Pizarra: Las 4 claves del empate del Sporting

Artículo de opinión

Gallego
Gallego

Rival de altura, un punto más, gracias al cual, el Sporting se mantiene en puestos de Playoff de ascenso y ya suma 37 jornadas ahí. Cara competitiva, con tantas dificultades para generar en ataque como seguridad atrás a la hora de defenderse. Se plantó cara en uno de los fortines de la categoría mientras seguimos restando fechas al calendario calculadora en mano. Analizamos algunas de las claves del último empate de los pupilos de Gallego:

Dificultades para controlar el balón

Salida de balón plana en los primeros compases, mostrando un juego demasiado horizontal por momentos, para dar paso a la imprecisión y la precipitación con el transcurrir del partido. El Sporting no estuvo lúcido en sus primeros pases, aunque sí logró llegar a campo contrario con cierta continuidad en la primera mitad, sus opciones se limitaban a ataques más verticales, en transición con espacios. El Leganés, bien plantados y ocupando bien sus zonas defensivas, impidió que los de Gallego estuvieran cómodos con balón. El Sporting no pudo crecer desde la posesión ya con sus primeros pases, y poco a poco esa falta de continuidad, cada vez más acuciante, fue cediendo posesión y metros a los madrileños, que pudieron crecer en el partido y reducir las labores rojiblancas a pura mecánica defensiva.

Peligrosos con espacios

Si bien el ‘plan A’ con balón no parecía dar sus frutos, el Sporting recurrió a un viejo conocido: los contraataques. Con el equipo poco a poco asentado en campo propio, los de Gallego encontraron en el juego directo, atacando en vertical, la mejor vía para hacer daño a un Leganés adelantado y alejado de la meta de Riesgo. Pudiendo encontrar a Manu para filtrar pases al espacio, el más dotado claramente para ello, y Aitor y Djuka especialmente atacando éstos, los asturianos lograron meter miedo en el cuerpo a los locales, aunque terminó siendo un recurso no lo suficientemente habitual como para lograr cambiar el marcador. No hubo demasiadas opciones a la contra, aunque en todas ellas trasladando verdadera sensación de peligro.

Superados en duelos individuales

Con el partido yendo cada vez más hacia el terreno del dominio local y las dificultades rojiblancas para imponerse con balón, los errores, las disputas y las segundas jugadas comenzaron a sucederse con asiduidad. Terreno baldío para los intereses de los gijoneses, que se veían superados en todas esas segundas jugadas ante un rival que se llevaba todo balón suelto y que se imponía al choque dada su superioridad en el plano físico, especialmente en la zona de la medular, donde se dan la mayoría de estos duelos. Esto dificultó esa continuidad a la que tanto aludía Gallego en la rueda de prensa posterior al partido; un ingrediente más dentro de los aspectos que impidieron ver un partido fluido en líneas generales de los rojiblancos.

Dos facetas defensivas bien desarrolladas

Rara vez un partido es lineal, sin apenas variaciones en cuanto al juego o los momentos de cada equipo, y la cita en Butarque no fue una excepción. El Sporting tuvo que adaptarse sobre la marcha a un encuentro que no atendía a guiones prestablecidos. Especialmente en el apartado defensivo, los de Gallego tuvieron que implementar formas de protegerse bien diferentes, pero en ambas brilló por su solidez. Primero desde la presión alta que impidió al Lega salir con claridad, optando más por envíos directos que vista su escasa rentabilidad, seguro no formaba parte del plan inicial de Garitano, aunque con el paso de los minutos y el dominio de balón creciente de los locales, el Sporting tuvo que amoldarse a un plan de partido diferente, aunque posiblemente más reconocible, defendiendo más cerca de Mariño y teniendo que hacerse fuerte en su área. Dos versiones defensivas que mostraron la buena salud del cuadro gijonés esta temporada en ese sentido.

Los cambios

Gaspar y Cumic por Nacho y Aitor. Cambio de bandas por parte de Gallego en un momento en el que ya iban perdiendo incidencia. Partido gris de Nacho y desaprovechado de Aitor, que sí tuvo opción de atacar los espacios, pero no acertó en la definición. Ni Gaspar ni Cumic lograron cambiar la dinámica de un partido más enrolado ya en lo defensivo que en lo ofensivo.

Pedro por Manu. Cambio de intenciones en la parcela ancha ante un contexto de partido diferente, tratando de encontrar algo de calma y control con balón. Aun así, Pedro no logró tener influencia en este sentido en los minutos que dispuso sobre el verde.

Salvador por Gragera. Buscó Gallego algo más de seguridad en el pase ante las dificultades de un Gragera con síntomas de cansancio. Apenas tuvo minutos el zamorano.

Nota para David Gallego y el resto del cuerpo técnico

Suficiente. Tuvo sus momentos en ataque, aunque especialmente el equipo logró brillar en su faceta defensiva. Se aguantó, se “supo sufrir” una vez más ante un rival importante y en un campo difícil. Versión competitiva recuperada, aunque con evidentes muestras de pólvora mojada. Ahora que la necesidad aprieta, parece que un punto no sirve de mucho, pero a este en concreto hay que darle su justo valor, aunque sigamos esperando la ansiada victoria. Toca pensar en ella y en la trigésimo octava jornada consecutiva en puestos de Playoff.

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