Málaga - Sporting
30 sep 2019 . Actualizado a las 18:58 h.Siendo generosos y dando por buena la portería a cero frente al Málaga, que llega precedida de un disparo al larguero, varios remates desde el área pequeña de Diego Mariño y un bloqueo de Carlos Carmona bajo palos, el Sporting tiene muchos problemas con el balón en los pies y a la hora de presionar. Los motivos son varios, pero ahí van algunos de ellos:
-Mala salida de balón. Los mediocampistas no son capaces de recibir el balón de cara a la portería rival, lo que resta verticalidad; el ritmo de control y pase es bajo, así que da tiempo al rival a colocarse; los centrales tampoco son capaces de subir el balón conduciendo el cuero si están libres; y los ofrecimientos brillan por su ausencia, es habitual ver al poseedor del balón sin líneas de pase en cuanto los rivales presionan a un nivel decente, además tampoco se ven desmarques. Lo más parecido fueron tres acciones de Nacho y Manu García claramente trabajadas en el entrenamiento, en las que buscaban el pase para irse en velocidad hacia adelante y ganar el espacio, aunque no salieron bien. Todos, también los hombres de ataque, están esperando el balón al pie y con un rival a su espalda.
-Los laterales no aportan. En el fútbol de hoy en día se antoja clave tener a hombres en el carril que puedan batir líneas de presión. Incluso en equipos plagados de cracks en el mediocampo como el Barcelona o el Real Madrid, son nombres como Alves, Alba, Carvajal o Marcelo los responsables de darle verticalidad al equipo cuando se atasca por dentro.
Los laterales del Sporting ni se ofrecen bien al compañero, ni combinan, ni doblan a su extremo por banda para generar dudas al rival, ni mucho menos llegan a línea de fondo para sumarse a los ataques en ventaja.
-Los hombres de banda no desbordan. En partidos planos las individualidades pueden marcar diferencias, pero los extremos están lejos de ganar los uno contra uno. Ni desbordan, ni asisten, ni disparan a portería. Ayer fue un desastre, se tardaba un segundo en perder cada balón al costado.
-Mala presión y sin contragolpes. Hasta la segunda parte, cuando se puso un marcaje de 5 futbolistas del Sporting contra los 5 del Málaga, los rojiblancos se estuvieron desgastando de forma absurda con carreras que nunca llevaban al robo ni a incomodar al rival. En un equipo plano, las contras pueden suponer una vía de escape, pero se está lejos de presionar bien la salida de balón o cuando se pierde el cuero. Incluso las pocas veces que se logra, cuesta mucho trabajo hacer daño.
-Sin posesión y en campo propio. El Sporting suele perder la posesión de balón y el grueso de la suya se encuentra cerca de Mariño. Ayer el Sporting jugó un 16% cerca del área rival por el 36% del Málaga. Incluso en el mejor partido del Sporting contra el Racing, los de Cantabria tuvieron un 2% más. Eso provoca un mayor cansancio defensivo, menos opciones de provocar tarjetas amarillas y de llegar a buenas opciones de remate, entre otras cosas.
-Falta balón parado. El hecho de no tener el balón en zonas peligrosas evita que el Sporting vaya forzando saques de esquina y faltas peligrosas de forma constante. Por ejemplo, el Málaga colgó 10 balones más desde la esquina. Es otra vía para desatascar partidos que el cuadro rojiblanco tuvo desactivada.
-Poca presencia en el área rival. La suerte y las inercias hay que buscarlas, el Málaga tocó hasta 26 veces el balón en el área del Sporting por solo 7 de los rojiblancos en la de Munir. Está claro que los asturianos deben ser más eficientes en sus llegadas, pero tampoco se puede pretender ganar los partidos a base de marcar tus escasas ocasiones de gol en hora y media de jornada. No se mete el balón con peligro al área.
Nota a José Alberto y su cuerpo técnico
Suspenso. El Sporting pudo ganar sí, pero también llegar con el partido perdido a esos minutos finales. Las sensaciones son muy malas y es complicado encontrar argumentos positivos, el único, la finalmente lograda portería a cero.
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