Las 4 claves de la victoria del Sporting

Dani Souto

SPORTING 1905

Sporting
Sporting Real Sporting

Texto de análisis

17 oct 2021 . Actualizado a las 23:02 h.

Tocó sufrir, cómo no, y es que ya deberíamos saber a estas alturas de la película que la visita del colista en Segunda División lejos está de suponer nada. La AD Alcorcón llegó a Gijón sin tapujos, sin miedos, y mostró sobre el verde de El Molinón un juego alejado de esa figura de farolillo rojo. De igual manera, el Sporting se mostró superior defensiva y ofensivamente, aunque la falta de acierto en la delantera local y la inspirada noche del guardameta rival prolongaron una victoria que ya parecía que no iba a llegar. Un triunfo que tratamos de analizar en cuatro claves: 

Superados en la presión 

Supone una de las grandes fortalezas del Sporting de la presente temporada. Una de las mejorías que han permitido a los de David Gallego vivir permanentemente más arriba y, por ende, más cerca del área rival y del gol. Precisamente fruto de la presión en campo contrario surge la primera ocasión clara del partido, recuperando y atacando con verticalidad, y también el gol, aunque con error incluido de la zaga rival. Sin embargo, en esta ocasión no hubo muchas más oportunidades para que se dieran esas recuperaciones, pues el Alcorcón ganó la partida en esos primeros metros. Los de Romero lo tenían estudiado: salida con tres atrás dejando a un lateral junto a los centrales mientras el otro ganaba altura, lo que empujaba al extremo hacia dentro, y solo un pivote por delante como opción de pase para superar la presión de los dos puntas (Djuka y Villalba) del Sporting. ¿Por qué se encontraba con tanto campo libre el pivote? Básicamente porque la acumulación de jugadores amarillos por dentro a gran altura (punta + mediapunta + extremo + el otro pivote) hacía que se fijaran tanto a centrales como a pivotes rojiblancos, impidiendo que Pedro o Gragera arriesgaran saltando a la presión y dejaran libre su espalda sabiendo que tenían rivales en su zona, lo cual dejaba solo al organizador alfarero a la espalda de la primera línea de presión rojiblanca. Esta vez la presión no permitió marcar las diferencias para bien. 

Tramos sin dominio 

Derivado directamente de lo anterior, el Sporting perdió el control de balón durante algunos tramos de partido, especialmente en la primera mitad. Es cierto que la alternancia en el dominio del esférico es algo habitual en el global de los 90 minutos, pero esta vez no respondía a fases en las que se dosifica, se cede la iniciativa o se baja el ritmo. En este caso fue el rival quien se impuso desde esos primeros pases analizados en la clave anterior, y prolongó esto más de lo que David Gallego habría deseado. Es cierto, esa posesión no se tradujo en peligro, el Sporting lo hizo bien en esa faceta, pero durante muchos minutos y a pesar de tener la sensación general opuesta, los locales no estuvieron en disposición de poder hacer daño a su rival. El Alcorcón logró quitarle la pelota y desconectar la presión rojiblanca. Por momentos, lograron su principal objetivo. 

Falta de acierto 

Partiendo de algo negativo como la falta de acierto también se puede poner en valor algo positivo: el Sporting fue capaz de generar numerosas ocasiones de peligro. El resultado, siendo lo importante tras 90 minutos, camufla las muchas cosas que los de Gallego hicieron bien en el encuentro. Los rojiblancos encontraron todo tipo de vías para poner a prueba a un Dani Jiménez inspirado: centros laterales, ataques combinativos, contragolpes al espacio, disparos desde media distancia, desmarques a la espalda y balones filtrados.. Un abanico de recursos al que solo faltó el golpe de gracia, pues se juntó el acierto del guardameta y también la falta de colmillo en algunas definiciones de los atacantes rojiblancos. Esta vez, al menos, sin males mayores que lamentar. 

Espíritu ganador 

Siempre se repite eso de que “no hay partido fácil” en Segunda. Es un tópico, pero a su vez no lo es. Un encuentro que, en boca de Mariño, podría haber ido 3-0 sin problema o haber sido más cómodo, llegó al minuto 90 con el 0-0 en el marcador. Obviamente el equipo no iba a bajar los brazos, pero esta película la habíamos visto muchas veces ya, y habitualmente sin un desenlace positivo. El Sporting suma 15 de 15 en casa y saca adelante partidos menos vistosos o, como ayer, aquellos que se atragantan hasta desesperarte. Quizás no suponga nada, pero también ganar este tipo de partidos es lo que te hace ver, al hacer balance a final de temporada, que parte importante de tu éxito reside en obtener victorias en encuentros en los que parecía te ibas a quedar sin premio. El equipo creyó y empujó, al igual que la grada, y se sacó adelante un partido que en muchas otras ocasiones no lo hubiera logrado. 

Los cambios 

Puma por Gaspar. En un partido poco productivo del canterano, el panameño logró agitar la banda izquierda y le dio un punto más de desequilibrio. Tuvo incluso una opción clara para hacer gol. Mejoró al ataque rojiblanco. 

Nacho por Gragera. Recta final del encuentro con marcador igualado, contexto para entender un cambio ofensivo como este, aunque tampoco dispuso de tiempo suficiente como para incidir. 

Berto por Aitor. Refresco en ataque en busca del gol tras el buen partido del onubense. Aun así, el canterano tampoco dispuso de situaciones en las que destacar. 

Nota a David Gallego y el cuerpo técnico: 

Bien. Hubo algún desajuste táctico que complicó la labor de los suyos, pero el partido en líneas generales fue positivo en clave sportinguista. El marcador engaña, por ello nunca se debe analizar a partir de él. El Sporting mereció la victoria, no sufrió en defensa y generó una cantidad destacable de ocasiones, muchas de ellas muy claras. No responde a algo colectivo o meritorio del cuerpo técnico que el resultado final no haya sido otro. La sensación es buena aunque con aspectos a mejorar, como el tema de la presión en este partido concreto y los tramos en que el Sporting quedó minimizado.

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