El club rojiblanco sigue aumentando sus cifras
01 mar 2022 . Actualizado a las 20:10 h.David Gallego apuntaba a unirse a la selecta lista de entrenadores del Real Sporting de Gijón que ocuparon el banquillo de El Molinón - Enrique Castro ‘Quini’ durante al menos 2 temporadas de manera consecutiva y en su totalidad, pero la derrota ante la Ponferradina adelantó los acontecimientos y no le ha permitido cumplir su contrato.
Debido a los malos resultados en la presente campaña se puso fin a la trayectoria del 71º técnico de toda la historia del club rojiblanco. De los 70 anteriores preparadores, 13 dirigieron al equipo asturiano en dos o más años. Sólo Abelardo Fernández, Manolo Preciado y Marcelino García Toral consiguieron este hito en las últimas tres décadas. Con los dos primeros se lograron dos ascensos a Primera División -el de Careñes vivió el famoso 'casi ascenso', en ninguno de los casos a las primeras de cambio, y cuatro permanencias en la máxima categoría.
La paciencia con los entrenadores cada vez es menor en el fútbol actual en general, pero la historia del Sporting nos dice que sus mejores resultados han llegado a través de una importante confianza en los proyectos a medio o largo plazo. Basta con decir que los siete ascensos a Primera División se produjeron con técnicos que como mínimo iniciaron y concluyeron dos cursos de manera consecutiva. Estos son Amadeo Sánchez (dos veces), Jesús Barrio, Carriega, Vicente Miera, Preciado y Abelardo, Además, quienes mantuvieron el cargo más allá de la segunda campaña siempre cosecharon muy buenas estadísticas en la tercera temporada, considerada por muchos como la del desgaste con la plantilla, tales como un subcampeonato y diferentes permanencias en la categoría de honor.
Con Martí, ya son 20 los entrenadores que pasaron por el banquillo gijonés en lo que llevamos de siglo XXI. Prácticamente rozando una media de un técnico por temporada. Desde que José Manuel Novoa dejó el puesto en 1988 para irse al Celta de Vigo, sólo Marcelino, Preciado y Abelardo han contado con el necesario tiempo para dar vida a sus proyectos. La primera campaña del de Careñes mantuvo una gran similitud con la inicial de David Gallego. Cogiendo un equipo decaído, donde su afición cada año que seguía en Segunda división perdía un grano de ilusión, pero pudo firmar una primera vuelta muy buena que colocaba al conjunto asturiano como claro aspirante al ascenso. Finalmente, los aficionados rojiblancos se quedaron con la miel en los labios y finalizaron el curso en quinta posición (en aquel entonces no existía el play-off de ascenso y subían los tres primeros).
A pesar del decepcionante e inesperado final de la temporada 2003/2004, Marcelino García Toral contó con la confianza del Consejo de Administración para dirigir al club en el año de su centenario. Con demasiados movimientos en el mercado veraniego de fichajes, tanto en el capítulo de altas como en el de bajas, además de varios problemas extradeportivos, como la venta, recompra y recalificación de los terrenos de Mareo, el contexto no ayudó a que el Sporting estuviera ni tan siquiera en la pelea por ascender. Estando en ‘tierra de nadie’ a lo largo de toda la campaña, la SAD asturiana entendió que lo ideal era acabar el curso con el actual entrenador del Athletic Club de Bilbao al frente, concluyendo el mismo en la 11ª posición.
Tras Marcelino, y con una temporada entre medias de Ciriaco Cano al mando del equipo, llegó el entrenador con mayor longevidad en el banquillo del Sporting en su época más reciente. Asumiendo la dirección de la plantilla más joven de la Segunda División, además de los diferentes problemas económicos en la SAD, que de una u otra manera afectaban al rendimiento de los jugadores, Manolo Preciado concluyó su primera experiencia en Gijón con una discreta 13ª posición. A la siguiente oportunidad llegaría el sexto ascenso del club a Primera División. Cinco derrotas consecutivas en el reestreno en la ‘liga de las estrellas’ hicieron saltar las dudas sobre la competitividad del equipo, pero la entidad siempre respaldó al cántabro, quien lograría tres permanencias consecutivas, además de llegar a disputar unos cuartos de final en la Copa del Rey ante el Athletic.
El ascenso más reciente a Primera División llegó con el último entrenador que pudo cumplir o ampliar su contrato inicial. Sustituyendo en el mes de mayo de 2014 a José Ramón Sandoval, Abelardo cogió al equipo para disputar el play-off de ascenso, cayendo finalmente en la primera eliminatoria de la misma ante la Unión Deportiva Las Palmas. Aún así, y como ocurriera con Preciado, también había graves problemas económicos en el club, el Pitu inició el siguiente proyecto, el del regreso a la máxima categoría con una plantilla cargada de ‘guajes’. En su tercera y última temporada completa en el Sporting, y a pesar de los malos momentos, la directiva mantuvo la confianza en el técnico gijonés y se logró la permanencia en la última jornada.
Abelardo y Preciado no han sido los únicos entrenadores que han vivido una tercera temporada a lo largo de toda la historia del Sporting de Gijón. A estos hay que añadir a José Luis Molinuevo, Carriega, Vicente Miera y José Manuel Novoa. Todos ellos, más que cumplir con las expectativas marcadas en aquellos tiempos, superaron las mismas. El primero de ellos, el vasco Molinuevo, aterrizó en el Real Gijón en la temporada 1962/1963, permaneciendo cuatro campañas consecutivas gracias a que el equipo, a pesar de no lograr el ascenso a Primera en ninguna de ellas, siempre se mantuvo en los primeros puestos de la Segunda División. Además, quien fuera portero del Athletic Club de Bilbao y de varios equipos franceses como el Montpellier o el Rácing de París, fue un gran promotor de la cantera rojiblanca. De hecho, gracias en gran parte a su labor formativa, el club recibió el ‘Trofeo Amberes’ que premiaba a la entidad que más y mejores futbolistas aporta a su primer equipo desde la cantera.
Muchos de los aficionados más veteranos reconocen al gallego Carriega como uno de los mejores entrenadores que pasaron por el Real Sporting de Gijón. Su buen hacer en el Unión Popular de Langreo, que por aquel entonces también militaba en la Segunda División, propició que un recién llegado a la presidencia Carlos Méndez Cuervo apostara por el de Orense para dirigir al equipo rojiblanco en la temporada 1968/1969. Con un proyecto nuevo, en su primera campaña como técnico sportinguista dejó al equipo en la quinta posición. Al año siguiente, con una plantilla más consolidada y adaptada a su modelo de juego, logró el cuarto ascenso a Primera en toda la historia del club con tres jornadas de antelación. En su tercera campaña firmó una meritoria permanencia en la máxima categoría del fútbol español. Además de aportar una buscada estabilidad en todos los aspectos, Carriega le dio la primera oportunidad en el primer equipo a Quini, quien en la temporada del ascenso se convirtió en el ‘pichichi’ de la categoría al marcar 24 goles en 34 partidos. También sacó la mejor versión de hombres como Jesús Castro, Miera, Alonso, Puente, José Manuel, Marañón, los Herrera, Tati Valdés y Churruca. Aquel equipo jugaba a un nivel tan alto que el primer partido de Segunda División retransmitido por la televisión fue uno del Sporting en El Molinón.
Vicente Miera lo hizo tan bien como entrenador del Real Sporting de Gijón que acabó dirigiendo a la Selección Española. En la temporada 1976/1977 cogió a un equipo recién descendido a Segunda, pero a las primeras de cambio logró el quinto ascenso del club a Primera División. El santanderino obtuvo un gran rendimiento de los ya consolidados Quini, nuevamente ‘pichichi’ de la categoría, Churruca, Tati Valdés, Ferrero, Redondo, Mesa y De Diego, pero también dio oportunidades y confió en jugadores jóvenes como Joaquín y Maceda, quienes más tarde llegarían a ser grandes figuras del fútbol nacional. En su segundo curso, ya en Primera, alcanzaría la quinta posición, mientras que en su tercera y última campaña el equipo quedó subcampeón de Liga.
José Manuel Novoa tuvo el honor de entrenar al Sporting en su mejor época y de obtener los mejores resultados tanto a nivel nacional como europeo. Dirigió al equipo durante varias etapas distintas, pero donde disfrutó de mayor continuidad fue entre la temporada 1984/1985 y la 1987/1988. Cuatro años en los que se clasificó dos veces en el cuarto puesto, además de llegar a semifinales de la Copa de la Liga y disputar la primera ronda de la Copa de la UEFA. En la señalada tercera temporada, el formado en el Colegio de San Eutiquio llevó al conjunto gijonés a una meritoria sexta posición de la Primera División.
Martí, con su nuevo contrato firmado, tampoco se podría sumar al elenco de técnicos que trajeron éxitos al club desde proyectos a medio y largo plazo. No obstante, está abierta la opción de alargar la vinculación con el técnico balear para encontrar la deseada estabilidad deportiva.