Pizarra: Las 4 claves de la victoria del Sporting

Artículo de opinión

Gol del Sporting, Djuka y Pedro
Gol del Sporting, Djuka y Pedro

Primer partido oficial, primera victoria en el proyecto de David Gallego. El Sporting sumó los tres puntos gracias a un gol de Uros Djurdjevic en las postrimerías del partido ante un Logroñés al que superó en el grueso de los minutos, con los asturianos en evidente construcción y con los miedos del pasado reciente. Avanza poco a poco este Sporting, con mucha cautela, por lo que contar por victorias partidos como estos al inicio de la temporada cobra todavía mayor importancia.

Un Sporting prudente

Como ya venía trabajando durante toda la pretemporada, David Gallego dejó clara su premisa de salir jugando con el balón desde atrás. Unas intenciones acompañadas de una ausencia de riesgo total por parte de sus futbolistas. En cada mínima presión rival, Babin y Borja no titubeaban, balón a su portero y volvemos a empezar. Una prudencia que en ocasiones no facilitaba al Sporting el asentarse en campo contrario. El Logroñés disponía dos delanteros a la hora de presionar, pero prácticamente dejaban avanzar a los rojiblancos hasta la divisoria, donde ya comenzaban a sumar intensidad en su presión, tapando los pases interiores y obligando al Sporting a jugar hacia fuera.

En esas situaciones a los de David Gallego les costaba encontrar apoyos entre líneas para avanzar, aunque en diversas conducciones, especialmente de Babin, el Sporting lograba dividir y superar líneas de presión riojanas generando los espacios suficientes para conectar con el mediapunta. Una fórmula de la que el Sporting no abusó, quizás ligado a lo anterior, a la ausencia de riesgos vinculados a evitar una pérdida sensible que hiciera sufrir a los de Gallego ante un contragolpe, que suele ser uno de sus principales puntos débiles.

Bajo ritmo en la circulación

Derivado de lo anterior, el Sporting amasó gran parte del tiempo la posesión (60%), pero encontró muchas dificultades para imprimir un ritmo alto a sus circulaciones de pelota. Los de David Gallego movían el cuero de lado a lado en busca de mover al rival y con ello generar espacios, pero el ritmo era demasiado bajo. Combinaciones a dos o más toques, con mucho pase horizontal y una elevada aversión al riesgo. Además, el colocar a tres jugadores en la primera línea de construcción dificultaba los apoyos más adelante, facilitando las marcas de un Logroñés que encimaba individualmente a Manu García y Pedro Díaz. Se evidenció la falta de soltura en esos movimientos de apoyo para que el Sporting lograse circular el balón con mayor celeridad, pues es algo que llevará su tiempo y trabajo en los campos de Mareo, pero al menos la idea del míster está definida en ese sentido; hay un plan, que no es poco.

Cada banda con su rol

Definir cuál es el lado fuerte del Sporting ahora mismo no es nada sencillo, pero lo cierto es que Gallego cargó cada banda con funciones diferentes en base al perfil de sus jugadores. En una banda diestra donde Bogdan se mostró menos incisivo que su homólogo Pablo, y con las diferencias futbolísticas entre Gaspar y Aitor, el plan del técnico catalán pasó por darle peso al costado diestro en la elaboración, en los primeros pases, y le dio mayor protagonismo al sector izquierdo a la hora de pisar zonas de ataque. Pablo vivió permanentemente en campo contrario, asomando en numerosas ocasiones en el pico del área rival conjugando sus desmarques con los de un Aitor que actuó claramente de extremo. A falta de perfiles que aporten verticalidad por el sector diestro, parece que Gallego quiere explotar las virtudes asociativas de Bogdan y Gaspar para que el gijonés pise zonas interiores y facilite la tarea de asentar las posesiones de un Sporting que se construye desde esos primeros pases.

Las áreas, de nuevo en el punto de mira

El Sporting se sigue enfrentando a los fantasmas del pasado en su relación con el gol. Al equipo le costó mucho generar ocasiones con claridad, siendo relativamente eficaz en sus conversiones: 10 disparos en total de los cuales 5 fueron entre los tres palos con un remate al poste y un gol. Le costó más generar que acertar, algo que es lógico estando aún al inicio del proyecto y con un plan como el de Gallego. Aun así, el gol llegó sobre la bocina, y las inseguridades volvieron a hacer acto de presencia en una película eterna que parecía repetirse. La confianza de Djurdjevic a raíz de este gol puede ser fundamental para que el Sporting aleje esos fantasmas del pasado.

En la faceta defensiva el cuadro gijonés volvió a mostrarse sobrio y firme. Sin los riesgos mencionados con balón, evitó tener que trabajar ante contraataques rivales, estando confiado en el buen trabajo de sus centrales ante cualquier envío a su espalda. El Logroñés no encontró la vía para llegar al área sportinguista, haciendo que el papel de Mariño fue meramente testimonial, y no hay mejor noticia que mantener esa rigurosidad defensiva de la temporada pasada.

Los cambios

Álvaro Vázquez por Gaspar: cambio ofensivo de Gallego que buscaba mayor presencia en el área rival para ese último cuarto de hora. Con un Logroñés cada vez más hundido cerca de su portería, el Sporting empezó a colgar muchos centros hacia los dominios de Rubén Miño, siendo necesaria la presencia de un delantero más y pudiendo prescindir de un Gaspar menos prioritario para la salida de balón. El punta catalán cumplió con su cometido, aunque no tuvo excesivo tiempo para tener un gran peso en el resultado.

Pablo Pérez por Aitor García: sustitución tras el gol de Djurdjevic en el último minuto con la mera intención de parar el juego y perder tiempo.

Nota a David Gallego y al cuerpo técnico: Bien

No fue un partido brillante o excelso por parte del Sporting; se le notó esa fase de gestación en la que se encuentra, con dificultades para avanzar en campo contrario y para dar fluidez a sus posesiones. Aun así, el plan sigue adelante. Más allá de ese gol de Djurdjevic, el Sporting estuvo serio atrás sin llegar a sufrir y fue capaz de tener alguna ocasión de peligro. Está claro que se espera más del equipo, pero a su vez debemos ser conscientes del punto en el que se encuentra. Las intenciones de Gallego poco a poco se acercan a cristalizar en un equipo reconocible.

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