La transformación del Sporting y el Oviedo en los derbis

Artículo de opinión basado en los datos de Alebia

Gallego y Ziganda
Gallego y Ziganda

Muchas veces se alude a términos ciertamente difusos a la hora de hablar de los derbis a posteriori. Es común que se apelen a cuestiones como la intensidad, las ‘ganas’ o x.

Elementos intangibles que, si bien tienen cabida y relación con el fútbol, apenas dicen nada en términos de juego. Y no es menos cierto que muchas veces este tipo de partidos se enfocan más desde la precaución, el tratar de minimizar mis errores y de disminuir las virtudes del rival, lo que deriva en partidos con poco juego que analizar y mucha testosterona a la que agarrarse como principal argumento.

Sin embargo, centrados más en dar un contexto a todo lo que rodea el juego, estos derbis asturianos también nos permiten diseccionarlos desde un ojo más analítico. A modo de previa, resulta complicado averiguar cuál será el planteamiento de ambos técnicos o por dónde se puede desarrollar este partido en concreto, aunque como es lógico, ambos tienen una forma marcada de jugar, un ‘planteamiento tipo’ a partir del cual modifican pequeños detalles para ajustarse a las virtudes o carencias de su próximo rival. Este caso no lo es menos, pero la importancia que tiene un derbi, más allá de los propios puntos en juego, hace que todo se mida hasta el más mínimo detalle. También desde lo táctico estos partidos tienen su toque especial.

Qué cambian de su juego a la hora de afrontar un derbi

Para analizar qué factores modifican de su juego Sporting y Oviedo cuando les toca enfrentarse entre sí hemos tomado como referencia el big data que nos ofrece Alebia del último derbi, comparando las métricas obtenidas de dicho encuentro respecto a las del resto de la temporada. Si bien la muestra es muy escasa (tan solo un partido), hemos decidido hacerlo así por el cambio importante en los paradigmas de juego de Gallego respecto a los técnicos que lo precedieron en derbis de años anteriores.

Analizando los datos de dicho partido, es fácil observar que el Sporting obtuvo mayores cuotas de protagonismo con balón que el resto de la temporada: mayor posesión, más altura de la presión (derivado de lo anterior, estando más activos tras la pérdida en campo contrario) y menor recurrencia de los contraataques y envíos directos como vía para atacar. Esto no fue solo fruto del plan de partido rojiblanco, sino que también responde a la propuesta azul (que veremos a continuación), pero también condicionado a la defensa planteada por Ziganda, el Sporting tuvo que recurrir más de lo habitual a los centros laterales para llegar al área rival. La prioridad de los ovetenses era clara: tapar el carril interior para reducir la influencia en el juego de Manu García y Djurdjevic y así empujar a los de Gallego a avanzar por las bandas. Sin capacidad para desbordar por fuera y con un Oviedo mucho más replegado de lo que acostumbra, acumulando mucho jugador por detrás del balón en situación defensiva, el Sporting no pudo ser todo lo vertical que requiere el fútbol de David Gallego. Un partido del que seguro tomó muchas notas a considerar de cara a este enfrentamiento de vuelta.

El Oviedo sí parece que fue el que más adaptó su planteamiento de partido en busca de condicionarlo a su favor. Consciente de las virtudes del Sporting y de dónde podría ganarle la partida (duelos individuales, juego directo, centros laterales..), modificó considerablemente ciertos aspectos clave de su juego como son la presión alta, cediendo todo el protagonismo con balón a los rojiblanco y fio claramente sus opciones en ataque a desarmar las fortalezas de los de Gallego: exprimió al máximo las contras, el juego directo y los centros laterales. Potenciar todas estas cuestiones le acercó al éxito, empleó mayor dureza en defensa para imponerse en los duelos individuales y sacó del partido a un Sporting poco reconocible. Ziganda supo llevar el choque al terreno que más beneficiaba al conjunto carbayón, y sin ser un partido brillante ni mucho menos en cuanto a juego, tampoco sufrió ante un rival desactivado.

La capacidad de ambos técnicos para amoldarse y plantear el partido que llevan ensayando en su cabeza y en el campo de entrenamiento estos días será la primera piedra que marqué por dónde discurrirá el camino de este derbi en lo futbolístico. Después, como siempre, los jugadores serán quienes decidan y ejecuten aquello que les transmitan desde los banquillos.

Capítulo especial del podcast sobre el derbi asturiano:

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