La Pizarra del Sporting: José Alberto empieza a perder crédito

Opinión desde el banquillo del Sporting 0-2 Osasuna

José Alberto
José Alberto

Tercer entrenador de nombre en Segunda que pisa El Molinón - Enrique Castro Quini en lo que va de año, y tercer duelo que pierde José Alberto. El técnico asturiano recibió ayer las primeras críticas duras por parte de la afición sportinguista, preocupada al ver que el equipo no compitió y enlaza un 2019 más bien negro, con solo 2 victorias en 6 jornadas, pese a jugar 4 de ellas en Gijón, donde se supone que el proyecto debe hacerse fuerte.

Su nombre no está cuestionado, pero su escudo protector ya está desactivado, hay 3 fichajes de ataque del perfil como pidió y acumula tiempo suficiente al frente del equipo para pedirle algo más. La temporada se puede hacer muy larga para jugadores, cuerpo técnico, Torrecilla y la directiva si el equipo no reacciona en las próximas semanas.

El Sporting perdió ayer 0-2, pero la sensación fue de 0-4. La incapacidad para elaborar una jugada o sacar un balón parado sin provocar una jugada clara para el rival resultó espeluznante. Como ocurrió frente al Deportivo o el Zaragoza, el propio adversario conocía mejor las virtudes y defectos sportinguistas que ellos mismos.

La propuesta inicial

José Alberto apostó por un 4-3-3 o 4-1-4-1, según se quiera ver. Mariño en portería; defensa de cuatro para Geraldes, Peybernes, Álex Pérez y Canella. Los centrales sufrieron más de la cuenta y la baja de Babin se notó en todo momento. En cuanto a los laterales, Geraldes estuvo flojo pero al menos compitió, mientras el partido de Canella viene a demostrar el motivo por el que no tiene una oferta de renovación, cuando juega mal en defensa, queda retratado por sus escasos argumentos en ataque. Ponerlo de carrilero durante unos minutos en la segunda parte fue la guinda.

El Sporting sufrió en cada salida de balón desde atrás, en lo que parecía un uno contra uno constante al borde del área propia. La afición solo respiraba tranquila cuando se pasaban el balón en horizontal los centrales. Pases y controles de balón lentos, los laterales no ofrecían línea de pase de seguridad ni de ruptura y el único jugador que ayudaba era Cris Salvador haciendo la guerra por su cuenta, como podía, ya que los interiores y los extremos tampoco aparecían ni en corto ni en largo. El desastre fue tal, que se tuvo que meter a Álex Alegría en el descanso para jugar directo y saltarse esa fase del juego.

Regresando a Salvador, rondó las 20 acciones defensivas y hasta realizó varios regates con éxito para zafarse de los citados uno contra uno que lograba provocar Osasuna con su presión. Tiene mucho potencial por pulir. A su vera jugaron Hernán Santana y Nacho Méndez, el primero cumplió a nivel defensivo, mientras el partido del segundo fue digno de ser cambiado a los 45 minutos, además contó posteriormente que jugó lesionado. A nivel ofensivo aparecieron tan poco, que jugando mal fallaron pocos pases gracias a su escasa y plana participación. Un día más se volvió a echar en falta a un hombre que marque los tiempos del partido.

En las bandas se pasó de tener a dos extremos que quieren jugar en la derecha, a dos que quieren jugar en la izquierda. Después de unos primeros minutos activos no se volvió a ver más de Ivi y Aitor, que no resultaron un recurso de ataque. El primero todavía no tiene ritmo de competición y el segundo se perdió entre tanto cambio de posición; eso sí, ambos se esforzaron en defensa.

En punta, Djuka estuvo desaparecido. Se podría decir que no le llegaron balones, pero la presencia en la segunda parte de Álex Alegría demuestra que un delantero está para algo más que para rematar asistencias y pelearse por su cuenta con los defensas en guerras absurdas.

Los cambios

Cordero por Peybernes. El canterano entró en la convocatoria por su polivalencia como central y como lateral, pero lo cierto es que jugó en ambas posiciones y no mejoró a Juan o Noblejas. Muy flojo.

Alegría por Ivi. José Alberto añadió un delantero de referencia para buscar el juego directo y si en algún momento se estuvo dentro del partido, fue gracias a él. El problema es que para meterlo se estropeó al resto del equipo con el sistema de 5 defensas atrás.

Se retrasó a Cris Salvador al puesto de central siendo el mejor mediocampista y se quitó a Aitor de la banda para colocar a Canella en el costado. Blanco y en botella, ni juego por bandas ni por el mediocampo. Eran los dos jugadores que habían desbordado algo en la primera parte.

Como concepto no era mala idea, pero debía haberse utilizado con el encuentro más avanzado y con un corte más ofensivo.

Lod por Hernán. El internacional por Finlandia salió con 15 minutos por delante pero el partido ya estaba muerto, con Osasuna pensando en guardar fuerzas para la semana que viene y con el Sporting fuera del partido. Poco que analizar.

Balón parado

Un nuevo gol encajado por perder el primer palo. Además Osasuna no tuvo demasiados problemas para intentar finalizar el resto de jugadas ensayadas. Mal defendido por los jugadores de campo, con problemas incluso para tirar la línea del fuera de juego en los centros, y mal Mariño, que cada día sale menos de debajo de sus palos, el portero debe ser el primero en hacerse fuerte, para eso puede usar las manos y ante el contacto se suele pitar falta en ataque. Aunque ante tal verbena, también es lógico que tenga dudas.

Justo al contrario que en ataque, cada balón parado a favor del Sporting era una jugada peligrosa en contra. No finalizar tus acciones, estar mal colocado y desconcentrado tiene esas cosas, si para colmo el rival sí lo está, acaba siendo una carnicería. Osasuna disfrutaba con cada falta que se le pitaba en contra.

Nota final para José Alberto y su cuerpo técnico

Suspenso. El análisis lo dice todo.

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