Cinco palabras claves en el Sporting

Artículo de opinión

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Tres meses y cinco palabras. El curso 19/20 daba comienzo el pasado 8 de julio para el Real Sporting de Gijón, en su discurrir por el camino de picos y valles de la Liga, los rojiblancos afrontan, tres meses después y con sólo 10 encuentros disputados, un delicado momento que amenaza con un final de trayecto incierto. Con la mirada puesta en cinco términos tratamos de hacer balance y análisis.

Pertenencia

Base en el cambio de rumbo. Eslogan de campaña, escudo en el pecho y arma para la unión bajo el único elemento común entre todas las vertientes de la masa social, los colores. De los despachos a la grada, la camiseta a lo Clark Kent. La política deportiva del apego servía para desterrar la de las apuestas parabólicas, sin rendimientos inmediatos ni resultados satisfactorios, que había marcado el camino en campañas precedentes. Reinventarse o desistir, Mareo presente, apelando al corazón apoyados en la oportunidad de repescar elementos de fuerte vínculo con la entidad y de cualidades deportivas innegables. El plan perfecto, consenso absoluto, sin fisuras, todos a una, cifra de abonados impensable, máxima ilusión.

Ilusión

Los rayos de sol acompañados de fichajes barnizaban el proyecto rojiblanco de color esperanza. La hoja de ruta cumplía etapas para reforzar el optimismo, diálogo, trabajo en común, coordinación entre planta noble, dirección deportiva y técnicos, una maquinaria engrasada, una labor rápida, precisa, limpia, algo tan alejado de la línea habitual, que potenciaba los titulares con luces de neón, nadie está al margen, incluso la prensa cumple su función. Todos a una, la caravana de la ilusión está en marcha, nadie se quiere perder un viaje que ha de terminar con el anhelado salto de categoría.

Detalles

Rueda el balón. El fútbol es un juego de errores y detalles. Nadie se plantea afrontar un comienzo de temporada sin confianza, menos aún cuando el equipo tiene el respaldo de la pertenencia y la ilusión. Tres jornadas, cinco puntos, el mejor balance numérico hasta el momento y sensaciones de poseer mimbres para el disfrute. El equipo se cuece a fuego lento, pero con el primer viento en contra se apagan los fogones. Los detalles, en forma de calendario, expulsiones, fallos infantiles, VAR, cansancio, obra u omisión se convierten en el hit que suena en todas las ruedas de prensa. El mensaje distorsiona la realidad de un equipo incapaz de imponer su idea de juego en los duelos, de generar un caudal suficiente de fútbol ofensivo como para hacer que los goles terminen por llegar y los detalles caigan de su parte.

Regularidad

Atributo que convierte a los equipos en verdaderos aspirantes a alcanzar grandes metas. El trabajo no se discute, pero la fiabilidad no termina de aparecer, salvo a domicilio donde los rojiblancos mantienen inalterada su versión más gris y timorata. Una de sal y una de azúcar. La regularidad, esa cualidad perseguida en el terreno de juego y que se pretende olvidar en los despachos de Mareo, a los que el otoño llega con la caída en desgracia del entrenador de turno, como hoja caduca. Nada es más puntual las últimas campañas.

Paciencia

El último ingrediente añadido a la receta. Necesario, pero posiblemente tardío, con la olla en ebullición, el orden altera el producto. Calma, tranquilidad o paciencia deberían estar en el comienzo de este glosario imperfecto en rojiblanco. Términos de efecto positivo y didáctico a la hora de hacer la compra, en el momento de entrar en la cocina, pero que aparecen como enmascaradores del olor cuando los vapores amenazan con la indigestión.

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