Pizarra: Las 4 claves del empate del Sporting

Artículo de opinión

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Imposible llegar al consenso. Esa conclusión me deja el último empate del Sporting en feudo rojiblanco. Un encuentro plagado de diferentes sensaciones que seguro no dejó indiferente a nadie. Momentos de buen fútbol, de indecisión, de expulsiones, VAR y fortuna. Hubo de todo, y cada uno lo habrá sentido a su manera, pero la única certeza que podemos obtener de estos noventa minutos es que los de David Gallego suman un punto más ante un rival de entidad para seguir encaramado en la parte alta de la clasificación.

Un plan de juego definido

David Gallego se vio obligado a cambiar algunas piezas de su once inicial al no poder contar con Manu García para la cita, pero aun con ello, el plan de partido pareció desarrollarse sin mayor contratiempo (hasta la expulsión): presión alta en el habitual 4-4-2 sin balón, salida en corto en los primeros pases y dominio del esférico para minimizar al rival. El Sporting logró encontrarse desde la posesión, algo que no venía acostumbrando a hacer, pero especialmente creció desde una presión alta eficaz que permitió recuperar rápido la pelota, en ocasiones en zonas de peligro para los intereses del Rayo. No siempre se pudo mantener este ritmo e intercambio -pues los de Iraola también buscaban penalizar desde su presión-, no sería viable, pero el Sporting supo esperar bien sus momentos y especialmente al inicio de cada parte logró obtener ventajas de su trabajo sin balón en campo contrario.

Desactivar las fortalezas del rival

El Sporting fue otro en esta noche de lunes, no solo en cuanto a nombres sino al propio desarrollo del partido. David Gallego trató de ganarle la partida por dos vías clave de su rival: la ya mencionada posesión de balón y el control de la zona ancha. Sin opción para combinar con comodidad por la presión local, el Rayo nunca estuvo cómodo con balón mientras se jugó en igualdad numérica, desactivando su juego entre líneas y a su vez dificultando las opciones a partir del centro lateral, otra de las principales fortalezas de los vallecanos. Sin el control del balón ni la posibilidad de hacer daño con balones colgados atacando en posicional -sin ser el partido más brillante de la pareja de centrales se volvieron a mostrar sólidos en general en este aspecto-, el Rayo fue menos Rayo de lo que podíamos esperar.

El peso de las áreas

Se suele decir que en el fútbol los partidos se deciden en las áreas, y en líneas generales es así. Por mucho -o poco- que hagas más allá de estas, tu acierto en ellas marcará el resultado final. Por eso nunca me gusta hablar de ‘justicia' en fútbol. Sí bien el Sporting hizo muchas cosas bien lejos de las áreas, en ellas le faltó ser definitorio en los momentos clave. Costó generar ocasiones a pesar del control de balón, faltando cierto ritmo y cuota de acierto en las decisiones que tomaban los atacantes rojiblancos de cara al último tercio, pero además, todo acercamiento carecía de la intención -o capacidad- necesaria para traducir ese buen hacer más allá del área en algo tangible; en goles. No solo eso, también en área propia la acción del gol y alguna otra a balón parado fueron muestra de cierta endeblez que, si bien tampoco debería encender alarmas, lo cierto es que debe evitarse que se convierta en tendencia.

Un equipo competitivo

Solidaridad, esfuerzo, sentido colectivo.. términos a los apeló en más de un momento David Gallego en la rueda de prensa posterior al partido. Y es lógico. En una pizarra buscamos siempre esas claves más 'tácticas', más relacionadas con el juego, pero rara vez se entra a valorar el aspecto mental de este, que juega un papel igualmente relevante. Seguramente el no disponer de un índice o valor que mida cosas como la 'intensidad' o la 'solidaridad' ayuda a que no se analice tanto. El Sporting se volvió a ver con la situación muy en contra tras la expulsión de Carmona a los pocos minutos de su ingreso al campo, con un 0-0 que de la esperanza de tornó en temor. Los de David Gallego inevitablemente fueron retrasando su altura sobre el césped, algo que se acentuó al adelantarse en el marcador, y en esa situación el equipo hizo valer su capacidad coral para sufrir, aguantar y arrimar el hombro para achicar agua de un barco que continúa con el rumbo enderezado.

Los cambios

Carmona por Nacho Méndez. Sustitución obligada por la lesión del luanquín que no supuso un cambio de sistema.. al menos en los nueve minutos que duró el balear sobre el césped. Un relevo que marcó el desarrollo del partido por completo, aunque sin nada que poder reprochar a un entrenador que no puede prever que estas cosas pasen.

Gaspar por Aitor. Estaba fundido el onubense y no es para menos habiendo firmado una de sus mejores actuaciones como rojiblanco. Gaspar vino a sumar trabajo en banda a sabiendas de lo volcado que estaba ya el Rayo. Pudo ir pasado de revoluciones en alguna acción, pero no tuvo gran incidencia en los últimos minutos.

Álvaro por Djuka y Pablo García por Pedro. Reforzó Gallego la banda izquierda sportinguista para tratar de frenar esos centros laterales con un jugador de refresco y más idóneo para esas lides como Pablo. Álvaro entró para sumar algo más de presencia en la presión así como papeletas para algún balón suelto que pudiese derivar en una contra. Tuvieron una, más en las botas de Pablo y Gaspar, pero no la resolvieron con acierto.

Nota a David Gallego y el cuerpo técnico

Bien. El planteamiento inicial del equipo fue bueno, aunque faltaron ciertas cosas, especialmente en el último tercio, se vio a un buen Sporting en la primera hora de encuentro. Todo cambió con la expulsión, que dio alas al rival e impidió dar continuidad a esa versión de los sesenta minutos previos. No sabremos qué hubiera podido pasar en igualdad de condiciones, pero valorando ese tramo, el planteamiento fue correcto. Más allá, con un futbolista menos sobre el césped, no se puede exigir mucho más. El único asterisco a considerar, aunque sea un detalle, es ese riesgo tomado con el tema de la alineación indebida tras los cambios y la momentánea expulsión de Javi Fuego. Fue algo muy circunstancial, sí, pero el cuerpo técnico deberá manejar con cuidado este tipo de situaciones.

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