Entrevista con el exjugador del Sporting
29 oct 2021 . Actualizado a las 12:32 h.Allá en Sarón cuando su planeta era esa pelota, como diría Rulo y la Contrabanda. Así comenzaría una estrofa del ex guardameta Raúl Domínguez Carral (Sarón, 1986), quien a sus 34 primaveras sigue disfrutando del fútbol más modesto en su amada Cantabria bajo los palos del Club Deportivo Cayón del Grupo II de la Segunda Real Federación Española de Fútbol. El futbolista conversó con La Voz de Asturias para hablar de su etapa en Gijón, su debut en Primera División con el Real Sporting de Gijón, recuerdos con Manolo Preciado y alguna que otra anécdota de lo que se vivieron en aquellos años locos en la élite de nuestro deporte.
- Criado en Sarón, Cantabria, llegas al filial del Sporting en 2008, ¿recuerdas cómo fue tu fichaje?
La verdad que fue un recuerdo bonito, un verano en el que tuve la oportunidad de fichar por el Sporting. Justo coincide con ese fantástico día en el que el filial consigue ascender a Segunda División B y el primer equipo retomar a Primera División diez años después de estar mucho tiempo en Segunda.
- En la temporada 2009-2010 das el salto al primer equipo pero no es hasta la temporada 2010-2011 cuando debutas como titular ¿tienes algún recuerdo o anécdota especial de aquella semana?
Recuerdo toda la semana y toda la temporada. Recuerdo la segunda donde, por una lesión de ‘Pichu’ por desgracia, estoy toda la temporada prácticamente de suplente y, como no, esa tercera temporada donde consigo debutar. Al final tengo muchos recuerdos de ese día en el que viajamos muchos del filial.
Me acordé de toda la trayectoria, de todos los entrenadores desde que empecé a jugar al fútbol, de todos los pasos… Un sueño cumplido el poder jugar en Primera División.
- ¿Cómo se vivió aquél descenso de categoría?
Fue muy desagradable, un momento duro. En la temporada tuvimos muchísima irregularidad, con muchos altibajos, con una destitución de Manolo Preciado a finales de enero, con dos semanas al mando de Iñaki Tejada y la llegada de Javi Clemente. Estuvo ahí remando, remando y remando casi descendidos en partidos ante el Real Zaragoza y Villarreal y en donde fuimos con muy poquitas opciones a Málaga, que se jugaban la Champions, y desgraciadamente se consumó en esa última jornada el descenso.
- ¿Realmente se notó una mejora con la llegada de Clemente?
Se continuó la marcha del equipo con esa irregularidad. Sí es cierto que con Javi Clemente tuvieron más protagonismo más jugadores del filial y al final no dimos ese nivel esperado para lograr esa permanencia que se había conseguido durante unos cuantos años.
- ¿Qué diferencias notaste en el día a día cuando saliste al Sestao?
Agua y vino. Imagínate estar en un equipo profesional como el Sporting, con todas las facilidades del mundo, a pasar a un club humilde. Recuerdo ese primer viaje que jugamos en Zaragoza donde monto en el bus a las ocho, a las siete salgo de casa, y en donde a la mitad del viaje nos dan el tupper para comer, llegamos al campo y a jugar. Al final hay muchísimas diferencias.
Es un club muy familiar, muy cercano, de mucho esfuerzo y mucho trabajo. Muy parecido a Gijón en el sentido de familiaridad y cercanía. La gente del pueblo se siente muy identificada, tienen ese sentimiento de pertinencia que se vive mucho el fútbol.
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- Muchos jugadores elogian a la afición del Sporting y tú has vivido tanto el ambiente de Primera como el de Segunda B, ¿realmente se nota la diferencia cuando estás jugando?
En El Molinón la verdad que es impresionante. Si vas fuera de casa a todos los desplazamientos era toda una locura. Ver la afición en Riazor, ahora en el enfrentamiento ante el Lugo, verla en Zaragoza, en el Bernabéu con toda una calle llena de rojiblancos… Te paras a pensarlo y no eres realmente consciente del esfuerzo, sacrificio e ilusión que tiene toda esa afición.
- Por tu experiencia, para un portero joven ¿es más interesante entrenar cada día con gente como Cuéllar, Juan Pablo y David Barral o tener continuidad en un filial o Segunda B por ejemplo?
Bajo mi punto de vista entrenar con jugadores mejores sí que te va a ayudar a mejorar, porque vas a pasar momentos de dificultad y duros. Creo que te mejora mucho pero creo, y soy consciente, de que lo mejor y lo ideal para los jóvenes, como Dani Martín en su día, es tener otras oportunidades de poder jugar.
Creo ciegamente que los chicos jóvenes tienen que jugar en Segunda B y sino en Tercera. Hay que jugar para crecer y para mejorar, al final la competición te pone tus límites y tus condiciones.
-Tuviste la oportunidad de trabajar con una leyenda del Sporting como Preciado ¿Recuerdas alguna anécdota con él? Era un hombre muy especial…
Muchas anécdotas. Él era muy cercano, era realmente un líder al servicio de los jugadores. Generaba un equipo de verdaderas personas al servicio del Sporting en el que todos iban a una con una serie de valores compartidos: esfuerzo, sacrificio, lucha… Yo creo que era alguien increíble que escuchaba mucho al jugador y se preocupaba mucho de que la gente estuviese a gusto y estuviese contenta.
-Cuando entrenabas con el primer equipo ¿Quién era ese atacante que te lo ponía más complicado en los ejercicios de remates?
Recuerdo a muchos: David Barral, Gastón Sangoy, Mate Bilic… Pero para mí había un jugador que, personalmente, generaba peligro constante era Diego Castro. Era una amenaza cuando recibía el balón que en cualquier momento te marcaba esa diferencia en el equipo.
-Y de tu etapa en el filial ¿A quién veías con más talento para el fútbol de élite?
Si tuviese que destacar a uno por talento diría que Juan Muñíz. La verdad que era una zurda espectacular, era una pasada entrenar con él y ver ese golpeo de balón que tenía. En Mareo hay 200 jugadores que tienen calidad pero los que llegan arriba es por otros múltiples valores: constancia, esfuerzo, trabajo, disciplina… Una serie de factores que te hacen dar el salto a ese máximo nivel.
-En los próximos días vas a cumplir 35 años, ¿Vas pensando en tu futuro fuera del verde o es un tema que prefieres aparcar?
Prácticamente después de estar en Gijón, Sestao y Santander tuve un pequeño parón donde estuve sin jugar y retomé la competición, hace tres años, en el pueblo trabajando con las escuelas y con los niños. Cada vez está más cerca esa retirada pero mientras haya ilusión, haya ganas y el cuerpo nos aguante sí que nos gustaría continuar jugando.
Durante ese parón estuve entrenando al juvenil y ayudando al Cayón en el entrenamiento y colaborando con el entrenamiento de porteros. No sé dónde me voy a enfocar en ese futuro fuera del fútbol, pero ahora estoy muy contento de disfrutar de mi trabajo coordinando las escuelas deportivas municipales del Ayuntamiento de Cayón durante dos años y es una pasada estar con niños jóvenes.
El día a día lo llevo bien, estoy contento y con ganas e ilusión de lo que estamos consiguiendo aquí en el pueblo.
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