Texto de análisis
06 may 2025 . Actualizado a las 13:07 h.Segunda derrota consecutiva de un Real Sporting que en esta ocasión pagó cara su fragilidad defensiva sin lograr compensarlo con un ataque que, aunque aportó una cifra de goles inusual a domicilio, también dejó a deber para dar con un resultado adverso. El juego volvió a no acompañar dejando a los de Asier Garitano con los deberes aún por hacer de cara a las 4 últimas jornadas del campeonato. Analizamos en base a 4 claves tácticas destacadas el desempeño de los rojiblancos:
Desajustes en la presión alta planteada de inicio
Conocidas las intenciones de un Castellón muy particular a la hora de construir su juego de ataque, Garitano exigió un paso más a su equipo en la presión alta de lo que venía siendo habitual. Los locales trataban de salir en una estructura de 3+1, juntando a los centrales un lateral (el derecho) que solía quedar más bajo, prácticamente haciendo una línea de 4. El Sporting igualó la cantidad de efectivos con su 4-4-2 habitual, esta vez con Nico Serrano por dentro apoyando a Otero y las dos bandas ocupándose de sus marcas individuales. Donde se evidenció la novedad fue en el comportamiento del doble pivote. Olaetxea y Nacho Méndez tenían la instrucción de saltar sobre el primer potencial receptor a espalda de los puntas -dependiendo del lado por el que saliera el rival-, un paso adelante arriesgado por el espacio que desprotegían al salir de su zona.
Esta estructura dificultó que el Castellón saliera cómodamente en los primeros minutos, jugando más en largo de lo que acostumbran. Sin embargo, poco a poco iban encontrando esa grieta con movimientos de un tercer hombre a la espalda del medio que saltara a la presión en un 3 contra 2 en la zona ancha. Un boquete cada vez más grande, generado por la paciencia y sangre fría de los zagueros encargados de dar ese pase y la inteligencia de los movimientos sin balón, esperando el momento preciso para batir líneas, y logrando castigar la espalda de un doble pivote que quedaba muy estirado y expuesto si no conseguía su objetivo de robar o forzar el envío en largo. Por ahí llegó el origen de la acción del 1-0 que abrió el partido.
Deficiente defensa del área de un Sporting demasiado hundido
Con el Castellón logrando progresar cada vez más con el paso de los minutos, las dificultades defensivas del Sporting se iban acumulando. A pesar de que Garitano expresó en la rueda de prensa posterior al encuentro que le fastidiaba el hecho de haber sido tan vulnerables habiendo logrado defender con superioridad numérica, esta afirmación conviene matizarla. Es cierto que en determinadas zonas el Sporting estaba bien protegido, pero en otras, como en los carriles exteriores, el Castellón juntaba varios futbolistas para favorecer la combinación en corto, girando el juego hacia fuera y obligando a la zaga rojiblanca a recular. Todo ello dio con un conjunto sportinguista que se hundía demasiado fácil contra su portería y que concedía situaciones propicias para el centro o la circulación de balón en el entorno del área, toda una especialidad de los locales. Las ayudas no resultaban suficientes y el Sporting fue vulnerable por fuera, siendo castigado especialmente por su sector izquierdo. En ese contexto, la defensa del área de los asturianos fue claramente mejorable, tanto en lo individual como en lo colectivo.
Incapaces de parar las llegadas de segunda línea y los desmarques de ruptura
Con el caldo de cultivo comentado en la clave anterior, el Castellón logró sacar tajada especialmente de dos tipos de jugada: los desmarques de ruptura en el área y las llegadas desde segunda línea. Con el Sporting parapetado en su área, los de Johan Plat podían circular el balón hacia zonas interiores, donde ciertamente no tenían superioridad numérica pero sí clarividencia para ver el pase vertical al desmarque de algún compañero que partiera de fuera en diagonal o que atacara desde dentro el intervalo central-lateral, destapando las vergüenzas de la zaga rojiblanca. También podían llegar por fuera, acercarse a ganar línea de fondo y aprovechar una deficiente defensa sportinguista de la frontal del área, interpretando adecuadamente las llegadas desde segunda línea para ocupar zonas de finalización. Sea por falta de activación individual en varias acciones como mala ocupación de espacios en lo colectivo, el Sporting puso en bandeja situaciones demasiado comprometidas para defender y en las que este rival en concreto se maneja de maravilla.
Capacidad para hacer daño en transición y con envíos directos
Si en lo defensivo no es fácil encontrar argumentos a los que agarrarse, ofensivamente sí se dio una versión del Sporting que puede ser rescatable. Con el balón controlado no fue su partido más brillante, pero cuando pudo atacar con verticalidad, lo cual parecía una premisa estudiada antes del partido, el Castellón sufrió para defender la espalda de su defensa. Ya fuera con balones directos o a través de transiciones -desde el pase o la conducción-, los asturianos encontraron los espacios para poder hacer daño, sacando tajada especialmente de la velocidad y el trabajo de Juan Otero, que hizo su primer hat-trick como rojiblanco. También hubo opciones, especialmente en botas de Dubasin, pero no se aprovechó todo lo que se generó ante una defensa muy expuesta y que se mostró especialmente vulnerable. A pesar de los 3 goles, el Sporting pudo -y debió- sacar más tajada de sus ataques.
Los cambios
Guille Rosas por Nico Serrano. Sustitución que sorprendió por el contexto de partido, al poco del 3-2, y los perfiles de los futbolistas. Garitano decidió pasar a una defensa con 3 centrales, incrustando a Kevin por el perfil diestro, para equilibrar un equipo que sería a la fuerza más atrevido por los carriles exteriores en una especie de 3-4-3. Aun así, el encaje de piezas no parecía el más óptimo.
Martín y Gaspar por Olaetxea y Pier. Recolocó las piezas Garitano con un nuevo reparto, aunque mismo sistema, dejando de forma más definida a Pablo y Guille como carrileros y con perfiles más reconocibles con Gaspar en el tridente de ataque. El equipo reaccionó en ese tramo final, también obligado por el marcador, pero en lo individual los cambios no marcaron diferencias.
Campuzano por Kevin. Cambio ofensivo en el tramo final pasando a formar de nuevo un 4-4-2, aunque con clara vocación ofensiva en sus costados.
Nota a Asier Garitano y el resto del cuerpo técnico
Insuficiente. No me sale penalizar a un entrenador por el hecho de dar un paso adelante y proponer, por ejemplo, una presión alta como la que quiso ejecutar el Sporting en Castalia, pero sí hay que indicar que el plan no tuvo el efecto deseado, pesando más las fugas de agua que las virtudes del riesgo tomado. El equipo fue excesivamente vulnerable en defensa, cierto es que ante un rival que trata de llevarte a eso, pero al que igualmente se le concedieron facilidades tanto en lo colectivo como en lo individual. Quizás sí fue más valorable la propuesta en ataque, con la idea clara de cómo poder hacer daño con un juego vertical, pero igualmente costaba mucho encontrar esa vía con suficiente frecuencia. Un partido alocado, con un signo final que podía haber sido diferente, pero que no por ello oculta un partido del Sporting con más sombras que luces en lo táctico, sin entrar ya en cuestiones individuales que dejan unas cuantas evidencias. Que nadie se despiste, que no estamos para lujos.