayo, el asturiano Aitor Fernández- en abrir el marcador en favor de los asturianos.
Su partido permitió ver sus principales características: descaro, profundidad, trabajo e intensidad. Fue muy destacada su galopada por todo el carril, tras un mal saque de esquina a favor, para frenar la contra rival, presionando y determinado a recuperar el balón. Cierto es que destacar una acción defensiva de un jugador con un rol a priori ofensivo quizás no sea lo más reseñable, pero ese es el tipo de actitud y esfuerzo que demanda la afición rojiblanca y que pide todo entrenador principalmente a esos jugadores de los costados. Esa brega y lucha ya le hacen ser diferente al resto de nombres en la plantilla con perfil similar. Y es que uno de los principales defectos que terminan por desequilibrar todo el sistema de José Alberto es la pobre cobertura por fuera. Algo derivado de una presión alta muy arriesgada y que todo ello termina por penalizar el centro del campo, zona donde más espacios se pueden encontrar en la fase defensiva del Sporting.
Tener un jugador como Aitor García no va a hacer que todo el sistema se equilibre, no es su principal función y tampoco se le trajo por y para eso, pero es un detalle más de su personalidad y entrega sobre el césped. Es el aspecto ofensivo donde de verdad se espera que pueda aportar y desarrollar todo su potencial, donde más puede dar de sí. Es un jugador vertical, muy rápido, con atrevimiento, descaro, uno contra uno y desborde por fuera, lo que le hace tener un perfil más próximo a Álvaro Jiménez que a jugadores más técnicos y que acostumbran a interiorizar como Carlos Carmona o Robin Lod. A pesar de ser un jugador al que le guste buscar línea de fondo y cuya posición natural es la banda izquierda, su pierna buena es la derecha, por lo que juega a pie cambiado. Algo que, dada su capacidad para finalizar, puede ser un recurso a tener en cuenta cerca del área rival.
Esa finalización es un rasgo que demostró en el Rayo Majadahonda esta temporada, donde, por exigencias del sistema, ejerció muchas veces como delantero centro, y es que si decíamos antes que su posición favorita es la de extremo izquierdo, también puede jugar tanto en punta como por el otro costado, aunque en esa banda diestra hay overbooking en El Molinón a día de hoy. Por ello quizás, dado el momento de forma de Djurdjevic, el de Aitor García fuese el fichaje más necesario de las tres incorporaciones que han llegado en el mercado invernal. Ivi y Alegría tendrán minutos, y supondrán un recurso más a una plantilla que gana en alternativas y profundidad, algo clave para no llegar con el desgaste que el año pasado prácticamente costó el pase en los playoff de ascenso ante el Valladolid. Su llegada además abre la opción de utilizar a Robin Lod en otras funciones, seguir buscando el sitio predilecto para el juego del finlandés, y permitirá a José Alberto mayor flexibilidad táctica pudiendo contar al fin con un extremo zurdo de garantías. Es pronto, no suma ni noventa minutos, pero las sensaciones que dejó en Madrid y su positivo debut, hacen que Aitor ponga la primera piedra en su etapa como rojiblanco.