Otra vez un millón de euros menos en A Coruña por la mareona

La mareona del Sporting, que ya no pudo visitar Riazor por las obras la pasada liga, faltará de nuevo el domingo, dañando las arcas de club y la hostelería local


A Coruña

1 de noviembre del 2009. Hace poco más de una década. 8.500 aficionados del Sporting de Gijón tomaron las gradas del estadio de Riazor. No era una final. Ni un partido decisivo. Simplemente la jornada 9 del campeonato de liga de Primera División. Un día festivo para los rojiblancos, que además se llevaron un punto de botín, en un duelo en el que Lassad marcó el tanto coruñés y el gallego Diego Castro el de los asturianos (1-1). A aquel choque le siguieron otros 5 (3 en Primera y 2 en Segunda), en los una media de 5.000 espectadores dieron lustre a la afamada mareona.

Sin embargo, una maldición parece haber alcanzado este duelo de rivalidad. Desde que el 1 de octubre del 2016, Babel le diera la victoria al Dépor sobre la bocina frente al Sporting (2-1), en un duelo correspondiente a Primera, la mareona no ha podido viajar a A Coruña. La pasada temporada, por las obras de la cubierta de Riazor; y esta, por la pandemia del covid-19. «Estamos gafados», se lamenta Alejandro Murias, Jano, de la peña de Vegadeo y vicepresidente de la Federación de Peñas del Sporting.

«Teníamos constancia de que 1.500 iríamos con las entradas facilitadas por el Deportivo, pero iba a haber muchos más. Hay gente que va por su cuenta, otra que vive en Galicia... Hay estudiantes asturianos en la zona, que a buen seguro conseguirían entradas allí», explica sobre los planes en marzo antes del parón de la liga.

Un nuevo jarro de agua fría tanto para el club como para la hostelería local, que ya la pasada temporada cifró en un millón de euros las pérdidas por no poder recibir a la afición del Sporting. Aquel domingo de septiembre del 2018, el templo herculino se encontraba parcialmente cerrado por la reforma de las cubiertas, unas obras que se alargaron más de lo anunciado en un principio por el gobierno local de la Marea y que provocaron notables pérdidas. En aquel duelo, solo los socios locales pudieron encontrar acomodo en Riazor. «El Sporting es quien más aficionados trae. Estaremos vacíos. Será un día corriente», explicaban entonces a La Voz varios hosteleros de la calle Manuel Murguía. Una ausencia que volverá a repetirse este domingo, con las condiciones especiales añadidas del coronavirus, y que además tampoco habrá afición local.

«Teníamos todo preparado. El bus contratado, la comida reservada en un local de allí... Y nos cogió todo justamente la semana en la que se declaró el estado de alarma. Esperamos hasta el último momento con la esperanza de que hubiera algún cambio, pero al final suspendimos todo», explica Jano Murias, recordando lo sucedido aquel 12 de marzo, cuando se declaró la paralización definitiva de la Liga.

Las pérdidas directas sobre el Deportivo están cifradas en unos cien mil euros (unos cuatro mil espectadores a una media de 25 euros por entrada); mientras que los 900.000 restantes se los repartirían hoteles (hay quien aprovecha para pasar todo el fin de semana), restaurantes, bares, pubs, transportes... Incluidos los aficionados que viajan sin entrada, solo a vivir el ambiente.

«No es un encuentro más. Un Dépor-Sporting es un partido entre dos de los grandes equipos del norte de España y para los aficionados es uno de los desplazamientos más esperados», lamenta el presidente de la peña sportinguista de Vegadeo.

Aficionados rojiblancos preparan una despedida al equipo en la frontera con Galicia

Este domingo (17 horas) el partido se jugará a puerta cerrada. Pero además, los aficionados asturianos del Sporting tampoco podrían viajar a Galicia aunque quisieran, por las restricciones de movilidad entre comunidades que hay desde la declaración del estado de alarma.

Sin embargo, algunos hinchas sportinguistas están preparando una despedida a su equipo hasta los últimos metros en los que podrán acompañarlo. «Estamos pendientes todavía del plan de viaje, que todavía no está cerrado, pero desde la peña estamos preparando para hacerles una despedida desde el puente de los Santos, que es el que une Asturias y Galicia, para darles el último aliento desde el último rincón que nos permite la ley», explica Jano Murias, de la peña sportinguista de Vegadeo. La idea es realizarlo, eso sí, «respetando todas las medidas sanitarias» que marca la ley.

En ese sentido, ve con rabia no poder pisar Galicia, al otro lado del río, y sí poder ir a la zona de Llanes, a más de 200 kilómetros de distancia. «Yo vivo en Vegadeo. A un kilómetro de Galicia. Mucha gente de aquí trabaja allí, o tiene familia. Es raro no poder ir. Pero es lo que marca la ley y hay que respetarlo», se resigna, a la vez que aguarda como agua de mayo el fin de la desescalada.

El deportivismo pierde su partido del año y uno de los desplazamientos preferidos

Al regresar la Liga sin público, los aficionados del Dépor también se van a perder uno de los partidos del año, el duelo con el Sporting, que tanta rivalidad ha suscitado en los últimos años. Siete duelos han jugado ambos equipos en Riazor desde el comienzo de siglo, y en todos se han superado los 22.000 espectadores, salvo en el 2010 y el pasado curso, con el aforo restringido por las obras de Riazor.

Pero además de perderse este partido especial, la afición del Deportivo tampoco podrá afrontar uno de los viajes más esperados, el de Oviedo, en uno de los desplazamientos más cómodos de la temporada. El cuadro carbayón pidió que el duelo del próximo miércoles día 17 fuese con algo de público, pero incluso en ese caso, ya descartado, no podría haber despeamientos desde A Coruña.

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