Texto de análisis
10 oct 2021 . Actualizado a las 14:58 h.Las dobles sensaciones de un empate. No fue el partido más brillante del Real Sporting de Gijón el vivido en el Carlos Tartiere, pero los de David Gallego se pueden agarrar al hecho de no haberle perdido la cara al encuentro, siendo fiel a su idea durante los 90 minutos con la intención de superar a un Oviedo centrado en minimizar a los rojiblancos. Es cierto, un derbi siempre se quiere ganar, pero se debe valorar el punto en su medida. Un empate que tratamos de analizar condensando todo en cuatro claves:
Superar la presión: primer escollo
El pitido inicial ya trajo consigo una declaración de intenciones. Los de Ziganda salieron a presionar muy arriba al Sporting, con los visitantes tocando el balón prácticamente en la línea de fondo si era necesario. La frescura de los minutos iniciales además del empuje desde la grada hicieron que el Oviedo se plantara muy arriba y dificultara al máximo la salida de balón del Sporting. Ya con el paso de los minutos esto fue aligerándose, pero los de David Gallego no consiguieron superar líneas desde la combinación a pesar de estirar mucho el bloque carbayón. Aspecto a trabajar.
Desconectados en ataque
Los problemas en salida de balón se condensaron en unas fases concretas del encuentro, sin embargo, la desconexión con los hombres de ataque fue prácticamente una constante. Más grave fue la cuestión en la primera parte, donde Djuka, Aitor o Campuzano apenas lograron entrar en juego. El Sporting, con su bloque algo más arriba mientras el Oviedo se ordenaba en su mitad de campo, no encontraba opciones de darle cierto tiempo y espacio a su doble pivote, con Pedro y Gragera recibiendo muchas veces de espaldas o mal perfilados fruto de la intensidad de las marcas rivales, lo que impedía el avance en vertical. Desde esa presión sobre los centrocampistas el Oviedo logró cortocircuitar la red de pases rojiblancas. Solo cuando lograron hacer el campo más pequeño a lo largo -curiosamente- el Sporting encontró vías para activar al espacio a hombres como Djuka o Aitor.
Fiel a una idea
Cuando dos planteamientos son tan diferentes, con un equipo haciendo lo posible por incomodar al otro (presión alta, ataques más directos, duelos individuales..), parte con más ventaja el que minimiza a su rival. Al Sporting le tocaba proponer, adaptarse y superar desde el riesgo. Y lo asumió desde un inicio. Era sabido, sería un partido incómodo en el que primero también tendrías que igualar a tu rival desde lo mental y en cuestiones difíciles de cuantificar como la intensidad o términos semejantes, pero además de ello tendrías que superarlo en lo futbolístico desde tu propuesta, sin pensar en la del rival. Más allá de valorar que lo consiguiera o no, que sería algo totalmente subjetivo, lo cierto es que el Sporting no le perdió la cara al partido, fue fiel a su idea y asumió los riesgos necesarios para tratar de ganar. Se compitió el derbi, y eso ya es más que otras veces.
Plan inicial modificado
Repetía prácticamente sistema y roles David Gallego respecto a lo visto en la jornada anterior ante Amorebieta. Inicialmente con Campuzano acompañando a Djuka arriba y Villalba partiendo desde uno de los costados. En la práctica, el 4-4-2 era claro en defensa, igualando el dibujo del rival a la hora de presionar y emparejarse. Sin embargo, al equipo se le vio algo partido en algunas acciones defensivas, con mucho espacio entre el doble pivote y el resto de piezas. Ya en ataque, la idea la exponía el propio Gallego tras el partido: Villalba tendría la libertad para moverse por dentro con la intención de que la pareja de puntas fijasen a los centrales. No terminó de fructificar porque los problemas llegaban unos metros por detrás, con el valenciano recibiendo siempre por delante de la línea de medios carbayones y no por detrás de estos. Esto cambió en la segunda parte, no por una modificación en el rol de Villalba con la entrada de Berto, pues a nivel de sistema tampoco cambió demasiado el guion, sino por la posibilidad de que el mediapunta recibiera más cerca de la zona de tres cuartos, donde tiene la capacidad de que "pasen cosas", como esa maravillosa asistencia para el empate de Djuka como mejor ejemplo.
Los cambios
Bogdan por Rosas. Cambio obligado por lesión, el gijonés había empezado el partido con gran intensidad, algo que al ucraniano le costó ir cogiendo, algo más frío por lo inesperado de su entrada tan pronto. Fue poco a poco a más en el partido, cumplió, pero tampoco pudo marcar diferencias, sobre todo en ataque.
Berto por Campuzano. A ambos les costó entrar en juego en un rol nada sencillo en la noche de ayer. Berto al menos dispuso de una ocasión clara en una llegada al área, pero no tuvo mucho más que hacer.
Nacho por Pedro. Refresco para la zona del centro del campo en unos minutos finales que lo demandaban. No tuvo tiempo para incidir en el partido.
Berrocal por Valiente. Cambio por precaución por las molestias físicas del catalán. No tuvo tiempo a estar exigido el andaluz.
Nota a David Gallego y el cuerpo técnico
Suficiente. El planteamiento inicial tenía su sentido, aunque no logró verse desarrollado. Cada uno de los dos hizo su partido, con el Sporting teniendo que hacer frente a la adversidad. En lo futbolístico le costó generarle fisuras a su rival, por lo que no fue el partido más lúcido de los rojiblancos. De igual manera, se igualó competitivamente al Oviedo, algo que no siempre puede destacarse en estos escenarios. El equipo creyó y fue fiel a su idea, sobreponiéndose a las dificultades. Mejorable, pero igualmente valorable.
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