La Pizarra: «Así tiró el Sporting la temporada»

Opinión desde el banquillo del Sporting 0-0 Lugo

José Alberto
José Alberto

Cuarto partido consecutivo sin ganar para el Sporting en la última bala, de la última bala, de todas las balas.

Es cierto que el club rojiblanco tuvo ocasiones de gol, que menos, pero también las tuvo el Lugo en la segunda parte. No dio ayer la sensación de ver a un equipo que se jugaba la vida en El Molinón - Enrique Castro "Quini", salvo por algunos momentos de la primera parte, en los que la escuadra visitante estuvo sometida, aunque sin llegar a sentirse agobiada.

Cuando acumulas una semana insistiendo en que debes ganar todos los partidos para lograr la conjura de los 69 puntos, lo normal pasa por, al menos, perder 0-1 por bombear balones al área contraria con todos tus hombres en el ataque. Ni eso, tal como ocurrió contra el Nàstic, Mallorca y Elche, la escuadra no sabía cómo "meterle mano" al rival.

Se dice muchas veces que en el fútbol se juega como se entrena y en el caso del Sporting, ha sido verdad. Solo hubo un entrenamiento a puerta abierta en toda la semana, pero las sensaciones ya fueron negativas entonces. Escasa efectividad anotadora en un ejercicio de centros y remates sin oposición, que se repitió durante minutos a muy bajas revoluciones, en un ambiente en el que los titulares parecen tener claro que jugarán, así como sus compañeros tienen el sentimiento opuesto.

Desde el punto de inflexión que supuso la derrota contra el Rayo Majadahonda -otro equipo con opciones de descenso que restó puntos a los sportinguistas, como el Nàstic, Córdoba, Reus, el propio Lugo, Zaragoza,...-, José Alberto ha ido apostando por un sistema de juego y una alineación muy definida, con Álex Alegría como hombre referencia. Resulta seguro que el cuerpo técnico podría elaborar una larga lista de pequeños detalles en los que ha evolucionado su táctica y seguro que son verdad, pero para los aficionados, el Sporting sigue siendo en mayo ese equipo aburrido que no convence. Toca reflexionar sobre el rumbo que debe tomar el proyecto, se está a tiempo de acabar la temporada con mejores sensaciones.

Como anécdota, cuando el primer cambio del Sporting con un 0-0 pasaba por meter a Rober Canella por Molinero, mi móvil no dejaba de recibir mensajes sobre si el segundo se había lesionado, incluso fue la única pregunta sobre un futbolista que se realizó en la sala de prensa. Debí ser uno de los pocos espectadores que interpretó la intención táctica de José Alberto de abrir la banda, ya que Robin Lod se encontraba más bien como un mediapunta extra. El problema no fue que la grada no lo entendiese, es que pocos o ninguno confiaban en que el asturiano fuera capaz de doblar la banda con peligro. Un papel que sí podría haber ocupado Noblejas, que como viene siendo costumbre, se encontraba en la grada. El madrileño no es el nuevo Marcelo, pero al menos sí le imprime una marcha más al equipo y tiene un buen golpeo de pierna zurda. Si te juegas la vida en Gijón y barajas la posibilidad de meter a un carrilero, quizá deberías tener en el banquillo a tu hombre más ofensivo de un vestuario con hasta cuatro laterales izquierdos.

Más imposible aún resultaba que Carmona desbordase por la banda izquierda, pero de nuevo se volvió a insistir en ello, para desesperación de la afición. El mallorquín nunca ha sido un futbolista rápido, y por ello, no puede jugar a pierna cambiada, parte es desventaja constante frente a su par al no poder proteger el cuero con su pierna de apoyo entre el defensa y el balón. Tampoco se entiende que juegue en la banda izquierda y se entrene en la derecha, pero ese es otro tema.

En resumidas cuentas, ambos cambios demuestran la falta de gestión que se viene viendo en las últimas semanas de una plantilla extensa. Es más, aunque solo hubiese 15 jugadores, sin contar a los Álvaro Jiménez, André Sousa y compañía, que de forma constante ven al Sporting desde la grada. La excusa sería correcta, pero en el filial hay futbolistas como Pelayo Morilla que habrían hecho más por esa banda izquierda en la segunda parte. Dicho esto, tampoco se debe liberar de crítica a la planificación de Miguel Torrecilla, pero ese es otro tema que se tocará en los días venideros.

Nota a José Alberto y su cuerpo técnico

Suspenso. Antes se podía decir que el Sporting vencía, pero no convencía. Ahora ni eso. El fútbol es un juego y se debe tomar como tal, todos sabemos que los rojiblancos nunca van a ganar una Champions League y posiblemente tampoco una Copa del Rey, pero la afición sportinguista aplaudiría con las orejas si "muriese" en el intento cada año.

Ayer se despidió al equipo con una pitada, que por cierto, solo soportó Peybernes, o eso vieron mis ojos miopes, y viene de la mano de que no se juegue como un equipo que propone, combina, intimida y da espectáculo. Cuando pagas una entrada o un abono, lo mínimo que pides es disfrutar en la derrota, y como ganar no siempre es posible, toca trabajar en lo primero.

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