Artículo de opinión
19 abr 2021 . Actualizado a las 21:01 h.Se le puede dar muchas vueltas al asunto pero formas de afrontar un derbi hay pocas. El domingo por la noche, cuando creía haber digerido la derrota frente al Oviedo me escribió un amigo andaluz que acababa de ver el resumen del partido y le llamaba la atención la celebración de los jugadores del Oviedo. Mi primer impulso fue reírme y contestar con una frase sarcástica como: «Es su partido más importante del año, cómo no lo van a celebrar». Luego lo pensé mejor y para ser su partido más importante del año ya llevan cuatro temporadas siendo superiores en los derbis. Los datos escuecen: hemos salido derrotados en los tres últimos enfrentamientos, en los cuatro últimos partidos no hemos conseguido hacer gol y nuestra última victoria se remonta al 24 de marzo de 2019 (cuando todavía había público en las gradas de El Molinón).
Las preguntas que surgen tras la derrota son las de siempre y siempre estarán ahí. ¿Cómo hay que afrontar estos encuentros? ¿Son más que tres puntos? ¿Derbi sano o lucha fratricida? ¿Es un insulto el término aldeano en una región compuesta por centenares de aldeas?
Mientras que el Oviedo parece preparar estos partidos con la canción de Siniestro Total ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? en bucle, el Sporting pasa de largo, como si el enfrentamiento no fuera con nosotros. La semana comenzó con polémica. Un viaje en moto, una camiseta del Sporting y otra del Oviedo con la misma serigrafía: Derbi Asturiano y el número 12. Reconozco que no me disgustó la idea, pero si pones la moto, las cámaras y el estadio, si pones todo de tu parte para generar una rivalidad sana, no puedes encajar un gol en el minuto 5 de partido y quedarte callado. Eso no es sano, eso es suicida. Perro ladrador, poco mordedor; y a la inversa, si no ladras al menos ten el coraje de morder.
En medio de todo este embrollo una respuesta sí que la tengo clara y si me preguntan si cambiaría nuestra temporada por la del Oviedo, mi respuesta sería un no tajante. Si me preguntan si cambiaría estar en playoff a estas alturas de la competición por ganar los dos derbis, la respuesta sería otro no igual de tajante. Pero la derrota del sábado, por mucho que se intente negar, duele más que la del Mirandés o la del Tenerife. También es la tercera derrota consecutiva que encaja el Sporting y ya no solo duele, sino que preocupa y mucho por el momento de la temporada en que llega.
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