Texto de análisis
24 oct 2021 . Actualizado a las 23:08 h.No pudieron evitarse las caras largas tras la primera derrota del Real Sporting de Gijón en su estadio. Aun con ello, tampoco puede decirse que fuera un mal partido de los rojiblancos, coincidiendo en su diagnóstico con el míster, David Gallego, en que no merecieron la derrota. Pero ya lo sabemos, el fútbol no entiende de merecimientos. El Valladolid acertó lo que el Sporting no fue capaz de convertir, por lo que tampoco se puede decir que no sea una derrota justa. Más allá de esto, tratamos de condensar en 4 claves los porqués de la derrota de los asturianos:
Generación sin premio
Está claro que el resultado se decide en las áreas, pero lo que ocurre entre ellas, el desarrollo para llegar a estas, también tiene su importancia. Ahí el Sporting viene haciendo las cosas bien, y en el grueso del partido también lo demostró frente al Valladolid. En los primeros minutos, con los de Pacheta apretando más arriba, los locales lograron encontrar espacios en el carril interior para poder avanzar con el balón controlado, lo que empujó a los pucelanos a arrinconarse en la frontal de su área para no estar tan expuesto al avance rojiblanco. Esto hizo que el dominio de balón, en líneas generales, perteneciera a los de David Gallego, aunque el contexto no incomodara a los visitantes. El Sporting creó, generó ocasiones y tuvo más opciones claras que su rival, cosa positiva, pero que de poco sirve si no se aprovechan.
Falta de acierto
Es eso mismo lo que acompañó a la positiva versión con balón del Sporting. Djuka sumaría un nuevo gol tras un centro exquisito de Aitor, pero ni el balcánico más allá del tanto, ni el onubense, que se encontraría con el palo, así como Villalba o Gaspar, todos ellos con ocasiones claras, fueron capaces de aprovechar la oportunidades generadas sobre la meta de Roberto que, eso sí, sacó una gran mano a Gaspar y solventó un mano a mano con Djuka que se anularía por un fuera de juego que, de haber entrado, se habría revisado en el videoarbitraje. Es una cantinela que se lleva repitiendo mucho tiempo, demasiado ya, pero que está marcando la dinámica reciente del Sporting. Falta más concentración, más serenidad a la hora de acabar las jugadas. Una ansiedad con el gol que acrecienta con cada partido.
Errores en área propia
Si bien el Sporting no sufrió en demasía en fase defensiva, sí quedó muy marcado por dos errores importantes, los cuales pagó con el precio más elevado: dos goles rivales. La falta de contundencia en los momentos clave y los errores anticompetitivos cerca del área facilitaron la labor a un Valladolid que encontró en sus mejores minutos de cada parte el 'favor' de la zaga rojiblanca para obtener ventaja hasta en dos ocasiones. Minimizar estos fallos es fundamental, más si cabe cuando en ofensiva cuesta tanto sacar rédito a las oportunidades generadas.
Buen planteamiento defensivo
No es habitual destacar el plano defensivo cuando se cometieron dos errores claros con valor de gol, pero lo cierto es que en líneas generales el Sporting realizó un buen trabajo en esta fase. Además, lo tuvo que hacer de diferentes formas, pues en el desarrollo del partido hubo momentos de dominio rojiblanco en los que la zaga local tuvo que afrontar la verticalidad de un Valladolid que buscaba a través de rápidos contragolpes hacer daño, pero sin encontrar éxito en dichas aventuras. Y es que similar fortuna tuvieron los de Pacheta cuando se adueñaron del balón y atacaban de manera más ordenada, con menos espacios y con la línea defensiva del Sporting más cerca de su área. Salvo el remate de Weissman a la madera en los primeros 5 minutos, los vallisoletanos no lograron generar situaciones de peligro, que se quedaron en meros acercamientos por el buen hacer, en diferentes formas, de la zaga rojiblanca.
Los cambios
Puma por Gaspar. El panameño ofreció, como es habitual, mayor verticalidad, buscando encarar y jugando más abierto que un Gaspar intermitente a lo largo del partido. Igualmente, el extremo no logró superar habitualmente a su par y generar ventajas.
Nacho por Gragera y Berto por Aitor. El luanquín entendió bien el momento de partido, dando velocidad a la circulación de balón rojiblanca. Berto, por su parte, estuvo voluntarioso pero no entró lo suficiente en juego, a pesar de ser los minutos más ofensivos del Sporting.
Nota a David Gallego y el cuerpo técnico
Suficiente. No se planteó mal el partido; el técnico incidió en la previa en la importancia de quitarle el balón a su rival y lo consiguió. Defensivamente también fue un partido positivo y en ataque lograron generar ocasiones. Algún pequeño desajuste y los errores en ambas áreas marcaron el resultado final, que dista de reflejar el juego del equipo, pero sí es fiel a la falta acuciante de acierto.
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